Lunes 27 de Julio de 2026
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El tequila entra en 2026 con más valor de mercado, menos impulso en volumen y un exceso de agave que está alterando la cadena del negocio. La categoría mantiene el apoyo de las gamas de mayor precio, del producto elaborado al 100% con agave y de la apertura de nuevos destinos, pero Estados Unidos, principal comprador, muestra señales de madurez. A eso se suman una moderación del consumo de alcohol, el ajuste de existencias tras la pandemia y una mayor sensibilidad al precio.
Las estimaciones disponibles sitúan el valor del negocio en 2026 entre 12.180 y 13.700 millones de dólares. La referencia más prudente parte de 9.110 millones en 2021 y calcula una tasa media anual del 6% hasta este año. La diferencia entre cálculos responde a que unas fuentes miden venta minorista, otras suministro a distribuidores y algunas combinan consumo en el hogar y hostelería. En todos los casos, el valor aguanta mejor que los litros por el mayor peso de las marcas premium y del tequila 100% agave.
La evolución física ofrece una imagen distinta. La producción mexicana certificada, tomada como referencia porque todo el tequila debe elaborarse en México bajo denominación de origen, alcanzó 651,5 millones de litros en 2022. Después bajó a 598,7 millones en 2023 y a 495,8 millones en 2024. En 2025 se mantuvo cerca de 496 millones. Entre enero y mayo de 2026 se produjeron 248,7 millones de litros y se exportaron 174,7 millones. Si ese ritmo se prolongara durante el resto del año, la fabricación rondaría los 597 millones, aunque esa proyección puede variar por estacionalidad, inventarios y decisiones comerciales.
La corrección tiene su origen en una demanda más lenta y en una oferta agrícola que se amplió cuando el agave cotizaba en máximos. La superficie sembrada aumentó un 167% entre 2014 y 2023, hasta 214.621 hectáreas repartidas en 231 municipios de 12 estados. Solo el agave procedente de los 181 municipios incluidos en la denominación puede usarse legalmente para tequila, con Jalisco como centro del sistema productivo.
Las nuevas plantaciones tardaron años en madurar y llegaron al mercado cuando el consumo ya había perdido fuerza. El precio del agave cayó desde niveles próximos a 32 pesos mexicanos por kilo hasta unos cinco pesos en febrero de 2024. Durante 2025 y 2026, distintas operaciones se han movido entre 0,8 y ocho pesos por kilo. Esa caída mejora los márgenes de las grandes compañías, pero reduce los ingresos de agricultores que sembraron durante la fase de precios altos y ahora necesitan vender una cosecha perecedera.
El exceso también se refleja en las bodegas. A finales de 2023, el sector almacenaba alrededor de 525 millones de litros, una cifra cercana a toda la producción anual. Parte corresponde a tequila destinado a envejecimiento, pero ese volumen obliga a gestionar la salida del producto sin provocar una rebaja prolongada de precios. Las promociones son más frecuentes en algunas marcas y mercados. El problema en 2026 no es la disponibilidad de tequila, sino colocarlo con rentabilidad para fabricantes, distribuidores y agricultores.
Estados Unidos sigue siendo el centro del negocio. En 2025 recibió más de 331 millones de litros, cerca del 81% de las exportaciones mexicanas, y concentra más de dos tercios del volumen consumido en el mundo. En 2024, las ventas conjuntas de tequila y mezcal en ese país alcanzaron 6.700 millones de dólares y 32,2 millones de cajas de nueve litros. Los datos posteriores apuntan a estancamiento y a un ligero descenso de litros en 2026.
La moderación no afecta igual a todos los segmentos. El tequila ultra premium aumentó un 7% en 2024 y 2025 y ya representa el 17% del volumen, frente al 6% registrado en 2019. En cambio, el superpremium cayó un 6%. El consumidor sigue comprando calidad, pero compara más antes de pagar. Esa conducta favorece lo que el sector identifica como premium accesible: producto con origen reconocible, utilidad en coctelería y un precio que permite repetir compra.
La dependencia del mercado estadounidense explica la búsqueda de otros destinos. España importó 7,07 millones de litros en 2025 y fue el principal comprador europeo entre los países con datos abiertos. Alemania recibió 6,66 millones; Canadá, 6,15 millones; Colombia, 4,48 millones; Francia, 4,38 millones; Japón, 3,98 millones; e Italia, 3,76 millones. Colombia sumó 2,4 millones de litros respecto a 2024, alrededor de un 133%, mientras India se acercó a dos millones tras un avance interanual del 80%.
