Lunes 15 de Junio de 2026
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Las autoridades chinas han desmantelado varias redes dedicadas a la producción y venta de licor falsificado presentado como “de suministro especial”, una categoría con la que los vendedores sugerían de forma engañosa que las botellas estaban reservadas para organismos públicos, el ejército u otras instituciones oficiales. La operación, comunicada este viernes, 12 de junio, por la oficina de seguridad alimentaria del Consejo de Estado, se ha saldado con la incautación de 75.200 cajas de producto ilegal y con 40 detenidos.
Según explicó ese organismo en una rueda de prensa, la campaña se centró en la fabricación y comercialización de bebidas alcohólicas promocionadas falsamente como si procedieran de canales internos o exclusivos para entidades estatales. La investigación arrancó después de labores de vigilancia en internet y de informaciones publicadas por medios que identificaron productos vendidos con nombres como Jingzong No 1 y Juntai, marcas que insinuaban vínculos con organismos gubernamentales o militares sin base real.
La pesquisa, desarrollada con la participación de reguladores del mercado y cuerpos de seguridad pública, permitió localizar 75.200 cajas de este supuesto licor “de suministro especial”. Las autoridades señalaron que la mayor parte del producto intervenido era baijiu falsificado de aroma salsa, elaborado mediante mezcla de alcohol producido industrialmente con aromatizantes y después envasado como si fuera un licor premium.
El caso apunta a una estructura organizada que iba más allá de la simple venta irregular. De acuerdo con la información oficial, los investigadores desarticularon grupos dedicados tanto a la producción como a la distribución del producto. Los 40 sospechosos arrestados están acusados, entre otros delitos, de publicidad engañosa y de fabricar o vender mercancía falsificada.
Hasta el momento, las autoridades han tramitado 52 casos relacionados con la producción y venta ilegal de este tipo de bebidas. En el curso de la operación se ordenó el cierre de cinco fabricantes de licor con licencia y de 36 entidades comerciales vinculadas al esquema. También fueron clausurados tres centros de producción sin licencia. Además, se investigó a un fabricante de aromatizantes y a siete empresas de embalaje e impresión, lo que, según la oficina del Consejo de Estado, permitió cortar la cadena industrial asociada al fraude.
La actuación también alcanzó al canal digital. Los reguladores detectaron infracciones en siete operadores de plataformas de internet, así como en 61 tiendas online sospechosas de vender este licor falsificado y en 78 canales de emisiones en directo acusados de usar mensajes engañosos para atraer compradores. Las plataformas recibieron la orden de retirar todos los productos identificados y también los contenidos promocionales relacionados con ellos.
Sun Huichuan, director de seguridad alimentaria de la Administración Estatal para la Regulación del Mercado, advirtió a las empresas contra cualquier intento de obtener beneficio mediante este tipo de alegaciones comerciales. Según trasladó el responsable, las autoridades seguirán actuando contra quienes utilicen marcas, envases o mensajes publicitarios para hacer creer al consumidor que una bebida alcohólica está destinada a organismos oficiales o a circuitos internos.
Los reguladores también pidieron a los consumidores que no den credibilidad a anuncios que presenten bebidas alcohólicas como reservadas para departamentos gubernamentales u otros canales restringidos. El mensaje oficial busca frenar una práctica comercial basada en el prestigio aparente del producto y en una falsa sensación de exclusividad.
La operación tiene efectos que van más allá del ámbito policial. Para el sector de las bebidas alcohólicas en China, este tipo de actuaciones puede reducir el daño reputacional asociado al fraude y a la publicidad engañosa en internet, dos factores que afectan tanto a productores legales como a distribuidores y plataformas. También puede aumentar la presión regulatoria sobre toda la cadena comercial del licor, desde la fabricación hasta la venta online, en un mercado donde el valor añadido del producto depende en buena medida del origen declarado, la marca y la confianza del comprador.
El caso vuelve a poner el foco sobre uno de los problemas más sensibles para los destilados premium: la falsificación apoyada en envases cuidados, nombres sugerentes y mensajes comerciales difíciles de verificar para el consumidor medio. En esta ocasión, las autoridades chinas sostienen que parte del fraude consistía en transformar alcohol industrial y aromatizantes en un producto presentado como baijiu de alta gama, una práctica que afecta tanto a la protección del consumidor como al funcionamiento normal del mercado.
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