Miércoles 17 de Junio de 2026
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El Mundial de fútbol de 2026, que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México, se perfila como una gran plataforma comercial para las marcas de bebidas alcohólicas tras la edición de 2022 en Catar, marcada por las restricciones al consumo de cerveza dentro de los estadios y por un marco legal que limitaba también su consumo fuera de los recintos.
Analistas citados por el sector apuntan a que el torneo puede convertirse en uno de los momentos de marketing más importantes de los últimos años para esta industria. Mientras avanza la competición en el campo, fuera de él se libra otra pugna comercial entre cervezas estadounidenses, tequila mexicana, whisky escocés y vino, con el Champagne francés al frente a través del Brut Réserve Nv de Taittinger, designado como “Official Champagne” del Mundial.
El interés comercial llega en un momento en el que el consumo de alcohol en Estados Unidos muestra señales de descenso. Hace un año, Gallup estimó que el 54% de los adultos del país consume alcohol, el nivel más bajo en 90 años. En ese escenario, varias compañías están aprovechando el torneo para reforzar tanto sus gamas tradicionales como sus referencias sin alcohol o de baja graduación.
Ab InBev figura como patrocinador oficial de cerveza del Mundial y mantiene su histórica relación con la FIFA. Entre sus marcas, estos días se están promoviendo cervezas sin alcohol como Corona Cero, Budweiser Zero y Michelob Ultra Zero. Corona Cero ya había sido elegida como primera cerveza patrocinadora internacional de los Juegos Olímpicos hasta 2032. Michelob Ultra Zero, además, da nombre al premio al mejor jugador de cada partido, el “Michelob Ultra Superior Player of the Match”.
En el apartado de destilados, Diageo participa como apoyo oficial con Casamigos y Don Julio en tequila, Buchanan’s y Johnnie Walker en whisky escocés y Smirnoff en vodka. La cita deportiva ofrece así una exposición masiva a categorías muy distintas dentro del negocio de las bebidas, desde la cerveza sin alcohol hasta los espirituosos premium y el vino de alta gama.
El torneo también está sirviendo para activar medidas públicas y campañas comerciales ligadas al consumo en hostelería. En Reino Unido, donde se calcula que durante el primer trimestre de 2026 cerraron dos pubs al día, el Gobierno ha ampliado los horarios de apertura de estos locales desde unas hipotéticas eliminatorias hasta las finales cuando jueguen Inglaterra y Escocia, las dos selecciones británicas presentes en el campeonato.
Con las nuevas disposiciones, los pubs podrán abrir hasta la 1 de la madrugada en los partidos que comiencen entre las 17.00 y las 21.00 horas, y hasta las 2 de la madrugada en los encuentros programados entre las 21.00 y las 22.00 horas. La medida busca aprovechar el tirón del torneo sobre el consumo en bares y pubs en un momento delicado para ese canal.
En Ecuador, el presidente Daniel Noboa anunció la suspensión temporal del impuesto sobre bebidas alcohólicas aplicable a las llamadas “bebidas de moderación”, una categoría que incluye cerveza, vino, Prosecco y licores de baja graduación, durante todo el campeonato. La decisión puede favorecer ventas adicionales en varias categorías y muestra cómo un gran evento deportivo puede tener efectos directos sobre la política fiscal vinculada al sector.
En Nueva York, el alcalde Zohran Kwame Mamdani ha puesto en marcha la iniciativa “Five Borough Winners Special”. Hasta la final del 19 de julio, 600 bares, restaurantes y quioscos repartidos entre Bronx, Brooklyn, Manhattan, Queens y Staten Island ofrecen menús y bebidas por 26 dólares. Los consumidores también pueden acumular puntos en los locales adheridos para optar a entradas para la final del MetLife Stadium.
Ese tipo de promociones refuerza la conexión entre deporte, restauración y consumo fuera del hogar. Para bodegas, cerveceras y grupos de espirituosos, el Mundial no solo sirve para ganar visibilidad ante millones de espectadores; también puede empujar ventas en hostelería y acelerar campañas centradas en productos sin alcohol, referencias premium o formatos pensados para grandes citas deportivas.
La competición deja además varios cruces entre países productores de vino. Entre ellos figuran Inglaterra-Croacia este martes, 17 de junio; Argentina-Austria el próximo 22 de junio; Suiza-Canadá el próximo 24 de junio; y Uruguay-España el próximo 27 de junio. Uruguay ha declarado recientemente la viticultura como cultura viva del país para promoverla en todo el mundo. España atraviesa en 2026 una caída en exportaciones similar a la italiana, aunque con la ventaja deportiva de estar presente en el torneo.
Estados Unidos, anfitrión del campeonato junto a Canadá y México, comenzó su participación con una victoria por 4-1 ante Paraguay en Los Ángeles. En la segunda jornada jugará ante Australia el próximo 20 de junio en Seattle, un duelo que desde algunos ámbitos del sector se presenta también como un pulso entre productores vinícolas del Nuevo Mundo.
De cara a la final del 19 de julio en el MetLife Stadium, las selecciones que aparecen entre las favoritas son Francia y España, seguidas por Inglaterra, Brasil, Portugal, Argentina y Alemania. Si Francia repite éxito deportivo como en Rusia 2018, el sector francés del vino espumoso tendría una nueva ocasión para asociar su imagen al triunfo internacional con Champagne como símbolo principal.
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