Jueves 05 de Febrero de 2026
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En el corazón de la Serranía de Ronda, donde la altitud y la brisa atlántica esculpen un paisaje de contrastes, una joven enóloga está transformando el lenguaje del vino andaluz. Su nombre es Julia Losantos, y aunque nació en Burgos, su mirada está firmemente anclada en el sur. Desde su llegada a Bodega Doña Felisa, la casa familiar conocida por su emblemático "Chinchilla", Julia ha emprendido una auténtica revolución silenciosa: una manera nueva de entender el vino andaluz desde la innovación, la precisión y el respeto al origen.
Segunda generación de bodegueros, Julia ha heredado el espíritu pionero de sus padres, pero lo ha reescrito con un enfoque contemporáneo. Su filosofía parte de una idea clara: Andalucía puede competir en elegancia, complejidad y frescura con cualquier región europea, si se trabaja el viñedo con conciencia ecológica y se aplican técnicas enológicas de vanguardia.
En los últimos años, Losantos ha introducido en la bodega una serie de innovaciones que están marcando tendencia. Los huevos de hormigón, donde fermenta y cría parte de sus vinos blancos y tintos, permiten una microoxigenación natural que preserva la pureza de la fruta y potencia la textura. "El hormigón es una herramienta de precisión —explica—, ofrece la respiración de la madera sin aportar su sabor, y eso me permite trabajar la identidad varietal desde otra perspectiva."

Sus remontados con Osiris, una técnica inspirada en los principios de la gravedad y la energía natural del vino, buscan minimizar la intervención mecánica, respetando al máximo la estructura del mosto durante la fermentación. A esto se suma un viñedo ecológico certificado, cultivado bajo criterios de sostenibilidad, biodiversidad y mínima huella de carbono, en un entorno donde la altitud de 1000 metros, y el contraste térmico ofrecen condiciones ideales para variedades como Cabernet Sauvignon,Petit Verdot, Syrah o Chardonnay.
Pero si algo ha despertado el interés del sector, son sus elaboraciones más arriesgadas: un espumoso Cloe de Sauvignon Blanc por método tradicional, que sorprende por su mineralidad y tensión, y un blanco fermentado en barricas húngaras de Tokaji, donde el tostado sutil aportan una dimensión aromática inédita en Andalucía. En los tintos, su inspiración es claramente bordelesa: equilibrio, finura y persistencia, con crianzas que buscan más la armonía que la potencia.
El resultado es una colección de vinos que encarna la nueva Andalucía del vino: elegante, técnica, diversa y global. Julia Losantos representa una generación de enólogos que ya no se conforman con reproducir fórmulas tradicionales, sino que reinterpretan la identidad andaluza desde la excelencia y la curiosidad científica.

En sus manos, Ronda deja de ser un rincón exótico para convertirse en un epicentro de experimentación enológica. Una tierra donde la juventud y la tradición se dan la mano, y donde una burgalesa con alma sureña está demostrando que el futuro del vino andaluz pasa, inevitablemente, por la innovación.
Con una mirada contemporánea y un profundo respeto por la tradición vitivinícola andaluza, Julia Losantos se ha consolidado como una de las enólogas más influyentes del panorama actual. Sus marcas más reconocidas —Mercure, Markiss, Cloe, Doble 12 o Seis + Seis— no solo reflejan una apuesta decidida por la calidad y la personalidad, sino también una forma distinta de entender el vino, más libre, más valiente y conectada con el territorio. Así, Losantos continúa redefiniendo el futuro del vino en Andalucía, demostrando que la innovación y la identidad pueden ir de la mano sin perder autenticidad.
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