Ontario planta cara a Estados Unidos por el veto al alcohol

Ford rechaza la investigación impulsada en Washington mientras sigan vigentes los aranceles contra Canadá

Jueves 09 de Julio de 2026

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El primer ministro de Ontario, Doug Ford, respondió este miércoles, 8 de julio, a la propuesta legislativa presentada en Estados Unidos para investigar las restricciones canadienses a las bebidas alcohólicas de origen estadounidense con un mensaje directo: “No vamos a ceder”. La reacción llegó después de que la congresista republicana Claudia Tenney impulsara la llamada CANADA Act, una iniciativa que, si sale adelante, ordenaría al Representante de Comercio de Estados Unidos abrir en 30 días una investigación sobre las normas provinciales canadienses que limitan la importación y distribución de esos productos.

Ford difundió su posición en la red social X. En ese mensaje sostuvo que los aranceles de Estados Unidos “amenazan el sustento de cientos de miles de trabajadores canadienses, también aquí en Ontario”. Añadió además que la forma más rápida de devolver el alcohol estadounidense a los lineales de la provincia pasa por retirar primero los aranceles aplicados por Washington a Canadá.

La propuesta de Tenney se apoya en la Sección 301 de la ley comercial estadounidense, un instrumento que permite a la administración investigar prácticas exteriores que considere perjudiciales para sus intereses comerciales. Según el texto citado por Global News, la medida buscaría revisar las restricciones impuestas por los organismos provinciales del alcohol en Canadá, a los que parte del sector político estadounidense acusa de cerrar el acceso a un mercado exportador relevante para productores de vino, cerveza y destilados.

El origen del conflicto está en la respuesta canadiense a los aranceles aprobados por el presidente Donald Trump el año pasado. Ocho gobiernos provinciales canadienses aplicaron límites a las importaciones de alcohol procedente de Estados Unidos. En Ontario, la retirada fue formalizada el pasado 4 de marzo, cuando las tiendas públicas dejaron de vender estos productos como represalia por la primera ronda de gravámenes.

Antes del veto, Ontario importaba bebidas alcohólicas estadounidenses por un valor aproximado de 965 millones de dólares. Según datos del Gobierno provincial recogidos por Global News, esa interrupción ha provocado que alrededor de dos millones de dólares en mercancía hayan caducado o vayan a caducar en los próximos meses. La mayor parte corresponde a cerveza, bebidas listas para tomar y vino.

La disputa tiene una derivada directa para el sector de bebidas porque puede alterar el flujo comercial entre ambos países y afectar tanto a exportadores estadounidenses como a operadores canadienses. Si la iniciativa legislativa avanzara y derivara en una investigación formal, aumentaría la presión sobre los monopolios y juntas provinciales que controlan buena parte del mercado del alcohol en Canadá. Para bodegas, cerveceras y productores de espirituosos de Estados Unidos, el asunto afecta al acceso a uno de sus mercados exteriores más próximos. Para distribuidores y comercios canadienses, también puede influir en surtido, precios y planificación comercial.

Ford ya había vinculado el regreso del alcohol estadounidense a las tiendas con una negociación más amplia entre ambos países. El pasado 9 de junio, durante una visita a Washington, dijo ante los periodistas que esos productos volverán a venderse cuando se renueve el acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México, conocido como CUSMA. “Solo quiero cerrar este acuerdo”, afirmó entonces. También aseguró que, una vez cerrado, se sentará para devolver esas bebidas a las estanterías en Ontario.

La presión política desde Estados Unidos no se limita a Ontario. En el último mes, varios congresistas de California reclamaron al Gobierno de Quebec que vuelva a vender vino estadounidense. En una carta firmada por Jimmy Panetta, Mike Thompson y David G. Valadao, los legisladores afirmaron que la restricción ha tenido consecuencias negativas para consumidores, empresas y productores que no participaron en las decisiones nacionales sobre comercio.

En esa misma carta sostienen que los consumidores de Quebec habían tenido acceso habitual a una amplia oferta de vinos estadounidenses y que su ausencia reduce la variedad disponible. También cifran en 434 millones de dólares el tamaño del mercado afectado para las bodegas estadounidenses. Los congresistas piden reabrir ese canal comercial como gesto para recuperar un intercambio equilibrado.

La respuesta pública de Ford confirma que Ontario mantiene su posición mientras sigan vigentes los aranceles estadounidenses. La propuesta presentada por Tenney abre ahora un nuevo frente político y comercial entre ambos países en torno al alcohol, con posibles efectos sobre ventas transfronterizas y sobre la presencia de vinos, cervezas y licores estadounidenses en uno de los principales mercados regulados de Canadá.

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