Lunes 15 de Diciembre de 2025
Leído › 2724 veces

El conflicto comercial entre Canadá y Estados Unidos, originado por la imposición de aranceles por parte del expresidente Donald Trump a productos canadienses, ha provocado una situación complicada para varias provincias canadienses. La mayoría de ellas se encuentran con almacenes llenos de bebidas alcohólicas estadounidenses que han sido retiradas de las estanterías como medida de represalia. Esta decisión afecta principalmente a las provincias que gestionan la venta de alcohol a través de monopolios estatales, ya que compraron estos productos con fondos públicos y ahora deben decidir qué hacer con el inventario acumulado.
Desde la primavera pasada, las exportaciones de bebidas espirituosas estadounidenses a Canadá han caído un 85%, según datos proporcionados por Chris Swonger, presidente y director ejecutivo del Distilled Spirits Council of the United States (DISCUS). Swonger ha señalado que la situación preocupa al sector y que están presionando a la Casa Blanca para que los productos estadounidenses puedan volver a los comercios canadienses lo antes posible. Sin embargo, no hay señales de acercamiento entre ambos gobiernos. Las conversaciones se suspendieron en octubre después de que Ontario difundiera anuncios contrarios a los aranceles en cadenas estadounidenses.
Actualmente, solo Alberta y Saskatchewan continúan vendiendo bebidas alcohólicas procedentes de Estados Unidos. Estas dos provincias no operan bajo un sistema estatal de monopolio, lo que les permite mantener la comercialización. El resto, en cambio, debe gestionar grandes cantidades de existencias adquiridas con dinero público y buscar soluciones para liberar espacio en sus almacenes y recuperar parte del gasto realizado.
Ontario es uno de los casos más llamativos. Según fuentes oficiales, la provincia tiene almacenados productos estadounidenses valorados en 80 millones de dólares canadienses (unos 57,7 millones de dólares estadounidenses). Por el momento, no ha decidido qué hacer con estas existencias. El ministro de Finanzas de Ontario, Peter Bethlenfalvy, ha explicado que no hay planes para vender el inventario y que menos de dos millones de dólares canadienses en productos podrían caducar próximamente. Esto indica que Ontario mantendrá almacenadas las botellas hasta que se resuelva el conflicto arancelario.
Otras provincias han optado por diferentes estrategias. Columbia Británica ha decidido no vender estos productos al público general, pero sí está permitiendo su salida hacia establecimientos hosteleros para reducir el exceso en los almacenes. Manitoba y Nueva Escocia han anunciado que venderán sus existencias restantes, valoradas en unos 17,4 millones de dólares canadienses, y donarán los ingresos obtenidos a organizaciones benéficas locales. El primer ministro de Nueva Escocia, Tim Houston, ha explicado que esta medida busca evitar el desperdicio del producto y ha confirmado que no se realizarán nuevos pedidos mientras persista la situación actual.
La industria estadounidense teme una caída total en sus exportaciones hacia Canadá si no se encuentra una solución pronto. Mientras tanto, las autoridades provinciales canadienses siguen buscando alternativas para gestionar el stock adquirido con fondos públicos y evitar pérdidas mayores para los contribuyentes.
Leído › 2724 veces