El consumo moderado de vino puede reducir el riesgo de desarrollar cirrosis, según un estudio danés

Martes 24 de Febrero de 2015

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Una investigación científica demuestra que el consumo muy moderado de vino puede prevenir el desarrollo de cirrosis, la etapa final del daño crónico al hígado

Es comúnmente aceptada la tradición popular de que el alcohol es malo para el hígado. Sin embargo, como dice el dicho “las tradiciones están para cambiarlas”.

Si bien un estudio estadounidense reciente ya había descubierto que un compuesto del vino tinto podía mejorar la salud de los pacientes que sufren de la enfermedad de hígado graso, ahora un nuevo estudio desmonta el mito de que el vino es malo para el hígado. Eso sí, todo va depender de la cantidad que se beba.

De este modo, una nueva investigación realizada en Dinamarca sugiere que las formas en que se consumen bebidas alcohólicas puede reducir el riesgo de desarrollar cirrosis, la etapa final de la enfermedad hepática crónica.

La mayoría de las investigaciones anteriores sobre la cirrosis sólo se habían centrado en los efectos del consumo excesivo de alcohol, pero este nuevo estudio danés decidió ser más preciso y se centró en las distinciones sutiles entre los bebedores, y en diferentes tipos de hábitos de consumo.

"Por primera vez, nuestro estudio marcó la diferencia de riesgo entre beber en exceso y el consumo de cinco o seis días a la semana en la población general", explicó el autor del estudio, el Dr. Gro Askgaard, del hospital universitario Rigshospitalet de Copenhague, en un comunicado.

Askgaard y su equipo examinaron a cerca de 56.000 daneses durante 18 años. Los participantes tenían entre 50 y 64 años al inicio del estudio. Los resultados muestran que las tres medidas de frecuencia de consumo de alcohol, los patrones de vida de consumo de alcohol y los tipos de alcohol consumidos, pueden ayudar a predecir el riesgo de cirrosis.

Los hombres que bebían todos los días sufrieron un mayor riesgo en comparación con los que beben dos a cuatro días por semana. Además a medida que aumentaba los años de consumo, especialmente de los 30 años, el riesgo no aumentaba.

Por último, el consumo de vino se asoció con menor riesgo de padecer cirrosis, en comparación con el consumo en volúmenes equivalentes de alcohol de cerveza y destilados.

"Dado que los detalles de la lesión hepática inducida por el alcohol son desconocidos, sólo podemos especular que la razón puede ser que la exposición diaria de alcohol empeora el daño hepático o inhibe la regeneración del hígado", dijo Askgaard. En dosis más bajas, sin embargo, es posible que el alcohol pueda ejercer algunos efectos protectores.

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