Las bodegas toscanas cierran con 1.431 millones tras un leve retroceso de ingresos
El estudio apunta a más tensión en márgenes, sobre todo entre las empresas pequeñas
lunes 26 de octubre de 2026

Las bodegas toscanas incluidas en una muestra de 130 sociedades cerraron 2025 con unos ingresos conjuntos de 1.431 millones de euros, un 0,2% menos que en 2024 y un 2,2% más que en 2023. Los datos proceden de un estudio del Centro Studi Management DiVino de Studio Impresa, presentado el pasado 23 de octubre en Florencia, y ofrecen una imagen de estabilidad en la facturación agregada, aunque con señales de presión sobre la rentabilidad y con más dificultades para las empresas de menor tamaño.
La investigación se centra en compañías del vino de Toscana, una de las principales regiones productoras de Italia, y no mide la facturación de todo el vino toscano. Se trata de una muestra empresarial y, además, de resultados preliminares. El propio equipo responsable del trabajo precisa que el análisis sigue incompleto y que se ampliará más adelante para profundizar en la evolución del sector.
La variación interanual es mínima en términos agregados. Ese retroceso del 0,2% equivale, sobre cifras redondeadas, a unos 2,9 millones de euros menos que en 2024. Al mismo tiempo, el volumen de ingresos aún se mantiene por encima del nivel de 2023, con una diferencia aproximada de 30,8 millones. Esa combinación apunta a un ejercicio de estancamiento más que de caída brusca, con trayectorias muy distintas entre unas bodegas y otras.
De hecho, 64 de las 130 empresas analizadas aumentaron sus ingresos en 2025. Dentro de ese grupo, 28 también mejoraron su margen operativo EBITDA, una referencia habitual para medir la capacidad del negocio de generar resultado antes de amortizaciones, intereses e impuestos. Ese dato sugiere que el aumento de ventas no siempre se tradujo en una mejora del rendimiento, pero sí hubo una parte de la muestra que logró avanzar en ambas variables a la vez.
El estudio no aporta, por ahora, el detalle necesario para separar qué parte de la evolución responde al volumen vendido, qué parte a los precios, qué parte al cambio en la mezcla de productos y qué parte a la inflación. Esa limitación impide saber con precisión si la leve bajada de los ingresos se debe a una menor salida de botellas, a rebajas comerciales, a un peso distinto de las gamas vendidas o a una combinación de varios factores.
Los responsables del análisis vinculan esta fase a las dificultades que atraviesan los vinos tintos en los mercados internacionales. Toscana basa buena parte de su producción en esa categoría, por lo que cualquier enfriamiento de la demanda afecta de forma directa a una parte muy amplia de sus bodegas. Luca Castagnetti, del centro de estudios de Management DiVino, defendió durante la presentación que las empresas necesitan leer sus cuentas con rapidez y tomar decisiones a tiempo para preservar su continuidad financiera y ordenar después su estrategia comercial y de inversión.
La presentación del informe se celebró en la sala Gonfalone del palacio del Pegaso, sede del Consejo Regional de Toscana, en un acto promovido por la Accademia Italiana della Vite e del Vino y por la delegación toscana de la Asociación Nacional Le Donne del Vino. El encuentro giró alrededor de la educación financiera aplicada al vino y de la necesidad de que las bodegas, en especial las pequeñas y medianas, manejen mejor sus balances, su liquidez y su estructura patrimonial.
La presidenta del Consejo Regional de Toscana, Stefania Saccardi, situó el debate en un momento de cambios en los mercados internacionales y en los hábitos de consumo. Saccardi defendió mantener el apoyo institucional a las empresas del sector y citó iniciativas de promoción regional como Buy Wine y Buy Tuscany, pensadas para facilitar el contacto entre las bodegas y los operadores de otros países.
Donatella Cinelli Colombini, representante en Toscana de Le Donne del Vino, subrayó por su parte que la cultura económica y financiera resulta básica para que las empresas conozcan mejor su situación y puedan decidir con más información. En la misma línea, Rosario Di Lorenzo, presidente de la Accademia Italiana della Vite e del Vino, sostuvo que una lectura correcta de balances, márgenes y estructura patrimonial permite medir la solidez actual de las compañías y preparar mejor sus próximos pasos.
Una parte central del encuentro se dedicó a la gestión interna de las bodegas. Davide Gaeta, profesor de la Universidad de Verona, incidió en que el balance y el control de gestión son herramientas útiles para valorar la solidez de la empresa, la rentabilidad de cada línea de producción y la capacidad de mantener inversiones con el paso del tiempo. Gaeta también puso el foco en el análisis del coste de producción, desde el viñedo hasta el marketing, como paso previo para calcular el margen real de cada referencia y el volumen mínimo de ventas necesario para alcanzar el equilibrio económico.
Emanuele Fontana, coordinador de Agricultura de Crédit Agricole Italia, añadió que el sistema bancario puede intervenir no solo con financiación, sino también con asesoramiento directo. Esa idea encaja con una de las conclusiones que sobrevuela el estudio: en un ejercicio con ingresos casi planos, la diferencia entre unas bodegas y otras puede depender menos del tamaño de las ventas y más de la calidad de la gestión, del control del gasto y de la capacidad para ordenar inversiones y mercados.
La fotografía que dejan estos primeros datos es la de un sector que mantiene el volumen de negocio agregado, pero con señales de fatiga en parte de las empresas y con una brecha visible entre crecer en ventas y ganar rentabilidad. Al tratarse de una muestra todavía incompleta, el alcance del estudio es limitado. Aun así, los 1.431 millones de euros reunidos por estas 130 sociedades ofrecen una primera base cuantitativa para medir cómo cerró 2025 una parte relevante del vino toscano.