Baviera planta cara a la subida del alcohol para blindar a las destilerías pequeñas

Aiwanger exige mantener las rebajas fiscales ante un alza que amenaza al tejido artesanal y rural alemán

Jueves 18 de Junio de 2026

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El ministro de Economía de Baviera, Hubert Aiwanger, pidió este miércoles, 17 de junio, al Gobierno federal alemán que mantenga las ventajas fiscales para las pequeñas destilerías si sigue adelante la subida del impuesto sobre el alcohol planteada por la comisión sanitaria creada por el Ejecutivo.

Aiwanger advirtió de que una subida del impuesto sobre los espirituosos puede golpear con más fuerza a los productores artesanales. A su juicio, las pequeñas destilerías están ligadas a la economía local y a la identidad regional, y no pueden asumir nuevas cargas que reduzcan su capacidad para operar en el mercado.

El ministro bávaro reclamó que se conserve el sistema actual de tramos y los tipos reducidos por volumen para las pequeñas destilerías. “Si la subida sale adelante, el Gobierno federal debe mantener las exenciones para las pequeñas destilerías. La Unión Europea lo permite expresamente”, afirmó. También sostuvo que no se debería ir más allá de ese margen.

La petición llega después de que la comisión sanitaria nombrada por el Gobierno alemán propusiera a finales de abril duplicar el impuesto sobre los espirituosos y otras bebidas alcohólicas. El tipo general pasaría de 13,03 euros por litro de alcohol puro a 26,03 euros en 2029, con una aplicación gradual hasta esa fecha.

Aiwanger recordó que los tipos por volumen aplicados ahora a las destilerías de liquidación fiscal y a las pequeñas destilerías cerradas se sitúan en torno a 10 euros y 7 euros por litro de alcohol puro, respectivamente. Su posición es que esas rebajas deben seguir vigentes aunque aumente el tipo general.

El ministro extendió esa reclamación a las cerveceras medianas. En su opinión, también debe mantenerse la estructura escalonada del impuesto sobre la cerveza para ese grupo de empresas.

Aiwanger cuestionó además la utilidad de los impuestos orientados a modificar hábitos de consumo. Según dijo, ese tipo de medidas rara vez funciona. Frente a ello, defendió más información sobre el consumo responsable de alcohol y rechazó un modelo de intervención pública que, en sus palabras, sustituya la responsabilidad individual.

En relación con la situación del sector, el responsable económico bávaro pidió al Gobierno federal menos burocracia y una bajada de los precios de la energía. Afirmó que esas medidas ayudarían más a las pequeñas destilerías que la apertura de un nuevo debate fiscal.

La discusión tiene efectos potenciales para el sector de bebidas en Alemania, en especial para productores de licores y otras bebidas alcohólicas con menor escala. Si el impuesto sobre los espirituosos acaba duplicándose sin mantener alivios para los operadores pequeños, el aumento puede trasladarse a los precios finales y reducir márgenes en un segmento muy dependiente del trabajo artesanal y del mercado local.

Aiwanger añadió otro argumento ligado al medio rural. Señaló que buena parte de la fruta procedente de praderas tradicionales con árboles frutales dispersos acaba en manos de las destilerías, lo que aporta ingresos vinculados al mantenimiento y cuidado de esos árboles. En su opinión, esa fuente económica podría perderse si las pequeñas empresas quedan perjudicadas por una política fiscal pensada para operadores de mayor tamaño.

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