El vino italiano pierde fuerza en el mundo por aranceles, caída del consumo y tensiones geopolíticas

Las exportaciones caen un 12% en Estados Unidos y sufren retrocesos en Asia y Europa, salvo excepciones como Brasil

Viernes 06 de Marzo de 2026

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Italian Wine Exports to U.S. Drop Nearly 12% After New Tariffs Take Effect

El sector del vino italiano atraviesa un periodo complicado en los mercados internacionales, especialmente en Estados Unidos, que sigue siendo su principal destino de exportación. Desde abril de 2025, la introducción de nuevos aranceles ha supuesto un obstáculo importante para las bodegas italianas. A esto se suman otros factores como la caída del consumo, el cambio en las preferencias de los consumidores, la disminución del poder adquisitivo y la inestabilidad del dólar. El resultado ha sido una reducción cercana al 12% en el valor de las importaciones de vino italiano en Estados Unidos durante 2025, situándose el mercado en torno a los 5.500 millones de euros.

Según los datos recogidos por Wine Monitor, el observatorio especializado de Nomisma, la contracción afecta sobre todo a los vinos tintos con denominación de origen protegida (DOP), donde regiones como Toscana, Piamonte y Véneto han sufrido una bajada superior al 7% en valor. Sin embargo, algunos segmentos han mostrado resultados positivos: los vinos blancos sicilianos han crecido un 12% y los blancos toscanos un 39%. El Prosecco mantiene cifras positivas en volumen (+1,3%), aunque su valor ha descendido un 2%.

La situación se complica aún más por el reciente conflicto en Oriente Medio, que añade incertidumbre a un escenario ya difícil para el comercio internacional. Las tensiones afectan especialmente a la logística y al transporte marítimo, encareciendo los costes y dificultando el acceso a mercados lejanos. Diego Cusumano, responsable de la bodega siciliana Cusumano, señala que la guerra supone una amenaza adicional para todo el sector agroalimentario italiano debido a posibles interrupciones en las cadenas de suministro.

En otros mercados internacionales tampoco se observan señales claras de recuperación. En China, las importaciones totales de vino han caído tanto en volumen como en valor durante 2025. El descenso afecta a todas las categorías salvo los espumosos, que aumentan en cantidad pero no en valor. Para el vino italiano, la bajada supera el 15% en términos económicos.

Japón también muestra una tendencia negativa: las importaciones han bajado un 2,2% en volumen y un 1,7% en valor respecto al año anterior. Francia sigue siendo el principal proveedor del país nipón, mientras que España e Italia pierden cuota tanto en volumen como en valor; Italia mantiene una participación del 12,5% del mercado japonés.

En Corea del Sur se observa una subida del 5,3% en volumen importado pero una caída del 10% en valor total. Solo los vinos a granel logran mejorar sus cifras (+30,6%). Los vinos italianos DOP muestran buenos resultados especialmente entre los tintos del Véneto.

El Reino Unido tampoco escapa a esta tendencia: las importaciones han descendido un 6% tanto en volumen como en valor respecto a 2024, hasta alcanzar unos 4.300 millones de euros. Italia es el segundo proveedor con una cuota del 24%, pero pierde un 6% en valor exportado.

En Suiza se registra una contracción del 4,7% en volumen importado aunque con un ligero aumento (+0,7%) en valor total hasta los 1.200 millones de euros. Los vinos italianos sufren una bajada cercana al 6% en valor y al 3% en volumen.

Brasil representa una excepción positiva dentro de este panorama. Las importaciones brasileñas crecieron un 3,5% en volumen y un 1,9% en valor durante 2025 respecto al año anterior. Los vinos italianos DOP mejoran sus cifras tanto en cantidad como en facturación; destacan los tintos toscanos por su valor y los blancos venecianos por su volumen.

Matteo Lunelli, presidente del grupo Ferrari Trento y directivo del Grupo Lunelli, advierte que la guerra puede tener consecuencias económicas importantes: afecta a rutas estratégicas para el transporte internacional y reduce la confianza de los consumidores. Además, subraya que Oriente Medio y Emiratos Árabes Unidos son mercados cada vez más relevantes para el vino italiano.

Lamberto Frescobaldi, presidente de Unione Italiana Vini (UIV), recuerda que Italia acumula más de 40 millones de hectolitros de vino almacenados y que si la próxima vendimia se sitúa dentro de la media (unos 50 millones), podría haber hasta 90 millones de hectolitros disponibles a final de año. Esta sobreoferta podría presionar aún más los precios a la baja.

Ante este escenario incierto y con dificultades para sustituir el mercado estadounidense por otros destinos equivalentes, las bodegas italianas buscan reforzar su presencia en países emergentes como Polonia o República Checa y también miran hacia Vietnam o Tailandia. Sin embargo, estos mercados todavía no tienen capacidad suficiente para compensar las pérdidas sufridas en Estados Unidos o Asia oriental.

El acuerdo provisional entre la Unión Europea y Mercosur podría abrir nuevas oportunidades para el vino italiano en Sudamérica si finalmente se ratifica por parte del Parlamento Europeo. Mientras tanto, productores e instituciones siguen atentos a la evolución internacional para adaptar sus estrategias comerciales ante un entorno cambiante y lleno de incertidumbres.

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