Lunes 29 de Junio de 2026
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Eden Hazard, exjugador del Real Madrid y del Chelsea, ha publicado una cata informal en formato de cuadro eliminatorio para elegir su vino favorito entre varios países productores. El belga, retirado del fútbol profesional desde 2023, ha aprovechado la cercanía del Mundial de 2026 en México, Estados Unidos y Canadá para plantear su propio “Mundial” del vino en redes sociales, con una selección dividida entre blancos y tintos. En esa elección, el ganador final fue un vino blanco de Nueva Zelanda, por delante del tinto español.
La propuesta de Hazard parte de un esquema simple. Por un lado, reunió varios vinos blancos y, por otro, varios tintos. En la parte de blancos comparó primero Inglaterra con Nueva Zelanda. Según su valoración, el vino neozelandés pasó a la siguiente ronda. Después midió Alemania con Croacia y explicó que el croata le parecía “demasiado fuerte para mí”, por lo que eligió el alemán.
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La semifinal de blancos quedó así entre Nueva Zelanda y Alemania. Hazard reconoció que no le resultaba fácil marcar diferencias entre ambos, pero terminó inclinándose por el vino de Nueva Zelanda, que se convirtió en finalista de su cuadro.
En la parte de tintos situó un primer duelo entre Estados Unidos y España. En esa comparación eligió el vino español. El segundo cruce fue entre Portugal y Francia, y en ese caso optó por el francés sin apenas dudas. La semifinal enfrentó así a Francia con España. Tras lo que él mismo presentó como un debate más largo, dio la victoria al vino español.
La final reunió dos perfiles muy distintos: un blanco de Nueva Zelanda y un tinto de España. Hazard admitió que suele preferir los tintos, pero aun así acabó escogiendo el blanco neozelandés. “Soy más de vino tinto, pero voy a elegir el vino blanco”, afirmó al cerrar su selección. Con esa decisión, España quedó en segundo lugar dentro de esta cata personal.
La iniciativa no tiene carácter oficial ni responde a un concurso profesional. Se trata de un contenido de entretenimiento ligado a la imagen pública del exfutbolista y a su afición por el vino. Aun así, la presencia de España en la final vuelve a situar a los vinos españoles dentro de una conversación popular que mezcla deporte, ocio y consumo.
Hazard mantiene desde su retirada una actividad pública más esporádica que en sus años como jugador, centrada en apariciones vinculadas al fútbol y en publicaciones personales. Su trayectoria deportiva le dio una gran proyección en Bélgica, Inglaterra y España. En el Chelsea fue una de las figuras más reconocidas de la Premier League durante varias temporadas. Su fichaje por el Real Madrid generó una gran expectación, aunque su etapa en el club estuvo marcada por las lesiones y por una continuidad menor de la esperada.
Su incursión en contenidos relacionados con el vino encaja con una tendencia cada vez más visible entre deportistas retirados o en activo, que participan en proyectos ligados a la gastronomía y las bebidas o comparten sus preferencias con sus seguidores. En este caso no ha presentado marcas concretas ni bodegas determinadas, sino países productores, lo que convierte su elección en una comparación general entre estilos y procedencias.
La victoria de Nueva Zelanda sobre España llama la atención porque enfrenta dos modelos muy distintos dentro del mercado internacional del vino. Nueva Zelanda ha ganado prestigio en las últimas décadas por sus blancos, en especial los sauvignon blanc elaborados en regiones como Marlborough. España, por su parte, mantiene una posición muy amplia tanto por volumen como por diversidad de zonas productoras y estilos, con peso especial también en los tintos.
La elección personal de Hazard no altera esa realidad del mercado ni pretende fijar criterios técnicos. Sí muestra, sin embargo, cómo el vino sigue ganando espacio fuera de los canales especializados y aparece cada vez más en formatos pensados para públicos amplios. En este caso, además, con un lenguaje tomado del fútbol y con un protagonista conocido por millones de aficionados.
El resultado dejó una imagen sencilla: Hazard prefirió finalmente un blanco neozelandés frente a un tinto español, pese a reconocer que su gusto habitual va más hacia los vinos tintos. Esa combinación entre preferencia personal y sorpresa final ha dado recorrido a una pieza breve que une dos mundos con gran capacidad de atraer atención: el fútbol y el vino.
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