Las cinco bodegas que están convirtiendo Tomelloso en un destino imprescindible del enoturismo

Cinco bodegas de Tomelloso y su comarca reivindican el enoturismo como experiencia sensorial y cultural

Escrito porRita

Jueves 16 de Julio de 2026

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Muchos pueblos hacen gala de su iglesia, otros de su magnífica plaza. Tomelloso también podría hacerlo, pero es que además presume de sus bodegas, que durante generaciones han marcado el pulso de la vida local, y que hoy, lejos de quedarse en el recuerdo industrial, se abren al viajero como el mejor argumento para entender esta tierra. Recorrerlas no es solo catar vino: es acercar el oído para ver cómo suena el silencio dentro de una barrica, o comprobar que aquí la modernidad no ha llegado para borrar la tradición, sino para darle otra voz.

A finales de los años 80, un grupo de 14 empresarios de Tomelloso decidió romper moldes. Tenían una visión clara y revolucionaria para la época: crear la primera gran bodega de crianza de Castilla-La Mancha con la filosofía de un château francés. Su apuesta era tan simple como ambiciosa: hacer menos, pero mejor, priorizando la calidad, la identidad propia y la exportación. Así nació el Proyecto Allozo y, con él, Bodegas Centro Españolas. Una bodega pensada desde el primer día para controlar con mimo todo el proceso, desde el origen de la uva hasta que el vino llega a la botella. Esta andadura comenzó oficialmente en 1991, en la Carretera de Alcázar, aunando la tecnología más vanguardista con las artes tradicionales de nuestra tierra. Hoy, el alma de la bodega se divide en dos capítulos fascinantes: Los vinos Allozo y el brandy Casajuana.

A pocos minutos, Bodegas y Viñedos Verum reivindica su nombre desde la honestidad. Verum, lo verdadero en latín, es también el apellido moral de la familia López Montero, que trabaja la tierra desde 1788 y que en 2005 dio forma a este proyecto de la mano de María Victoria Montero y sus cuatro hijos. Sus ochenta hectáreas de viñedo, certificadas en ecológico, conviven con variedades que ya casi nadie cultiva, como el Tinto Velasco o el Albillo Real, y con una crianza que se atreve a mezclar acero, roble y tinajas de barro, ese recipiente ancestral que la Mancha nunca terminó de abandonar. No sorprende que la bodega forme parte de la Asociación Española de Enoturismo, ni que sus vinos hayan viajado recientemente hasta las catas del Barcelona Wine Week.

Viña Ruda propone otra manera de mirar el vino, más inquieta. Sus más de siete mil metros cuadrados de instalaciones esconden un proceso desarrollado junto a las universidades de Castilla-La Mancha, Navarra y Zaragoza: los llamados vinos de infusión, que encapsulan los hollejos de la uva en una columna de acero por la que circula el mosto. El resultado son caldos de una intensidad aromática que rompe con lo esperable, una prueba de que la vanguardia también puede nacer entre viñedos centenarios.

Para entender lo que ocurre en Tomelloso hay que cambiar de escala. Virgen de las Viñas nació en 1961 y hoy gestiona más de 20.000 hectáreas de viñedo y 2.400 de olivar, que reúne a más de 3.000 socios: cifras que la sitúan entre las mayores extensiones vitivinícolas del planeta. Pero de todo ese tamaño, lo que se queda en la memoria del visitante no son las hectáreas, sino unas salas: El Museo de Arte Contemporáneo Infanta Elena conserva desde 2001, de forma permanente, las obras premiadas en el Certamen Cultural Virgen de las Viñas y, además, ha acogido ya exposiciones temporales de nombres como José Sánchez Carralero, Eduardo Naranjo, Brinkmann o el propio Salvador Dalí. Es, sin lugar a dudas, un lugar donde el vino y la cultura crecen de la misma cepa.

Y a poca distancia, ya en el umbral del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, Casaquemada trabaja de otra manera: vendimia nocturna para que la uva llegue intacta, fermentaciones de veinticinco días en depósitos con control de temperatura y una crianza que en algunos casos supera los treinta meses en barrica. Esta bodega nació por la vocación emprendedora y el deseo de llevar a cabo un proyecto acorde con su idea y filosofía de crear vinos de calidad, con su propia personalidad, llamando la atención por su exquisita singularidad y una muy cuidada elaboración.

Cinco bodegas, cinco formas distintas de entender la misma tierra. Tomelloso no pide que se le crea: pide que se le visite. Sus bodegas son fieles prescriptoras de la importancia de la cultura del vino en esta maravillosa tierra...

Más información: https://visitatomelloso.com/

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