Nieva en el viñedo, pero... año de nieves, año de bienes?

David Manso

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La llegada de la nieve es siempre motivo de alegría en el campo, pero bajo ciertas condiciones también puede llegar a ser perjudicial

Tiempo hacía ya que las estampas de campos nevados eran un vago recuerdo en la memoria. El campo sufre los cambios que nuestro clima está experimentando ante una climatología cambiante que es ya una realidad, y que como consecuencia afecta a sus ciclos naturales. El ya presente cambio climático con consecuencias como el calentamiento global que conlleva más calor y sequías prolongadas con la consecuente y temida falta de agua tan necesaria para los cultivos. La vid requiere de cierto estrés hídrico para un buen desarrollo, algo que producirá a su vez un fruto de cierta calidad y que se verá reflejado en los vinos. Pero sin agua es difícil un correcto desarrollo, y las consecuencias a corto plazo son un fruto de menor o de más baja calidad ante una planta carente de suficientes nutrientes, y a un medio plazo como consecuencia de la falta del preciado líquido la extinción de la planta.

Dice el refrán: "año de nieves, año de bienes". Este dicho popular cobra este nuevo año un doble sentido. Por un lado, la caída de agua en estado sólido bajo ciertas condiciones sin duda favorece al campo, y con ello a la viña. Por otro, la necesidad, la esperanza, que el tan mal pasado año 2020 se disipe borrando su amargo recuerdo y que este recién llegado 2021 sea el principio de un fin que esperemos esté a la vuelta de la esquina, que sea como señala el dicho un año de bienes.

Pero, cómo afecta?, qué beneficios aporta la nieve al viñedo más allá de los posibles augurios que cita el refrán? En qué se beneficia la vid cuando se ve cubierta por el manto blanco? Puede llegar a ser perjudicial? Con la vid ya en su fase de agostamiento, la nieve caída, como todo en la vida, tiene su doble vertiente. Una parte buena y otra mala según sean las condiciones.

Los beneficios generalmente superan a esa parte menos deseable. Pero, si la nevada llegara a ser muy copiosa podría por la acumulación de nieve romper los tallos de las cepas. La vid es una planta leñosa, y como tal no es tan flexible como otras especies de tallos de estructura herbácea.

Otro aspecto negativo vendrá al caer la noche. La nieve ayuda a cicatrizar y a su vez sanar las "heridas" de la poda, pero heladas continuadas producidas durante la caída de la temperatura al anochecer dificultarán la cicatrización exponiendo a la planta a posibles patógenos externos.

Por otro lado, una nevada tardía con la vid en fase de brotación acompañada de una fuerte bajada de temperaturas (heladas) puede acabar con la cosecha del año. En este caso, los viticultores de ciertas regiones vinícolas de Europa (franceses, alemanes,...etc.) recurren a hogueras o a sistemas de generación de calor para evitar la helada y con ello la pérdida de los brotes y su futuro fruto, la uva.

Pero ante estas adversidades, la nieve en su justa medida es beneficiosa para la vid. Con la planta agostada su ciclo vegetativo está detenido, la circulación de savia permanece retenida y acumulada en sus raíces. La vid es una planta resistente al frío, de hecho y según la especie puede aguantar temperaturas de hasta -20º C. El frío ambiente evita la proliferación de hongos y la aparición de insectos, e incluso puede acabar con las posibles futuras generaciones de estos que se encuentran en forma de larvas incrustadas en la cepa.

En este caso la nieve (frío) tiene un efecto insecticida y plaguicida. La nieve no deja de ser agua en estado sólido, la cual al caer crea un manto homogéneo sobre el suelo del viñedo que al descongelarse volviendo a su estado líquido en forma de agua, irá penetrando paulatinamente en el suelo también de manera homogénea llenando las reservas de los acuíferos subterráneos,  algo beneficiosos para la vid, la cual en un futuro dosificará el aporte de esta según su necesidad.

David Manso
Licenciado en Marketing y apasionado del vino.
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