Australia detecta por primera vez un virus que amenaza la uva de mesa

El GINV ya afecta a plantaciones de Victoria, Queensland y Australia Meridional sin cura conocida ni erradicación posible

Viernes 24 de Abril de 2026

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Australia confirms grapevine virus in table grapes

Las autoridades australianas han detectado por primera vez en el país el virus Grapevine berry inner necrosis virus, conocido como GINV, en plantaciones de uva de mesa de Victoria, Queensland y la región de Riverland, en Australia Meridional. El hallazgo se ha confirmado tras varias pruebas de laboratorio y abre una nueva preocupación para el sector vitivinícola y para los productores de uva de mesa.

El virus afecta al crecimiento de la vid y a la calidad de la fruta. Puede retrasar la brotación, alterar el color o el patrón de las hojas y reducir el rendimiento de las plantas infectadas. Por ahora, los casos confirmados en Australia se han dado en uva de mesa, pero los técnicos advierten de que también podría llegar a uva para vino, portainjertos y variedades destinadas a pasas.

La detección oficial llega después de que algunos agricultores dijeran que habían visto síntomas compatibles con esta enfermedad desde hace años. Adam Knoll, responsable de una empresa productora en Mildura, explicó que observó signos de crecimiento restringido en primavera hace unos cinco años y que entonces no encontró una explicación clara. Según relató, primero agotaron las pruebas comerciales disponibles a nivel local y después recurrieron a investigación internacional antes de avisar a las autoridades.

Vinehealth Australia ha señalado que no existe cura conocida para las vides infectadas y que la erradicación no es posible con las herramientas actuales. La organización añade que todavía no se sabe si el virus tendrá un efecto importante sobre la calidad de la uva para vino, el rendimiento o el perfil final de los vinos. En cambio, algunos productores creen que el impacto puede ser muy alto en variedades sensibles de uva de mesa.

Knoll afirmó que, en las variedades menos tolerantes, la pérdida de producción puede rondar el 90% en las cepas positivas. También advirtió de que las pérdidas económicas podrían ser muy elevadas si el virus se extiende entre plantaciones comerciales. Las autoridades, sin embargo, insisten en que aún falta información científica para medir con precisión su alcance.

El Departamento de Industrias Primarias y Regiones de Australia Meridional explicó que el virus se detectó por primera vez en octubre de 2025, cuando se identificó como una enfermedad nueva para el país. No figura como plaga declarada en ese estado. Nick Secomb, director de bioseguridad vegetal e especies invasoras del departamento, señaló que hay muchas enfermedades vegetales bajo vigilancia nacional, pero esta no estaba incluida en esa lista.

Los expertos creen que el GINV puede propagarse por material vegetal infectado, como esquejes o injertos, y también por ácaros asociados a la vid. Samantha Scarratt, directora ejecutiva de Vinehealth Australia, indicó que la única forma segura de saber si una planta está infectada es analizar muestras en laboratorio. Añadió que algunas vides pueden no mostrar síntomas visibles, lo que complica seguir la pista del virus y medir su extensión real.

La falta de información ha generado malestar entre algunos productores. Ian McRae, miembro del Riverland Vine Improvement Committee, dijo que había oído rumores semanas antes, pero que esta era la primera comunicación oficial que recibía sobre la enfermedad. A su juicio, ha pasado demasiado tiempo desde las primeras detecciones hasta el aviso al sector.

McRae añadió que los viticultores no saben aún cómo se va a gestionar el problema ni cuál es su alcance real. También expresó su preocupación por las explotaciones del Riverland y por otras zonas del país que abastecen a la industria del vino. Desde PIRSA respondieron que han decidido informar ahora al sector porque consideran que ya era necesario hacerlo tras confirmar nuevos casos en Australia Meridional.

Vinehealth Australia recomienda mantener estrictas medidas de bioseguridad en finca para reducir el riesgo de propagación. Entre ellas figuran el control del material vegetal que entra y sale de las explotaciones y la vigilancia sanitaria sobre injertos y esquejes. Las autoridades siguen investigando cómo llegó el virus al país y cuánto tiempo lleva circulando entre las plantaciones.

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