Francia destina 130 millones para eliminar hasta 34.428 hectáreas de viñedo ante la crisis del vino

El plan busca frenar la sobreproducción y compensar a productores afectados por la caída del consumo y el aumento de costes

Martes 25 de Noviembre de 2025

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France Pledges $150 Million to Uproot 32,000 Hectares of Vines Amid Wine Industry Crisis

El Ministerio de Agricultura de Francia ha anunciado este lunes 24 de noviembre, un nuevo paquete de ayudas para el sector vitivinícola, que incluye una partida de 130 millones de euros destinada a financiar la eliminación definitiva de viñedos. El objetivo es reducir el exceso de producción y mejorar la rentabilidad de las explotaciones más afectadas por la caída del consumo y las dificultades económicas. Esta medida se suma a otras iniciativas ya puestas en marcha en los últimos años para hacer frente a la sobreoferta de vino en el país.

La ministra de Agricultura, Annie Genevard, ha explicado que el sector atraviesa una situación complicada, marcada por varios factores. Entre ellos figuran los efectos del cambio climático, que han alterado las cosechas en varias campañas consecutivas, la disminución continuada del consumo —especialmente en vinos tintos— y las tensiones geopolíticas que afectan al comercio internacional. Además, la inflación y el aumento de los costes de producción han reducido los márgenes de los productores.

El plan presentado por el Gobierno francés prevé una compensación de 4.000 euros por cada hectárea de viñedo arrancada. Según datos del organismo público FranceAgriMer, se estima que podrían eliminarse hasta 34.428 hectáreas, aunque la demanda del sector podría alcanzar las 50.000 hectáreas si se dispusiera de más fondos. En 2025 ya se han eliminado unas 25.000 hectáreas en todo el país, principalmente en regiones como Burdeos, donde la sobreproducción ha tenido un impacto directo en los precios y la viabilidad económica de muchas explotaciones.

El Ministerio también ha solicitado a la Comisión Europea que active la reserva europea para crisis agrícolas, con el fin de financiar la destilación del vino excedente no comercializable, especialmente en bodegas cooperativas. Esta práctica permite transformar el vino sobrante en alcohol para usos industriales o biocombustibles, lo que ayuda a reducir los stocks y mitigar las pérdidas económicas.

Junto a estas medidas, el Gobierno francés ha prorrogado hasta 2026 los préstamos estructurales garantizados al 70% por Bpifrance, el banco público de inversión. Estos créditos estarán sujetos a una revisión para adaptarse mejor a las particularidades económicas del sector vitivinícola y podrán ser solicitados también por cooperativas. Además, se han liberado cinco millones de euros para cubrir parte de las cotizaciones sociales agrarias este mes y se prevé una exención adicional de diez millones para el próximo año.

Las organizaciones profesionales del sector habían solicitado un fondo mayor, cercano a los 200 millones de euros, así como ayudas específicas para la destilación del excedente y medidas temporales dirigidas a jóvenes agricultores. El Gobierno reconoce que el presupuesto aprobado es inferior al solicitado por los productores, pero insiste en que representa un esfuerzo importante dadas las restricciones presupuestarias actuales.

La crisis del vino en Francia tiene varias causas. Por un lado, el consumo interno ha bajado notablemente en los últimos años, sobre todo entre los jóvenes y en lo referente al vino tinto. Por otro lado, factores externos como la pandemia, la guerra en Ucrania y los aranceles impuestos por Estados Unidos han reducido las exportaciones y aumentado los costes operativos. Las condiciones meteorológicas extremas también han provocado cosechas irregulares y pérdidas adicionales.

En 2023 ya se pusieron en marcha planes similares con fondos nacionales y europeos. Por ejemplo, solo en Burdeos se destinaron 57 millones de euros para eliminar 8.500 hectáreas de viñedo. A nivel nacional, el año pasado se aprobaron 120 millones para arrancar vides en unas 27.500 hectáreas.

Según una encuesta reciente realizada por FranceAgriMer, uno de cada cinco productores franceses está considerando abandonar la actividad ante la falta de rentabilidad. La mayoría estudia modificar sus explotaciones para reducir costes o adaptarse a nuevas demandas del mercado.

El plan anunciado este lunes busca dar respuesta a esta situación mediante una combinación de ayudas directas, incentivos fiscales y apoyo financiero específico para las zonas más vulnerables. El Ministerio subraya que no se trata solo de una medida puntual sino de una inversión orientada a garantizar el futuro del sector vitivinícola francés y su capacidad para adaptarse a un mercado cambiante tanto dentro como fuera del país.

Francia produce actualmente más vino del que puede vender tanto en su mercado interno como en el exterior. Con una cosecha estimada en 36 millones de hectolitros este año, las autoridades consideran necesario ajustar la superficie cultivada para evitar nuevas crisis por exceso de oferta y asegurar la viabilidad económica de miles de familias dedicadas al cultivo de la vid.

El Gobierno francés espera que estas medidas permitan estabilizar el sector mientras se buscan soluciones más duraderas junto con otros países europeos afectados por problemas similares. Alemania también ha pedido recientemente ampliar este tipo de programas dentro de la Unión Europea ante la caída generalizada del consumo y el aumento del excedente vitivinícola en varios Estados miembros.

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