Lunes 06 de Julio de 2026
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La muerte de Iván Sanz Cid, director general de Dehesa de los Canónigos, ha causado una fuerte conmoción en el sector del vino este domingo tras el accidente de tráfico ocurrido en la autovía A-67, a la altura de Herrera de Pisuerga (Palencia), en el que también fallecieron su mujer, Irene Garijo, y dos de sus hijos, de 14 y 17 años. La otra hija del matrimonio, de nueve años, resultó herida muy grave y fue evacuada en helicóptero medicalizado al Complejo Asistencial de Burgos.
El siniestro se produjo en torno a las 16.20, cuando el servicio de emergencias 1-1-2 de Castilla y León recibió un aviso en el que se pedía asistencia para varias personas atrapadas en el interior de un turismo. El vehículo se había salido de la calzada en el punto kilométrico 83 de la A-67 y, según la información facilitada por las autoridades, dio varias vueltas de campana. En el accidente no se vieron implicados otros coches.
Hasta el lugar se desplazaron agentes de la Guardia Civil de Tráfico, bomberos de la Diputación de Palencia y efectivos sanitarios de Sacyl. La Dirección General de Tráfico informó además del corte del carril izquierdo en ese tramo de la autovía, en sentido decreciente, mientras se desarrollaban las labores de rescate y atención a las víctimas. La Subdelegación del Gobierno en Palencia señaló que la familia era de Valladolid y que, al parecer, regresaba de Cantabria cuando se produjo la salida de vía. La principal hipótesis que manejan los investigadores es la somnolencia del conductor, de acuerdo con testigos presenciales.
La noticia adquirió una dimensión especial al conocerse la identidad de uno de los fallecidos. Iván Sanz Cid se encontraba al frente de Dehesa de los Canónigos, una de las bodegas más conocidas de la Ribera del Duero y una casa muy vinculada a la historia reciente del vino en Valladolid. Su muerte se produce, además, poco más de un año después del fallecimiento de su padre, Luis Sanz Busto, fundador y referente de la empresa familiar, fallecido en mayo de 2025.
Iván Sanz pertenecía a la segunda generación de la familia propietaria de la bodega. Ingeniero técnico agrícola y formado también en dirección de empresas, había asumido la dirección general del proyecto junto a su hermana Belén Sanz Cid, responsable técnica y de enología. Ambos habían tomado el relevo con la intención de mantener la línea marcada por sus padres y de reforzar la presencia de la firma fuera de España. Quienes conocían su trabajo lo situaban como una figura muy ligada al campo, a la gestión diaria de la empresa y a la continuidad de una manera de entender el vino basada en el viñedo y en la identidad de la finca.
Dehesa de los Canónigos está situada en Pesquera de Duero, dentro de la llamada Milla de Oro de la Ribera del Duero. La bodega forma parte de una propiedad con larga historia y la familia Cid convirtió esa finca en uno de los nombres con más peso de la denominación. El proyecto bodeguero tomó cuerpo a finales de los años ochenta y fue consolidando un estilo muy unido al viñedo propio, a la selección de parcelas y a una filosofía que la propia casa resume en una frase conocida dentro del sector: "Antes uvas que cubas". Ese planteamiento dio forma a una marca reconocible dentro y fuera del mercado español y permitió a la empresa abrirse a más de una veintena de países.
La pérdida de Iván Sanz ha provocado una cadena de mensajes de dolor entre bodegas, viticultores, enólogos, distribuidores, instituciones y representantes del sector agroalimentario. La propia Dehesa de los Canónigos agradeció en su cuenta de X las condolencias recibidas y señaló que facilitaría la información sobre el velatorio y el funeral en cuanto fuera posible. El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, expresó también su consternación por el accidente y trasladó su pésame a los familiares y amigos de las víctimas, además de desear la recuperación de la niña herida.
El golpe ha sido especialmente duro en la Ribera del Duero, donde el apellido Sanz Cid está unido desde hace décadas a una de las bodegas familiares más reconocidas de la zona. La figura de Iván Sanz aparecía ligada a una etapa de continuidad tras la muerte de su padre y a un momento en el que la casa seguía asentando su presencia en mercados internacionales sin perder su vínculo con Pesquera de Duero. En esa trayectoria compartía responsabilidades con su hermana Belén, en una estructura familiar que había sabido conservar el peso de la historia de la finca y adaptarla a una nueva generación.
La dimensión humana de la tragedia ha acentuado todavía más el impacto de la noticia. El accidente se llevó la vida de cuatro miembros de una misma familia en un solo suceso y dejó a una niña de nueve años ingresada con heridas muy graves. Esa combinación de pérdida familiar y alcance público, por la posición de Iván Sanz dentro del mundo del vino, ha extendido la conmoción mucho más allá de Castilla y León y ha llenado de mensajes de duelo a un sector que veía en él a uno de los continuadores de una saga bodeguera con arraigo, prestigio y larga presencia en la Ribera del Duero.
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