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Los colores del vino tinto

Lunes 05 de Enero de 2015

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El abanico de colores que puede tener un vino tinto es amplio. A continuación conoceremos los diferentes factores que lo afectan y qué información podemos inferir de solo mirarlo.

Las responsables del color de los tintos son las antocianas. Un pigmento de color rojo y azul, soluble en agua que se encuentran principalmente en la piel de las uvas tintas y en contadas excepciones también en la pulpa. De manera sencilla, a mayor cantidad de antocianas en el vino, mayor será su concentración de color.
Dentro de los factores que afectan la intensidad y el tipo de color están:

Tipo de uva: las distintos tipos de uva tienen grosor de piel diferente. Mientras más gruesa sea la piel de la uva, mayor será cantidad de antocianas que puede contener y mayor será la intensidad de color en el vino resultante.

Características de la añada: años más lluviosos con menos horas de sol, determinan uvas más diluidas y con menor nivel de madurez, lo que se traduce en mostos más diluidos. Por el contrario, años más secos con muchas horas de sol, producen vinos con mayor concentración de color.

Niveles de producción en el viñedo: rendimientos altos determinan mostos menos concentrados y, por lo tanto, menor intensidad de color.

Radiación UV: las uvas se protegen contra la radiación UV engrosando su piel. Por lo tanto, mientras mayor sea, mayor será la concentración de color en el vino.

Vinificación: Una vinificación a temperatura muy baja o realizada de manera incorrecta puede determinar que no se extraiga todo el potencial de color de los hollejos de la uva, resultando en vinos débiles de color. Por otro lado, una vinificación adecuada con largos períodos de maceración del líquido con los hollejos determinará vinos profundos de color.

Edad del vino: cuando el vino está recién hecho, las antocianas se encuentran como moléculas sencillas, las que se caracterizan por coloraciones más púrpura o violeta. Conforme el vino va envejeciendo, las antocianas comienzan a sufrir una serie de modificaciones. Esto determina que el vino vaya perdiendo intensidad de color y también vaya evolucionando en el tipo de color. Los púrpura y violetas dan paso a coloraciones rubí y granate pasando luego a tonalidades más teja y café.

Conservación y sanidad del vino: vinos almacenados incorrectamente o defectuosos pueden tener coloraciones usualmente más evolucionadas que la que le corresponde a su edad.

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