La copa de VINO y la cuchara tienen más en común de lo que parece

El vino nunca fue el problema. La inseguridad casi siempre empieza con el protocolo.

Lunes 25 de Mayo de 2026

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Costa Rica sí toma vino... lo que todavía intimida es el protocolo

Hace algún tiempo leí un artículo que decía que Costa Rica es uno de los países que más vino importa en Centroamérica, incluso por encima de Panamá, Nicaragua, Honduras y El Salvador.

Eso me hizo pensar mucho.

Porque si vemos el tamaño de nuestro territorio y lo comparamos con la cantidad de vino que se mueve en el país, es bastante interesante. Claro, el turismo influye muchísimo. Muchas personas que nos visitan ya tienen el vino incorporado en su rutina: lo consumen en almuerzos, cenas, reuniones y actividades sociales con total naturalidad.

Pero más allá del turismo, hay algo que he venido observando hace tiempo... y que hoy puedo decir con seguridad que confirmé.

El tico no le tiene miedo al vino

Y esto me parece importante decirlo.

A los ticos no nos intimida el vino como producto.

Porque una vez que el vino está ahí, en la mesa o servido en la copa, normalmente se disfruta. Puede que la elección no haya sido exactamente la correcta. Puede que no haya sido el estilo favorito. Puede que incluso alguien diga:

"Esto no me gustó tanto... ¿cómo hago para no volver a comprar algo parecido?"

Pero igual lo probó.

Y eso ya dice mucho.

Además, hoy encontramos vino prácticamente en cualquier parte del país:

  • bares
  • restaurantes
  • hoteles
  • licoreras
  • tiendas especializadas
  • supermercados

Hay vinos de muchos estilos, variedades, precios, países y niveles de calidad.

Entonces, si el producto está disponible y hay interés en consumirlo... ¿qué es lo que realmente intimida?

El protocolo sí intimida

Hoy puedo decirlo así:

          • Lo que intimida no es el vino. Es el protocolo alrededor del vino.

Y muchas veces ese protocolo empieza con algo muy sencillo:

LA COPA

Hay personas que sienten inseguridad apenas les entregan una COPA.

"¿La agarro bien?"

"¿Y si lo estoy haciendo mal?"

"¿Hay una forma correcta?"

Y la realidad es que sí hay una forma... pero es mucho más sencilla de lo que parece.

Pensemos primero en algo cotidiano: la cuchara

Desde niños nos enseñaron a sostener la cuchara de cierta manera.

Nunca nos dieron una explicación larguísima.

Simplemente aprendimos que había una forma más cómoda, más delicada y más armoniosa de hacerlo.

¿Se puede comer agarrándola diferente?

      • Sí.

¿Igual funciona?

      • También.

Pero existe una manera que hace que el movimiento sea más natural y que socialmente ya entendemos como parte de los buenos modales.

  • Decir hola.
  • Decir con permiso.
  • Dar las gracias.

Son cosas pequeñas que forman parte de convivir.

Con la copa pasa exactamente igual.

La copa tiene tres partes

La copa se divide en tres:

    • * Cáliz → donde va el vino
    • * Tallo → la parte del centro
    • * Base → la parte inferior

Y aquí viene lo práctico:

Cuando sostenemos una copa en un ambiente social, la tomamos por el tallo o por la base.

La parte que evitamos sostener directamente es el cáliz.

¿Por qué?

Porque hay una temperatura de servicio que alguien ya se encargó de cuidar antes de que esa copa llegara a sus manos.

Si es un vino blanco, probablemente fue servido a una temperatura pensada para que se exprese bien.

Si es un vino tinto, también.

Y cuando sostenemos el cáliz durante mucho tiempo con el calor de la mano, esa temperatura empieza a cambiar.

Además de que la copa se humedece, quedan marcas y termina siendo menos cómoda de sostener.

Por eso existe esa forma más armoniosa.

        • No es rigidez.
        • No es hacerlo complicado.

Es simplemente una forma práctica de disfrutar mejor el vino y sentirse cómodo mientras lo hace.

La analogía que más me gusta

A veces pienso en la copa como un lente de ver.

    • Tiene que estar limpia.
    • Sin grasa.
    • Sin manchas.
    • Sin nada que interfiera.

Igual que unos lentes bien limpios ayudan a ver mejor, una copa limpia permite apreciar mejor el vino.

  • Ver su color.
  • Su brillo.
  • Cómo se mueve dentro del cristal.

Eso también forma parte del disfrute.

El vino no debería sentirse complicado

Y aquí es donde me gusta quitarle un poco de presión al tema.

Sí: existe protocolo.

Sí: hay una forma correcta.

Y está bien comunicarla.

Pero también es importante recordar algo:

        • En su casa, en su espacio y en su momento, usted puede disfrutar el vino como quiera.

Puede tomarlo en copa.

Puede servirse un poquito.

Puede incluso tomarlo en un vaso si así le nace.

No pasa nada.

El vino sigue siendo para disfrutarse.

Pero cuando estamos en un ambiente social sí existe un protocolo, igual que existen buenos modales en cualquier otra experiencia compartida.

Y conocerlo no debería sentirse como presión.

Debería sentirse como una herramienta más para sentirse cómodo y disfrutar.

Porque Costa Rica ya tiene vino.

Tiene acceso.

Tiene muchísima variedad.

Tiene personas interesadas en probar y descubrir.

Y si hay ganas de acercarse al vino, entonces vale la pena hacerlo sentir cada vez más cercano, más sencillo y menos intimidante.

Y hablando de cosas que a veces intimidan...

la próxima semana seguimos con otro clásico:

    • El DESCORCHADOR.

Sobre la autora

Nazareth Padilla Montero es comunicadora y educadora del vino en Costa Rica. Fundadora de CAVA Gourmet Market y creadora de Nazareth Wine Journey, un proyecto enfocado en hospitalidad, educación y cultura del vino accesible para nuevos consumidores. Cuenta con formación WSET en vinos y fue seleccionada como becaria 2025 de Women of the Vine & Spirits Foundation (WOTVS).

Un artículo de Nazareth Padilla Montero
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