Italia recibe 33 millones de viajeros atraídos por el agroturismo entre naturaleza, cultura y gastronomía
Los visitantes extranjeros representan el 56% del total en un sector con 25.000 alojamientos rurales activos
jueves 22 de octubre de 2026

Italia ha recibido desde comienzos de 2026 a 33 millones de viajeros que han optado por vacaciones que combinan naturaleza, cultura y gastronomía. De ese total, 18,5 millones son extranjeros, un 3% más que en 2025. Los datos proceden de un informe de Isnart, el instituto de investigación turística de Unioncamere, presentado en un foro de Agriturist celebrado en Rímini.
El estudio sitúa a los más de 25.000 establecimientos de agroturismo activos en Italia como una pieza central de ese mercado. Su ubicación, ligada al medio rural, facilita los desplazamientos entre espacios naturales, pueblos históricos, áreas arqueológicas y experiencias gastronómicas vinculadas al territorio.
La principal motivación de estos viajeros es la visita a cascos históricos. El 62% busca ese tipo de oferta, lo que equivale a algo más de 20,4 millones de personas sobre el total analizado. El 12% se inclina por parques naturales y zonas protegidas, cerca de 4 millones de visitantes. El 11% elige talleres y tiendas artesanas, en torno a 3,6 millones.
El 8% quiere visitar bodegas, almazaras y rutas del vino y del aceite. Trasladado al volumen total de turistas recogido por Isnart, esa proporción ronda los 2,6 millones de personas. El dato refleja el avance del enoturismo y de los viajes ligados al producto local dentro de la oferta rural italiana.
La composición del mercado también ayuda a medir el alcance del fenómeno. Los 18,5 millones de turistas extranjeros representan más de la mitad del total, en torno al 56%. Para los operadores del sector, ese peso refuerza la capacidad del agroturismo para atraer demanda internacional y para alargar la actividad más allá de los meses tradicionales de verano.
Isnart recoge además una señal adelantada sobre los próximos meses. Desde principios de septiembre, los establecimientos del sector han registrado para noviembre y diciembre un nivel medio de reservas del 35%. Esa cifra apunta a una campaña de otoño e invierno con movimiento, en un negocio que depende en buena parte de la ocupación fuera de la temporada alta.
Durante el encuentro de Rímini, Confagricoltura trazó una radiografía del sector y subrayó que el agroturismo atraviesa una etapa de afianzamiento y de revisión sobre el papel que tendrá en el futuro del sector primario. La organización agraria considera que la acogida turística se confirma como una de las vías más importantes para las explotaciones que quieren diversificar su actividad y ampliar sus fuentes de ingresos.
La patronal vincula esa apuesta por la multifuncionalidad a las dificultades que soportan muchas empresas agrarias. Entre ellas cita el clima, por su efecto sobre las producciones; la crisis geopolítica, por el aumento de los costes de producción y por su impacto en el poder adquisitivo de los consumidores; y la evolución del comercio internacional.
El director general de Confagricoltura, Roberto Caponi, definió esa situación como una “policrisis”. En ese escenario, defendió nuevas estrategias no solo en la producción, sino también en la venta de los productos agrarios. Caponi sostuvo que es necesario poner a las empresas “en condiciones de poder afrontar” esta situación con proyectos de formación del personal y con herramientas que faciliten el encuentro entre oferta y demanda de trabajo.
Dentro de esa línea de actuación, Confagricoltura recordó el papel de ConfagriJob, una plataforma impulsada junto a Indeed y Umana para conectar empresas y trabajadores. La organización la presenta como una de las respuestas al problema de la mano de obra, un asunto recurrente en buena parte de la agricultura europea y especialmente sensible en actividades con picos estacionales.
El presidente de Agriturist, Augusto Congionti, señaló que las empresas agrícolas y ganaderas son la base del sector del agroturismo por sus producciones y por sus instalaciones. A su juicio, estos alojamientos deben mantener “el equilibrio justo entre pasado y futuro, entre identidad, tradición e innovación”, una fórmula con la que el sector busca conservar su vínculo con el territorio sin renunciar a nuevas fórmulas de negocio y de acogida al visitante.