La desconexión entre sistemas frena la inteligencia artificial en los hoteles
El 73% de los responsables hoteleros que ya la usa recibió respuestas erróneas o incompletas por datos fragmentados
martes 3 de noviembre de 2026

La falta de conexión entre sistemas sigue limitando el uso de la inteligencia artificial en los hoteles. El 73% de los responsables hoteleros consultados que utiliza IA afirma haber obtenido resultados erróneos, incompletos o irrelevantes porque la herramienta no podía acceder a información alojada en otro sistema, de acuerdo con el estudio Mews Hotelier Survey 2026, difundido este lunes, 2 de noviembre.
La encuesta se realizó en línea en agosto entre 1.000 responsables hoteleros de Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Francia y Alemania, con 200 participantes por país. El estudio no precisa cuántos de esos 1.000 encuestados forman parte del grupo que ya usa inteligencia artificial, un matiz relevante para valorar el alcance exacto de ese 73%.
El dato apunta a un problema muy concreto en la operativa diaria. En un hotel suelen convivir varias herramientas para gestionar reservas, habitaciones, cobros, consumos o atención al cliente. Si esos sistemas no comparten la información de forma fluida, una solución de IA puede trabajar con datos parciales o quedarse sin acceso a parte del historial necesario para responder bien.
Esa limitación afecta a una de las promesas más repetidas alrededor de la automatización: reducir tareas manuales y acelerar procesos. Si la información está fragmentada entre programas que no se comunican entre sí, el resultado puede ser el contrario. El personal debe revisar respuestas, completar datos a mano o cambiar de una plataforma a otra para verificar una operación.
La encuesta también relaciona el grado de integración tecnológica con una mejor valoración de las herramientas disponibles. Entre los establecimientos que tienen completamente integrados en la nube el sistema de gestión, el punto de venta y los pagos, el 81% considera que su tecnología es un factor de eficiencia. Entre quienes cuentan con un nivel menor de integración, esa proporción baja a alrededor del 40%. La distancia entre ambos grupos ronda los 41 puntos.
Esa comparación muestra una asociación entre integración y percepción positiva de la tecnología, pero no prueba por sí sola una relación directa de causa y efecto. El estudio recoge experiencias y opiniones declaradas por los encuestados. No mide de forma directa cuánto tiempo se ahorra, qué reducción de costes obtiene cada hotel o qué mejora de productividad se produce tras conectar sistemas o incorporar IA.
La lectura para el sector va más allá del uso de una herramienta concreta. La automatización no depende solo de incorporar nuevas funciones, sino de que la información de reservas, pagos y ventas esté disponible en un mismo entorno o pueda circular sin fricciones entre plataformas. Cuando eso no ocurre, la IA puede generar respuestas poco útiles incluso en empresas que ya han empezado a implantarla.
Mews, que promueve la encuesta como proveedor de software para hoteles, vincula estos resultados a la necesidad de unificar datos para que la inteligencia artificial opere con más fiabilidad. El estudio no ofrece un desglose por país ni detalla diferencias entre tipos de establecimientos, pero sí sitúa la integración tecnológica como uno de los puntos que más pesan en la experiencia diaria de los hoteleros con estas herramientas.