Corea esconde una red de senderos 5,7 veces más larga que el Camino de Santiago

Los Caminos Dulle recorren alrededor de 4.500 kilómetros bordeando prácticamente todo el país y la frontera con Corea del Norte

jueves 29 de octubre de 2026

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Corea esconde una red de senderos 5,7 veces más larga que el Camino de Santiago

Hacerlo completo exigiría alrededor de ocho meses caminando 20 kilómetros diarios. Con cerca de 4.500 kilómetros de recorrido, 5,7 veces la longitud del Camino de Santiago, los caminos Dulle dibujan prácticamente el contorno de Corea del Sur conectando el mar del Este, la costa meridional, el mar Amarillo y las zonas próximas a la frontera con Corea del Norte.

La comparación impresiona, pero no es necesario plantearse semejante hazaña para disfrutarlo. La red está dividida en numerosos recorridos que permiten escoger etapas en función del tiempo disponible, el nivel físico o, simplemente, la forma de viajar de cada persona. Algunos pueden incorporarse como una excursión dentro de una estancia urbana; otros invitan a dedicar varios días a caminar entre pequeñas localidades y paisajes costeros.

Corea cuenta con cuatro estaciones muy marcadas, y primavera y otoño son dos de los mejores momentos para recorrer estos caminos a pie. Entre marzo y mayo, las temperaturas suaves coinciden con la floración, mientras que de septiembre a noviembre el paisaje se transforma con los colores otoñales y un clima especialmente agradable para las actividades al aire libre. El verano, en cambio, es más cálido y húmedo, y el invierno puede registrar temperaturas bajo cero.

Haeparang Trail: para quien no quiere elegir entre ciudad y naturaleza

Para aquellos que disfrutan del ritmo de las grandes ciudades, pero necesitan escapar de ellas de vez en cuando, el Haeparang Trail demuestra que ambas cosas pueden convivir en un mismo día. La ruta recorre la costa oriental de Corea y tiene en Busan uno de sus puntos más accesibles para el viajero internacional. Su primera etapa, de 16,9 kilómetros, comienza en Oryukdo Sunrise Park y avanza junto al mar pasando por algunos de los escenarios más reconocibles de la ciudad, como Gwangalli y Haeundae. El plan permite descubrir Busan desde otra perspectiva: empezar la mañana caminando frente al mar, detenerse en el Oryukdo Skywalk, continuar por la costa y terminar entre cafés, restaurantes y el ambiente de Haeundae. Por la noche, se puede regresar a Gwangalli para contemplar el puente Gwangandaegyo iluminado.

Y no es necesario quedarse en Busan. Más al norte, el Haeparang atraviesa destinos como Gangneung o Sokcho. En Gangneung, por ejemplo, una de sus etapas combina playa, bosques de pinos, el lago Gyeongpoho y Anmok Coffee Street, una de las zonas cafeteras más conocidas del país.

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Namparang Trail: para el viajero que organiza sus vacaciones alrededor de la comida

Hay viajeros que recuerdan un destino por sus monumentos y otros que lo hacen por lo que comieron. Para estos últimos, la costa sur de Corea tiene mucho que ofrecer. El Namparang Trail está compuesto por 90 recorridos que conectan Busan con Haenam atravesando paisajes costeros, núcleos urbanos y pequeños pueblos agrícolas y pesqueros. El mar acompaña buena parte del recorrido y, con él, puertos, mercados y productos ligados a la gastronomía local.

Uno de los mejores ejemplos está en Yeosu. Su tramo 55 recorre 15,6 kilómetros prácticamente llanos entre el entorno del Expo Ocean Park y Soho, atravesando puertos, patrimonio marítimo y paseos junto al mar. El recorrido puede terminar en Soho Yacht Marina, donde es posible practicar actividades como kayak, windsurf o esquí acuático. También se puede escoger una etapa en Geoje, la segunda isla más grande de Corea después de Jeju, donde el recorrido combina puertos, montaña, costa y espacios dedicados a explicar la cultura de los pueblos pesqueros del sur.

Aquí caminar es casi una excusa para sentarse después a la mesa: pescados, mariscos y especialidades locales convierten el Namparang en la opción ideal para quienes creen que conocer un destino significa probarlo.

Corea esconde una red de senderos 5,7 veces más larga que el Camino de Santiago

Seohaerang Trail: para los que buscan bajar revoluciones

En la costa occidental el paisaje cambia por completo. El Seohaerang Trail sigue el mar Amarillo atravesando islas, playas, pequeñas localidades y algunas de las extensas llanuras intermareales características de esta parte de Corea.

En lugares como Jebudo, las mareas transforman el paisaje dos veces al día. Aquí es posible combinar un paseo costero con las vistas sobre las marismas, subir al teleférico marítimo y esperar a que caiga el sol sobre el mar.

La experiencia no gira tanto alrededor de completar kilómetros como de detenerse, observar y entrar en contacto con un paisaje y unas comunidades muy diferentes de la Corea urbana. Es la opción para quienes llegan buscando silencio, naturaleza y ese lujo cada vez más difícil de encontrar en vacaciones: no tener demasiadas cosas que hacer.

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DMZ Peace Trail: caminar por una de las fronteras que más curiosidad despiertan del mundo

Hay lugares que se visitan por su belleza y otros porque resulta difícil comprenderlos sin haber estado allí. La DMZ Peace Trail, en el extremo norte del país, pertenece a la segunda categoría.

Su recorrido discurre por zonas próximas a la Zona Desmilitarizada (DMZ) que separa Corea del Sur y Corea del Norte, un territorio donde naturaleza e historia conviven de una manera difícil de encontrar en otro lugar.

En Goseong, por ejemplo, uno de los recorridos permite aproximarse al entorno fronterizo y contemplar desde sus observatorios paisajes hacia las montañas Geumgangsan y la costa. El acceso a estas áreas está regulado: los visitantes deben registrarse, acreditar su identidad y obtener la autorización correspondiente antes de acceder a determinados puntos.

Aquí el atractivo no está únicamente en caminar. Está en entender uno de los capítulos fundamentales de la historia reciente de Corea desde el propio territorio. Una ruta pensada para viajeros curiosos, interesados en la historia y atraídos por aquellos lugares en los que el paisaje cuenta mucho más de lo que se ve a simple vista.

Un camino que se adapta al viaje, y no al revés

Los 4.500 kilómetros pueden parecer inabarcables, pero precisamente una de las ventajas de los Caminos Dulle es que no existe obligación alguna de recorrerlo completo.

Se puede elegir una etapa de unas horas, encadenar varios recorridos durante unos días o convertir el camino en el eje de un viaje de varias semanas. La plataforma Durunubi, disponible en inglés, permite consultar los diferentes recorridos, su nivel de dificultad y puntos de interés cercanos, además de información sobre transportes, alojamientos y restaurantes. La aplicación incorpora navegación y un sistema de sellos digitales para registrar las etapas realizadas.

Y aunque los Caminos Dulle están concebidos fundamentalmente como una gran red para recorrer a pie, el viaje puede combinarse con tramos en bicicleta. El país dispone de rutas ciclistas de larga distancia junto a ríos, costas e islas, entre ellas los itinerarios de la costa este y de Jeju, haciendo posible alternar jornadas caminando con etapas sobre dos ruedas.

Quizá ahí esté precisamente el atractivo de estos caminos. No se trata necesariamente de llegar al final, sino de utilizarlos para salir de la ruta habitual y descubrir todo lo que ocurre entre un destino y el siguiente.

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