Jueves 09 de Julio de 2026
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El envero ya ha comenzado en los viñedos de Bodega Inurrieta. Lo ha hecho, como suele ser habitual, de forma progresiva y todavía irregular, con granos sueltos que empiezan a cambiar de color y que anuncian el inicio de una de las fases más importantes del ciclo de la vid. Sin embargo, este año el fenómeno llega con una particularidad muy relevante: se ha adelantado más que nunca.
Desde la bodega señalan que ya el pasado 30 de junio se observó algún grano pintado en el viñedo, una fecha excepcionalmente temprana que invita a pensar en una campaña marcada por la precocidad. Aunque el envero se irá generalizando en los próximos días, la aparición de estos primeros indicios supone una referencia muy significativa para valorar el estado de evolución de la uva y el posible calendario de vendimia.
El envero marca el momento en el que la uva inicia su transformación más visible. En las variedades tintas, los granos comienzan a adquirir tonos rojizos, azulados o violáceos; en las blancas, el color verde intenso da paso a tonalidades más doradas y translúcidas. Pero el cambio no es solo visual. A partir de este punto, la planta concentra su energía en la maduración del fruto: aumenta progresivamente el contenido en azúcares, disminuye la acidez y empiezan a desarrollarse con mayor intensidad los compuestos aromáticos y fenólicos que serán determinantes en el perfil final de los vinos.
En Inurrieta, donde se trabaja exclusivamente con viñedo propio, este momento se vive con especial atención. El control directo de la viña permite seguir con precisión la evolución de cada parcela y tomar decisiones ajustadas al estado real de la uva. En un año tan adelantado, esa observación constante cobra todavía más importancia, ya que cada zona, cada variedad y cada suelo pueden responder de forma diferente al avance del ciclo.
El inicio temprano del envero hace pensar en la posibilidad de una de las vendimias más tempranas de la historia de la bodega. Todavía es pronto para fijar fechas definitivas, ya que las próximas semanas serán decisivas y la climatología seguirá marcando el ritmo. No obstante, el viñedo ya muestra señales claras de que la maduración avanza con notable rapidez.
La campaña entra ahora en una fase clave. A partir del envero, el seguimiento de la uva se intensifica: evolución de azúcares, equilibrio de acidez, madurez de las pieles, estado sanitario y comportamiento de cada variedad serán factores determinantes para decidir el momento óptimo de vendimia. En este contexto, la anticipación no implica precipitación, sino una lectura precisa del viñedo para recoger la uva cuando exprese su mejor equilibrio.
El adelanto del ciclo confirma la importancia de una viticultura atenta, flexible y muy pegada al terreno. En Inurrieta, la viña vuelve a marcar el camino. Y este año lo está haciendo antes que nunca.
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