Francia arranca la vendimia más temprana de su historia bajo la amenaza del calor extremo

La sequía reduce el tamaño de la uva y pone en riesgo una cosecha ya adelantada en varias regiones

Lunes 20 de Julio de 2026

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Francia arranca la vendimia más temprana de su historia bajo la amenaza del calor extremo

La vendimia ya ha comenzado en Francia y lo ha hecho antes que nunca. El primer corte de tijera se produjo este miércoles, 15 de julio, en Fitou, en el departamento de Aude. Desde esa zona del sur hasta Alsacia, pasando por Champaña y Burdeos, buena parte del viñedo francés se prepara para recoger la uva con entre una y dos semanas de adelanto sobre la campaña pasada.

Laurent Maynadier, al frente del domaine Champ des Sœurs en Fitou, inició la recogida en una parcela de muscat à petits grains. Nunca había empezado tan pronto. Ese arranque anticipado se extiende al resto del país, aunque con calendarios distintos según la zona y la variedad.

En Champaña, el Comité Champagne prevé una vendimia temprana con unos quince días de adelanto y sitúa el inicio en torno a este sábado, 15 de agosto, lejos del comienzo habitual de principios de septiembre. En Alsacia, Gilles Ehrhart, presidente de la Asociación de Viticultores de Alsacia, afirma que la decisión se tomará tras la reunión prevista para este lunes, 17 de agosto, pero añade que el primer corte “probablemente” será este martes, 18 de agosto. Ehrhart recuerda que hace treinta años lo normal era empezar entre el 15 y el 20 de septiembre.

En Aude, Marc Vera, presidente de la cooperativa La Vigneronne de Canet d’Aude y del comité territorial audois de los Vignerons coopérateurs d’Occitanie, explica que a comienzos de julio llevaban quince días de adelanto respecto al año pasado. Sin embargo, las altas temperaturas y el viento han frenado parte de la maduración y ahora calculan una semana de adelanto. Las vendimiadoras podrían entrar en las parcelas en la primera semana de agosto e incluso a finales de julio para mostos de baja graduación. Vera recuerda que hace 25 años recogían los chardonnay a finales de agosto o principios de septiembre y que ahora es habitual hacerlo antes del 15 de agosto.

En Burdeos, Charles Savigneux sigue la evolución de 35 hectáreas repartidas entre Château d’Eyran, en Saint-Médard-d’Eyrans, dentro de Pessac-Léognan, y Château Bastian, en Auros, dentro de la AOC Bordeaux. Señala que su zona suele vendimiar más tarde que otras, pero calcula también unas dos semanas de adelanto. Los blancos podrían recogerse entre este sábado, 15 de agosto, y este jueves, 20 de agosto. Los tintos se cortarían hacia este sábado, 5 de septiembre, en lugar del 20 de septiembre.

La preocupación principal ya no es solo el adelanto del calendario. Viticultores y organizaciones del sector avisan del efecto combinado del calor extremo y la falta de lluvia sobre la maduración. Savigneux sostiene que las próximas semanas serán decisivas porque el envero ya ha comenzado y las reservas hídricas acumuladas tras un invierno lluvioso están casi agotadas. A su juicio, si persisten el calor y la ausencia de precipitaciones puede producirse un bloqueo en la maduración y acabar con bayas más pequeñas.

En el sur del país, donde las lluvias del invierno habían alimentado las expectativas de una buena cosecha, el tono ha cambiado. “Éramos optimistas pero ahora estamos preocupados”, afirma Vera. Jean-Marie Fabre, viticultor en Fitou y presidente nacional de los Vignerons indépendants, señala que en algunas parcelas ya se observa un inicio de defoliación y quemaduras en muchos racimos. Añade que si continúan los episodios de calor intenso eso puede dejar huella en la añada y dificultar que parte de la uva alcance una madurez adecuada.

En Alsacia también se aprecia ese deterioro. Ehrhart asegura que el viñedo presentaba buen aspecto al principio del ciclo, con una buena salida de racimos, pero que después ha cambiado mucho por el calor y la falta de agua. Según su descripción, primero se aceleró el desarrollo vegetativo y ahora las bayas son muy pequeñas, en algunos casos del tamaño de un grano de pimienta o un guisante pequeño.

Las previsiones iniciales para Alsacia apuntaban a una cosecha de hasta 800.000 hectolitros en el mejor escenario, un 20% por debajo de lo normal. Ehrhart advierte de que si no llueve esa cifra puede quedarse aún más corta. La reducción del volumen potencial afecta directamente a la disponibilidad futura de vino y puede alterar tanto la oferta como la planificación comercial en varias denominaciones francesas.

La organización del trabajo también se ha adelantado. Vera explica que el personal de su bodega ha tomado vacaciones en julio porque todos deben reincorporarse en la primera semana de agosto. Antes, ese descanso solía concentrarse entre el 15 de julio y el 15 de agosto. En Alsacia ya ha comenzado además la contratación de 25.000 vendimiadores con una semana de antelación sobre lo habitual.

A esa presión se suma otro factor: el granizo. En zonas como Ardèche, Médoc, Vouvray y Cognac se han registrado daños tan fuertes en algunas parcelas que se han perdido las expectativas de vendimia en esos viñedos. Para el sector francés del vino y otras bebidas derivadas de la uva, esta combinación de calor extremo, sequía y tormentas añade incertidumbre sobre volúmenes, fechas de entrada en bodega y perfil final de la cosecha.

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