Los Cartujos de Granada: Vino del monasterio - Parte II

El vino es necesario para la celebración eucarística y todos los nuevos monasterios y abadías plantaban las viñas, pero el caso del Monasterio de la Cartuja de Granada es bastante peculiar

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Miércoles 10 de Abril de 2024

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Los monasterios cartujanos no solo formaban parte de una amplia red del comercio monástico, extendida por toda Europa, sino también eran importantes centros de conocimiento, desarrollaban nuevas técnicas agrícolas, métodos de regadío y estudiaban las mejoras en las técnicas de vinificación, ya que la mayoría de los monasterios producía el vino.

El vino es necesario para la celebración eucarística y todos los nuevos monasterios y abadías plantaban las viñas, pero el caso del Monasterio de la Cartuja de Granada es bastante peculiar, el emplazamiento y los terrenos que poseía el monasterio tenían un importante legado de los viñedos desde la época musulmana, muchos readaptados en la época cristiana la agricultura tradicional castellana enfocada en el motocultivo, cuando en las grandes extensiones del terreno se siembran los olivares, cereales o vid.

El Monasterio de la Cartuja de Granada poseía y administraba importantes propiedades y además allí se implantó novedoso para aquella época sistema de arrendamiento de las grandes extensiones de tierra, permitiendo a la Cartuja de Granada no solamente pagara las elevadas costas de las obras sino legar a considerarse uno de los monasterios más prósperos y relevantes de la orden en Europa.

Durante el siglo XVI se ejecuta la compra de las tierras del pago de Aynadamar que no solo permitía el necesario aislamiento del monasterio sino proporcionaba la producción agrícola para el consumo propio y el comercio. El monasterio poseía más de 20 hectáreas, conformadas por 72 propiedades rusticas que poseían las cartas de derecho de riego sobre las aguas de la acequia de Aynadamar.

La acequia Aynadamar (Granada) - es una acequia de la época zirí, anterior al siglo XI, encauzada a través de los municipios de Alfacar, Víznar y Granada, renovada por los andalusíes empleando la técnica de la acequia romana.

La primera mitad del siglo XIX fue decisiva para el monasterio cartujano cuando el 6 de junio de 1808 por el decreto de Bayona, Napoleón proclama a su hermano José Bonaparte como Rey de España y de las Indias y es durante su gobierno (1808-1813) cuando el patrimonio artístico de las propiedades religiosas se me muy afectado por la ocupación francesa, se produce el expolio y la desaparición de las numerosas obras de arte. Las obras custodiadas por las Órdenes religiosas son incorporadas a los Bienes Nacionales y se establece la recogida de las obras de arte en los almacenes, espacios designados para este fin.

Al Monasterio de la Cartuja se trasladas obras de otros conventos y quizás estas decisiones están relacionadas con el decreto de 20 de Diciembre de 1809, la creación del Museo Josefino. Debido a la exclaustración decretada por José I, en los conventos se instalan los cuarteles militares, los almacenes, quedándose derribados total o parcialmente y también se producen los saqueos.

En el libro Granada Napoleónica escrito por J.M. Barrios encontramos datos muy interesantes que nos permiten estimar la importancia y las dimensiones que tenía la bodega Cartujana en esta época, el día 3 de abril 1810 la autoridad francesa dispuso la requisa del vino almacenado en el monasterio: " ...tras una de las expediciones militares que tuvo que dirigir Sebastian en el Reino de Granada , decidió obsequiar a sus soldados con 8000 arrobas de vino conservadas en el monasterio, el cual poseía la mejor bodega de la provincia. Francisco Aguilar (administrador de las propiedades adscritas a la corona) se opuso y escribió de inmediato al rey (José 1): "Si el exercito francés empieza por apurar todos los víveres y frutos que se hallan en las Posesiones de mi cargo, faltándome los recursos de mantener y continuar las labores de los campos, a la vuelta de pocos meses habrán sufrido un perjuicio los bienes de la corona difícil de reparar en breve". Sebastiani hizo llamar aquella misma noche al administrador y, según este, le dijo que "si inmediatamente no de entregaba los vinos se la tonelera de Cartuja para el uso del exercito, sería puesto en arresto y pediría al rey mi destitución". Al parecer el administrador se vio obligado a entregar el vino cartujano:" Entregó pues el vino no sin lamentarse de que el ejercito estuviese devorando los bienes de su majestad".

Solamente dos décadas después a partir del 1834 el monasterio deja de ser habitado y en 1842 se produce la destrucción del claustro, las celdas de los monjes y la casa prioral. Pero incluso a finales del siglo XIX el panorama agrícola de la zona del cultivo de la Cartuja de Granada es descrita "como un inmenso sembrado de olivos, viñas y hortalizas" (Gómez-Moreno).

La recuperación y restauración no empiezan hasta el 1931 cuando el Monasterio de la Cartuja de Granada es declarado como el Monumento Histórico Artístico.

Un artículo de Maria Demidovich
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