Estados Unidos y China dejan de ser el motor del vino español

Las exportaciones de vino envasado se hundieron un 36% en Estados Unidos y un 25% en China

Miércoles 08 de Julio de 2026

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Las exportaciones de vino español cerraron 2025 con una caída del 4,3% en valor y del 2,6% en volumen, según el último informe de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE). El sector vendió al exterior 2.899,6 millones de euros y 1.907,6 millones de litros, después de un ejercicio marcado por la bajada del consumo de alcohol en muchos países, los gravámenes en mercados como Estados Unidos y China y los cambios en los hábitos de compra.

El retroceso llega después de 2024, que había sido un año récord para las ventas exteriores del vino español. La corrección afecta sobre todo al vino envasado, que redujo sus ventas un 6,4% en valor y un 7,2% en volumen. En cambio, el granel avanzó un 5,6% en valor y un 1,2% en volumen, lo que muestra un reparto desigual del ajuste dentro del propio sector.

La tendencia también se ha visto en el arranque de 2026 en dos destinos de referencia para las bodegas españolas. En Estados Unidos, España ocupa la cuarta posición como proveedor en valor y la séptima en volumen. Entre enero y marzo, las ventas de vinos envasados españoles quedaron en 56,6 millones de euros, un 36% menos que en el mismo periodo del año anterior, y en 12,8 millones de litros, con una bajada del 26,6%.

Ese descenso no afecta solo a España. Los diez principales países vendedores en el mercado estadounidense redujeron sus volúmenes durante el primer trimestre, aunque Francia e Italia lograron mejorar sus cifras en valor. Entre las razones figuran los aranceles aplicados por la Administración de Donald Trump y una demanda más débil.

Eva Linares, experta de la consultora ERA Group, explicó a Efeagro que los aranceles no bastan por sí solos para entender la situación. Según su análisis, el mercado norteamericano ya mostraba una desaceleración previa por la caída del consumo y por una mayor sensibilidad del comprador al precio. Linares añade que el factor geopolítico pesa cada vez más en las decisiones empresariales y afecta a la rentabilidad de las bodegas españolas, obligadas a revisar su modelo de crecimiento internacional.

China ofrece otra señal de esa pérdida de ritmo. Aunque su peso es menor que el de Estados Unidos para el vino español, sigue siendo un destino alternativo para empresas que buscan repartir mejor su presencia exterior. En el primer trimestre de 2026, las exportaciones españolas de vino envasado a ese país bajaron un 24,9% en valor respecto al mismo periodo de 2025, hasta 7,3 millones de euros. En volumen cayeron un 18,8%, hasta 1,9 millones de litros.

Vicente Rubira, analista económico de OIVE, atribuye esa caída al conflicto arancelario entre China y la Unión Europea y a la búsqueda de proveedores alternativos por parte de Pekín. Entre ellos figura Sudáfrica, que elevó más de un 70% sus ventas en valor y cerca del 60% en volumen al mercado chino, aunque todavía mueve cantidades reducidas, con unos 0,6 millones de litros.

Ante este escenario, la recomendación que gana peso entre los especialistas es diversificar riesgos. OIVE ha puesto en marcha acciones para promover los vinos españoles fuera de España, también en mercados como China. El objetivo es sostener la presencia comercial en destinos donde las condiciones han cambiado y abrir nuevas vías para las bodegas.

Linares señala que ya no basta con vender más botellas fuera. A su juicio, muchas empresas revisan con detalle qué países les ofrecen mejor margen, qué canales funcionan mejor y qué tipo de producto encaja con cada mercado. Esa revisión responde a una necesidad clara: reducir la dependencia de unos pocos destinos y proteger la rentabilidad.

La consultora también apunta a la innovación como una vía para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo. Entre las opciones cita vinos con poco alcohol o sin alcohol, categorías que buscan conectar con una demanda distinta a la tradicional. Junto a ello, recomienda actuar sobre la estructura de costes y mejorar la eficiencia operativa para absorber mejor el aumento del coste derivado de los aranceles.

Los datos reflejan así un cambio en el comercio exterior del vino español. Tras varios años con una fuerte apuesta por la expansión internacional, las bodegas se encuentran ante un mercado más inestable, con menor consumo y más presión sobre los precios. En ese escenario, el sector busca mantener ventas fuera mientras ajusta su estrategia comercial y productiva a unas condiciones menos favorables.

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