La caída de RNDC concentra la distribución de bebidas en Estados Unidos en pocos grupos

Las compras de Reyes y Martignetti abren pleitos comerciales bajo una vigilancia regulatoria más intensa

miércoles 14 de octubre de 2026

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La caída de RNDC concentra la distribución de bebidas en Estados Unidos en pocos grupos

La red de distribución mayorista de bebidas en Estados Unidos está cambiando a gran velocidad tras la reordenación de Republic National Distributing Co. (RNDC), que hasta hace poco era el segundo mayorista del país en vino y espirituosos. La empresa se acogió al Capítulo 11 a finales de julio y, desde entonces, ha ido vendiendo negocios por partes. El resultado es una concentración mayor del mercado en manos de unos pocos grupos y una cadena de litigios y revisiones regulatorias que afecta tanto al vino y los licores como a la cerveza.

La operación de mayor tamaño la ha cerrado Reyes Beverage Group, que se ha quedado con 11 mercados de RNDC, entre ellos Texas, Florida y Colorado, además de 38 millones de cajas. En Kentucky, Keg 1 River City prevé cerrar otra compra a finales de octubre. En Michigan, el pasado 9 de octubre, Great Lakes Wine & Spirits anunció acuerdos sobre la actividad que quedaba de RNDC en ese estado, mientras Imperial Beverage y Vintage Wine Co. se repartirán la cartera de vinos. Esos acuerdos necesitan la aprobación del tribunal concursal y su cierre se espera entre el próximo 30 de octubre y el próximo 15 de noviembre.

A esa secuencia se suma otra operación firmada en septiembre por Martignetti, que pagó 14,5 millones de dólares, más existencias, por el negocio de intermediación de espirituosos de RNDC en 17 estados donde la venta de alcohol está controlada por la administración pública. El dato muestra que la reorganización no se limita a los territorios donde RNDC distribuía directamente producto, sino también a áreas donde actuaba como representante comercial.

El movimiento alcanza también a la cerveza. Reyes incorporó el negocio de Western Maryland Distributing en Maryland, Pensilvania y Virginia Occidental. Martignetti, por su parte, acordó la compra de Girardi Distributors, mayorista de marcas de Anheuser-Busch y Constellation. Son operaciones que amplían la presencia territorial de grupos ya muy implantados y reducen el número de operadores independientes o de menor tamaño.

Colorado se ha convertido en uno de los focos del conflicto. Allí, Constellation, Mark Anthony Brands y ahora Sierra Nevada han puesto en marcha el final de sus contratos con Coors Distributing. Sierra Nevada y Mark Anthony pasarán a Reyes. Coors Distributing sostiene que ninguno de esos proveedores le dio una razón para la ruptura, algo que, a juicio de la empresa, incumple la ley de franquicias cerveceras de Colorado. Por ese motivo ha pedido a un tribunal de Denver que paralice los traspasos hasta que se pronuncie un árbitro.

La asociación de mayoristas de cerveza, reunida esta semana en Orlando, ha bautizado esta tendencia como “The Great Convergence”. El término resume un proceso en el que los mismos nombres aparecen una y otra vez en compras de activos, cambios de contratos y ampliaciones de territorio. No se trata solo de adquisiciones puntuales, sino de una remodelación del mapa de distribución.

Los reguladores también han entrado en escena. El pasado 2 de octubre, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) cerró un acuerdo en su caso por discriminación de precios contra Southern Glazer’s, el mayor distribuidor estadounidense de vino y espirituosos, responsable de alrededor de una de cada tres botellas vendidas en el país. La orden, con una duración de seis años, afecta a sus ventas a las cinco mayores cadenas en 26 estados.

Ese acuerdo impide a Southern Glazer’s cobrar a minoristas independientes cercanos precios muy superiores a los que aplica a grandes cadenas por la misma botella. Además, establece la supervisión de un monitor para revisar su cumplimiento. Southern Glazer’s no admite responsabilidad y afirma que no espera cambios relevantes en su actividad por ese pacto con la FTC.

Tres semanas antes, Southern Glazer’s había aceptado pagar 12,5 millones de dólares y firmar un acuerdo para evitar acciones penales por un plan de sobornos en California. La coincidencia entre consolidación empresarial y vigilancia pública añade presión a un sector en el que el tamaño del distribuidor influye de forma directa en el acceso a las tiendas, a la hostelería y a las condiciones comerciales.

Buena parte de lo que está ocurriendo tiene su origen en normas aprobadas hace casi un siglo. Tras el fin de la Ley Seca en 1933, los estados levantaron barreras legales entre productor, distribuidor y minorista para evitar el regreso de los antiguos acuerdos de dependencia entre fabricantes y bares. Ese sistema de tres niveles sigue marcando, casi cien años después, quién puede vender a quién, en qué condiciones y con qué margen para cambiar de socio comercial.

Por eso, una decisión que en otros países se resolvería con un cambio de contrato puede terminar en un tribunal estatal en Estados Unidos. Un comisionado de la FTC señaló en su valoración sobre el acuerdo con Southern Glazer’s que las normas estatales alteran de tal forma la fijación de precios que la aplicación de la ley federal se vuelve más compleja. La distribución de bebidas en Estados Unidos no responde a una sola regla nacional, sino a una red de leyes estatales que a veces chocan entre sí y con la actuación de Washington.

La diferencia con otros mercados es clara. Un productor de Burdeos o del valle de Barossa puede vender directamente a un restaurante. En Estados Unidos, por regla general, necesita un mayorista con licencia. En el caso de las destilerías artesanas, su asociación sectorial cifra en unos diez los estados donde pueden enviar producto directamente al consumidor. Ese marco legal da a los distribuidores un papel central y convierte cada compra o cambio de contrato en algo más que una operación empresarial.

Para bodegas, cerveceras, destilerías e importadores, esta reorganización puede alterar quién coloca sus marcas en cada estado, cómo se organiza la logística y qué capacidad de negociación conserva cada parte. También puede influir en los minoristas independientes, que dependen de esos mayoristas para acceder al surtido y para no pagar bastante más que las grandes cadenas por una misma referencia. En un mercado tan regulado, la venta por partes de RNDC y la expansión de grupos como Reyes o Martignetti están moviendo algo más que activos: están redefiniendo el reparto de poder dentro del negocio de las bebidas en Estados Unidos.

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