También cambia la composición del producto exportado. En total salieron al exterior 278,62 millones de litros de tequila elaborado al 100% con agave y 129,37 millones de tequila estándar. El primero representó el 68,3% del total exportado. Esa proporción sostiene el valor medio por litro y refuerza la imagen ligada al origen. La denominación de origen y la norma mexicana NOM-006 protegen el nombre y la procedencia del tequila, pero también impiden trasladar la fabricación a otros países cuando aparecen problemas agrícolas o tensiones de abastecimiento.
La evolución por marcas confirma que el crecimiento ya no se reparte por igual. José Cuervo mantuvo en 2024 el liderazgo con 8,9 millones de cajas de nueve litros, aunque bajó un 6,4%. Don Julio alcanzó los 4,4 millones y subió un 28,2%. Patrón retrocedió un 11,8%, hasta 2,8 millones; Casamigos cayó un 20,7%, hasta 2,4 millones; y Espolòn avanzó un 14,6%, hasta 1,8 millones.
Becle, propietaria de José Cuervo, 1800, Gran Centenario y Maestro Dobel, conserva la mayor plataforma del sector. En 2025 vendió 24,287 millones de cajas en todas sus categorías. José Cuervo aportó el 35,3% del volumen del grupo, pero el resto de sus tequilas generó una proporción mayor de ingresos, una señal del peso que tiene una cartera repartida entre varios niveles de precio. Diageo registró resultados opuestos entre Don Julio y Casamigos. Brown-Forman comunicó una caída orgánica del 6% en su cartera de tequila durante su ejercicio fiscal de 2026.
La distribución se reparte entre consumo doméstico y hostelería. Algunas mediciones atribuyen al canal minorista más del70% de las ventas, mientras otras conceden a bares, restaurantes y hoteles una cuota superior a la mitad. Los métodos cambian según la fuente consultada, pero ambos canales cumplen funciones claras: supermercados, tiendas especializadas y comercio electrónico sostienen la reposición; la hostelería actúa como escaparate para margaritas, combinados y botellas de precio alto.
La innovación se concentra en bebidas listas para beber, sabores y formatos individuales. En Estados Unidos, las referencias elaboradas con espirituosos pasaron del8% del volumen dentro de esta categoría en 2021 al18% en 2024. José Cuervo presentó nuevas latas en este año; Casamigos lanzó margaritas preparadas el pasado año; y El Jimador entró este lunes con spritz de mango, lima y naranja. Son productos pensados para consumidores que buscan facilidad de servicio y menor graduación por ocasión.
La regulación añade otra fuente de tensión. Desde el pasado año, el Consejo Regulador del Tequila y las autoridades mexicanas discuten el uso de la expresión inglesa “additive free”, utilizada para indicar ausencia de aditivos. El organismo sostiene que esa alegación puede inducir a error si no ha sido verificada por la autoridad correspondiente. En 2025, una campaña vinculada a Patrón provocó un bloqueo temporal de exportaciones y el conflicto llegó a tribunales estadounidenses.
A ello se suma la amenaza arancelaria. En 2025 llegó a plantearse una tasa del25% para productos mexicanos incluido el tequila. En julio de este año, el escenario base mantiene la exención para las mercancías que cumplen las reglas del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. Una revisión del tratado o nuevas medidas fronterizas tendría efecto inmediato sobre una industria que envía cuatro de cada cinco litros exportados al mercado estadounidense.
La presión ambiental y social completa el mapa empresarial. Un estudio calcula que una botella de700 mililitros de tequila reposado puede generar alrededor de2,27 kilos de dióxido de carbono equivalente. El embotellado, la destilación, la cocción y el cultivo concentran buena parte de esa huella junto al uso de agua, energía, herbicidas y fertilizantes.
Empresas y centros de investigación trabajan con envases y materiales elaborados con bagazo de agave. Otras iniciativas permiten que una parte de las plantas florezca para favorecer la polinización por murciélagos y conservar diversidad genética.
Las previsiones hasta 2028 dependen sobre todo del vaciado de existencias acumuladas y de la respuesta del consumidor estadounidense. Un escenario moderado situaría el mercado en unos13.680 millones de dólares y cerca de621 millones de litros en ese año si Estados Unidos permanece plano y avanzan México, Colombia, Japón e India junto con un mayor peso del tequila100% agave. Una recuperación más intensa elevaría el valor hasta unos14.470 millones y el volumen hasta unos646 millones si ganan terreno las bebidas listas para beber y se acelera la expansión en Asia y América Latina.
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