Lunes 20 de Julio de 2026
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El sindicato International Brotherhood of Teamsters ha pedido a la Administración de Donald Trump que imponga aranceles a la cerveza mexicana dentro de la investigación abierta por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, la USTR, al amparo de la Sección 301. La iniciativa apunta a marcas muy implantadas en el mercado estadounidense como Modelo, Corona, Pacifico y Tecate, que se elaboran en México y después se envían a distribuidores y comercios de Estados Unidos.
La organización sindical sostiene que una parte mayor de esa producción debería hacerse en plantas estadounidenses y por trabajadores del país. Su presidente general, Sean O’Brien, afirmó en declaraciones recogidas por Fox News que “podemos elaborar cerveza Modelo” en Estados Unidos y que se trata de “la misma receta”. O’Brien defendió además que el país asuma esa producción porque, a su juicio, Estados Unidos tiene capacidad industrial para hacerlo.
La petición llega mientras la USTR analiza si determinadas políticas de varios países han generado ventajas manufactureras que Washington considera injustas. Teamsters argumenta que México ha favorecido a su industria cervecera con incentivos públicos a la inversión, menores costes laborales y políticas orientadas a la exportación. A juicio del sindicato, esa combinación ha permitido ampliar la producción y las ventas al exterior y ha dado más cuota en el mercado estadounidense a la cerveza importada.
En su presentación ante las autoridades comerciales, Teamsters asegura que la producción cervecera mexicana ha aumentado un 85% desde 2014 y que cerca del 80% de las exportaciones de cerveza del país se dirigen a Estados Unidos. Al mismo tiempo, añade el sindicato, la utilización de capacidad en las grandes fábricas de cerveza de Estados Unidos bajó del 82% en 2013 al 65% en 2023. Para la organización, esa evolución pone en riesgo empleo en fábricas, distribución, agricultura y empresas de envases.
El sindicato respalda aranceles de hasta el 75% sobre las importaciones de cerveza mexicana. También sostiene que los grandes grupos cerveceros siguen invirtiendo miles de millones de dólares en México. En ese mismo escrito, Teamsters calcula que hay planes para añadir entre 19 y 23 millones de hectolitros de capacidad productiva en los próximos cinco años. La organización vincula esa expansión a incentivos fiscales para fabricantes orientados a la exportación, menores costes laborales y políticas industriales dirigidas a impulsar la producción para mercados exteriores.
Entre los elementos citados por el sindicato figuran los incentivos fiscales aprobados por México en 2023 para fabricantes exportadores y la estrategia industrial conocida como Plan México. La presentación de Teamsters es una de varias remitidas a la USTR dentro de esta investigación comercial, que todavía estudia posibles medidas.
Si Washington avanzara con nuevos aranceles, el efecto podría ir más allá del pulso político entre Estados Unidos y México. Para el sector de bebidas, una medida así podría alterar cadenas de suministro, decisiones de inversión y precios en algunas de las principales marcas importadas de cerveza del mercado estadounidense, además de reabrir el debate sobre dónde conviene situar la producción para abastecer ese consumo.
Por ahora no hay una decisión anunciada por la USTR sobre el alcance de eventuales medidas comerciales ni sobre si afectarían directamente a todas las marcas citadas por el sindicato. Lo que sí ha quedado fijado es la presión sindical para que parte del volumen que hoy sale de fábricas mexicanas pase a elaborarse en territorio estadounidense.
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