Jueves 07 de Mayo de 2026
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La helada del 1 de mayo en la llanura húngara del Alföld ha dejado daños de gran alcance en los viñedos de la zona y amenaza con recortar de forma fuerte la vendimia de este año. Según las estimaciones recogidas por el medio Telex y citadas por el sector, cerca del 80% de las más de 23.000 hectáreas de viñedo habría quedado totalmente afectado por el frío.
El episodio se produjo en la madrugada del 1 de mayo, cuando en Nyírtass, en la provincia de Szabolcs-Szatmár-Bereg, se registraron -5,3 grados, una marca que batió el récord local para esa fecha. La ola de frío sorprendió a las cepas en un momento delicado, con la brotación ya iniciada en muchas parcelas.
Las primeras valoraciones apuntan a pérdidas de al menos 30.000 millones de florines húngaros, unos 75 millones de euros al cambio actual. La cifra puede variar según evolucione el estado real de las parcelas y el grado final de recuperación de algunas plantas, pero los responsables del sector dan por hecho que el impacto será muy alto.
Frittmann János, presidente del Consejo Nacional de Comunidades Vitivinícolas de Hungría y del consejo del distrito vinícola de Kunság, resumió la situación con una frase clara: “Este año no habrá vendimia, pero sí habrá muchos gastos”. Su diagnóstico coincide con el relato de varios productores, que aseguran que en numerosas fincas no hay yemas verdes ni brotes en desarrollo y que, por tanto, poco puede salvarse.
Las zonas más afectadas son Hajós-Baja y Kunság. En la primera, más de 1.500 hectáreas habrían sufrido daños sobre un total de 1.800. En Kunság, donde hay más de 20.000 hectáreas, alrededor de tres cuartas partes podrían haber sufrido daños totales o casi totales por la helada.
El daño no se explica solo por el frío puntual. Abril fue muy seco y las viñas ya llegaban debilitadas. En ese mes cayeron apenas 4 milímetros de lluvia frente a los 40 habituales, según datos citados por el sector. La falta de humedad en el suelo y la baja humedad ambiental dejaron a las plantas con menos capacidad para resistir una bajada brusca de temperatura.
La organización sectorial HNT avisó ya el sábado pasado de que pediría al Ministerio de Agricultura medidas para aliviar las pérdidas. Los viticultores esperan ayudas rápidas y concretas para reducir el golpe económico y sostener los trabajos mínimos en las parcelas dañadas.
Aunque muchas explotaciones no tendrán uva que recoger, los viñedos deberán seguir atendidos durante todo el ciclo vegetativo. El mantenimiento anual puede suponer entre 800.000 y 1,1 millones de florines por hectárea, según cálculos publicados por Agrárágazat, un gasto que seguirá presente incluso allí donde la cosecha se haya perdido casi por completo.
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