Uno de cada seis negocios de hostelería británicos teme cerrar en los próximos 12 meses

El sector reclama bajar el IVA del 20% al 10% tras el repunte de empresas con pérdidas

Viernes 03 de Julio de 2026

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Uno de cada seis negocios de hostelería del Reino Unido cree que puede cerrar en los próximos 12 meses, según una encuesta difundida por UKHospitality, la British Beer and Pub Association, el British Institute of Innkeeping y Hospitality Ulster. El sondeo refleja el deterioro económico de un sector que denuncia una presión fiscal elevada y un aumento de los gastos de explotación.

Los datos llegan después de varios meses de tensión para bares, pubs, restaurantes, hoteles y cafeterías. Casi una cuarta parte de las empresas consultadas, el 23%, afirma que opera con pérdidas. Tres meses antes, esa proporción era del 15%, lo que muestra un empeoramiento rápido de la situación financiera en buena parte del sector.

La publicación de la encuesta coincide con la rebaja del IVA de hostelería en la República de Irlanda al 9%, aplicada este martes, 1 de julio. En paralelo, en el Reino Unido sigue activa la campaña #VATsTheProblem, que pide al Gobierno británico reducir ese impuesto del 20% al 10%. Los promotores sostienen que el tipo actual es uno de los más altos de Europa para esta actividad.

La iniciativa cuenta con el apoyo público del cocinero Tom Kerridge y ha reunido más de 240.000 firmas en una petición a favor del recorte fiscal. Según el mismo sondeo, el 89% de los encuestados respalda esa medida como vía para aliviar la presión económica sobre los negocios.

En una declaración conjunta, las cuatro organizaciones empresariales afirman que la carga tributaria está agravando el daño sobre la hostelería. También señalan que cada vez más empresas trabajan en números rojos y que muchas se ven obligadas a valorar si pueden seguir abiertas.

Las patronales recuerdan además el peso social y económico del sector en el Reino Unido. Subrayan que pubs, restaurantes, hoteles y cafeterías generan millones de empleos, sostienen actividad comercial en calles y barrios y forman parte de la vida diaria en ciudades, pueblos y zonas rurales.

Desde este martes, 1 de julio, muchos locales han empezado a trasladar la campaña a sus clientes para pedir apoyo a una rebaja del IVA. El objetivo es aumentar la presión política sobre el Ejecutivo británico en un momento en que otros países europeos aplican tipos reducidos a la hostelería.

Tom Kerridge ha vinculado el resultado de la encuesta con esa reclamación fiscal. A su juicio, los datos muestran la necesidad de bajar el IVA al 10% para acercarlo al nivel aplicado en otros mercados europeos. El cocinero sostiene que la hostelería británica soporta una carga impositiva injusta frente a otros países del entorno.

La comparación con Irlanda añade presión al debate. La reducción al 9% aprobada por Dublín puede influir en la percepción del sector británico sobre su posición frente a un mercado vecino con menor tributación para bares, restaurantes y hoteles. Esa diferencia fiscal puede tener efectos sobre márgenes, precios y capacidad de inversión.

Para el negocio de las bebidas, la situación tiene una derivada directa. Una parte esencial de las ventas de cerveza, vino y espirituosos depende del consumo en pubs, bares y restaurantes. Si aumenta el número de cierres o se reduce la actividad por falta de rentabilidad, también pueden resentirse los pedidos a distribuidores, productores y marcas presentes en el canal hostelero.

El dato preocupa especialmente en un país donde el pub mantiene un papel central en la venta de cerveza y otras bebidas alcohólicas. Una menor capacidad para absorber impuestos y otros gastos puede empujar a algunos operadores a subir precios, recortar referencias o limitar compras. En ese escenario, tanto las empresas hosteleras como sus proveedores quedarían más expuestos a una caída del consumo fuera del hogar.

La encuesta no detalla cuántas empresas participaron ni su reparto por territorios o segmentos, pero sí ofrece una fotografía clara del malestar empresarial. Las organizaciones firmantes han convertido esa fotografía en un argumento para reclamar una reforma fiscal inmediata.

El debate sobre el IVA llega además en un momento delicado para muchas pequeñas empresas independientes, que suelen tener menos margen financiero para absorber subidas de gastos. En esos casos, cualquier variación en impuestos puede afectar al equilibrio entre ingresos y viabilidad.

Con la rebaja ya aplicada en Irlanda y con más de 240.000 apoyos reunidos por la campaña británica, las asociaciones empresariales intentan mantener la presión pública durante las próximas semanas. Su mensaje es que una parte relevante del sector considera que seguir con el IVA actual agrava las pérdidas y acerca a muchos negocios al cierre.

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