Cuando unes tus pasiones, surge la magia: enoturismo y letras

Del viñedo al alma: una experiencia que une pasión y conciencia

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Lunes 23 de Febrero de 2026

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Ayer tuve la fortuna de formar parte del I Congreso de Enoturismo Madrid, rodeada de grandes profesionales del sector del vino. Fue un encuentro especial, de esos que te recuerdan por qué haces lo que haces.

Me regalaron algo muy valioso: un espacio. Un stand desde el que pude compartir mi libro Crecimiento personal a través de la cultura del vino y ofrecer un taller de coaching a través del vino para los participantes.

Fue una experiencia magnífica. No solo por poder hablar de mis ideas, sino por unir públicamente dos pasiones que me acompañan desde hace años: el vino y el crecimiento personal.

Muchas veces me preguntan: ¿por qué vino y crecimiento personal?

La respuesta, para mí, es sencilla.

Desde pequeña recuerdo a mi padre con su "chato", como él lo llamaba. Mis tíos. Las comidas familiares. El vino siempre estuvo presente en momentos sencillos, llenos de amor, conversación y paz. Para mí no era solo una bebida; era un símbolo de encuentro, de hogar, de calma compartida.

Con el tiempo, la vida me llevó al mundo del vino casi por casualidad. Visitas a bodegas porque el plan "molaba", escapadas para salir de la ciudad y de la rutina. Pero pronto empecé a ver algo más: el trabajo silencioso que hay detrás de cada botella, la paciencia, las pérdidas y las ganancias, los cambios de estación, la espera.

Cuanto más conocía este mundo, más me fascinaba. Me parecía sencillo y, a la vez, profundamente especial. Tierra, silencios, olores, ruido de barricas, manos manchadas de vendimia. Una experiencia sensorial que invita a desconectar y a reconectar.

Y entonces llegó el crecimiento personal. Un camino que me ha ayudado —y me sigue ayudando— tanto a nivel personal como profesional. En ese proceso, entendí algo: ambos mundos hablaban el mismo idioma.

El vino se cuida cada día: limpieza, poda, observación constante, atención al detalle.
El crecimiento personal también.
Requiere trabajo diario, conciencia, revisión, paciencia y compromiso.

Nada florece sin dedicación

Y fue ahí cuando me pregunté: ¿por qué no unir estos dos mundos que me enseñan, me acompañan y me siguen sorprendiendo? Dos mundos que siempre me hacen sonreír y me generan sensaciones agradables, porque eso es, en esencia, el bienestar: cultivar lo que nos nutre.

Formar parte del I Congreso de Enoturismo Madrid ha sido un paso más en ese camino. Gracias a Jesús, a la organización y a Madrid Enoturismo por acogerme con tanta generosidad, por integrar mi propuesta con naturalidad y por hacerme sentir parte de una comunidad apasionada y comprometida.

Gracias a todos los compañeros y compañeras del sector, con quienes comparto esta pasión y esta profesión. Ayer me llevé mucho aprendizaje de cada uno de vosotros y el regalo de conocer a personas maravillosas que suman y enriquecen el camino.

Hay experiencias que no se pueden explicar del todo con palabras. Se viven. Se sienten. Se agradecen.

Yo solo puedo invitarte a seguir explorando. A encontrar tu propósito. A unir aquello que te apasiona, aunque a primera vista parezcan mundos distintos. Y, sobre todo, a estar siempre abierto a probar.

Porque a veces, cuando mezclamos nuestras pasiones, descubrimos que no estaban separadas... solo estaban esperando encontrarse.

Y como la vida no deja de sorprenderme y regalarme experiencias como esta, me gusta compartir el camino.

Si te apetece seguir explorando reflexiones, motivación y pequeñas dosis de inspiración a través de la cultura del vino y el crecimiento personal, te dejo mi canal, donde voy compartiendo ideas, poemas y aprendizajes de este viaje apasionante.

Un abrazo,
Elena

www.elenanaranjo.net

Un artículo de Elena Naranjo
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