Alemania excluye al vino, espumoso y cerveza sin alcohol de la nueva tasa sobre bebidas azucaradas
El borrador protege varias categorías de bebidas sin alcohol en plena expansión
miércoles 30 de septiembre de 2026

Este miércoles, 30 de septiembre, ha tomado forma en Alemania el borrador de la futura tasa sobre las bebidas azucaradas y lo hace con un alcance más limitado del que se barajó en un primer momento. El texto, que está en fase de coordinación entre ministerios, deja fuera de la carga fiscal a las bebidas sin azúcar como Coke Zero y también al vino sin alcohol, al espumoso sin alcohol y a la cerveza sin alcohol.
El proyecto fija como punto de partida un umbral de 5 gramos de azúcar por cada 100 mililitros. A partir de ahí, pasarían a tributar productos como los refrescos, las aguas aromatizadas o endulzadas, los concentrados y los siropes. Los zumos de fruta y de verduras también podrían quedar incluidos, aunque el borrador prevé una excepción para los que no lleven azúcar añadido.
La propuesta también excluye los complementos alimenticios y los productos sometidos a la ley del medicamento. Esa delimitación reduce el número de categorías afectadas y deja fuera algunas bebidas que habían entrado en el debate político en las últimas semanas, entre ellas las referencias “zero” y varias opciones sin alcohol.
El gravamen se plantea como un impuesto especial escalonado en función del contenido total de azúcar. El borrador recoge tres tramos: 0,26 euros para las bebidas con al menos 5 y menos de 7 gramos por 100 mililitros; 0,32 euros para las que tengan entre 7 y menos de 10 gramos; y 0,38 euros para las que alcancen o superen los 10 gramos por 100 mililitros. La lógica del sistema es simple: a mayor cantidad de azúcar, mayor carga fiscal.
El Gobierno alemán calcula que la medida aportará 795 millones de euros el próximo año. A partir de 2028, la previsión oficial sitúa la recaudación adicional en unos 1.200 millones de euros al año. Ese dinero serviría para compensar en parte una menor reducción de la aportación federal al fondo de salud, al tiempo que la medida busca limitar el consumo de azúcar por razones sanitarias.
El ministro federal de Finanzas, Lars Klingbeil, del SPD, ha vinculado la tasa a una idea de equidad. Su planteamiento es que, si un consumo elevado de azúcar aumenta el gasto sanitario, los consumidores deben contribuir en mayor medida a su financiación. Esa posición combina así un objetivo presupuestario con otro de salud pública.
La delimitación del impuesto tiene interés directo para el negocio de las bebidas. La exclusión del vino sin alcohol, del espumoso sin alcohol y de la cerveza sin alcohol evita, al menos en esta versión del texto, una subida fiscal sobre una parte del mercado que muchas empresas han reforzado en los últimos años. Si el diseño final se mantiene, fabricantes y distribuidores no tendrían que repercutir ese recargo en el precio de esas referencias ni rehacer del mismo modo su estrategia comercial en esa categoría. En cambio, los productos con azúcar suficiente para entrar en los tramos previstos sí podrían ver cambios en precios, promociones y formulaciones.
La propuesta sigue siendo objeto de discusión política. Partes de la CDU/CSU rechazan la creación de esta tasa. La polémica ya había aumentado hace unas semanas, cuando un documento de trabajo del Ministerio de Finanzas llegó a contemplar la posibilidad de incluir también a las bebidas “zero”. Esa idea se justificaba por posibles efectos ambientales ligados a determinadas sustancias químicas presentes en esos productos.
Tras las críticas públicas, Klingbeil se apartó con rapidez de esa posibilidad. El borrador ahora en circulación refleja ese giro y acota el impuesto a las bebidas con contenido de azúcar a partir del umbral fijado. La tramitación aún no ha terminado y el texto debe superar los siguientes pasos del proceso legislativo alemán antes de convertirse en ley.