La fuerza está en el blend

Sara Peñas

Martes 25 de Septiembre de 2018

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Para los que creen que beber vino no es lo mismo que degustar la crianza en roble, existe otro camino a seguir

El valor de los vinos portugueses se encuentra esencialmente en sus uvas, como la Alvarinho, Encruzado, Baga y Touriga Nacional, entre muchas otras. Estas son uvas que dan origen a vinos únicos, lejos del gran público y al margen de los mercados convencionales, siendo por esta razón particularmente interesantes.

El patrimonio vitivinícola de Portugal tiene otro perfil característico: raramente presenta una única uva por sí sola. Con algunas excepciones (como la Alvarinho y la Encruzado, en los blancos, y la Touriga Nacional y la Baga, en los tintos), la fuerza de los vinos portugueses está en el arte del ensamblaje, coupage o blend.

Es verdad que la globalización permitió reducir barreras y disminuir distancias, facilitando al mismo tiempo compartir conocimiento y experiencias, entre otras virtudes. Por eso, no es menos verdad que cada uno de nosotros está más receptivo a la posibilidad de aprender y experimentar algo que ultrapasa los estereotipos. Y el vino no es una excepción.

El consumidor de vino mundial es estereotipado por cliché como siendo alguien que sigue un determinado sabor, que ha sido creado con especial insistencia durante los últimos veinte años.

Con la aparición de nuevos países productores, la diseminación de las uvas de origen francesa fue arrebatadora, dando como resultado una producción de vinos relativamente semejantes, elaborados casi siempre a partir de una única uva. Con el tema de los terroirs llevado a segundo plano, muchas entidades enfocaron su atención en la producción de vinos varietales, utilizando el tipo de uva como el motivo más importante para convencer al consumidor a adquirir el vino.

Los enófilos y consumidores más atentos comenzaron a memorizar los nombre de las uvas francesas consideradas "internacionales" debido a su destaque en los países productores de vino. Fue, en términos de marketing, una estrategia muy bien concebida y promovida de una forma excepcional. Prueba de eso es el enorme éxito de la mayoría de los llamados vinos del "Nuevo Mundo" en diversos mercados, entre los cuales están incluidos, ¡ojo al dato!, los mercados tradicionales europeos.

El enaltecimiento de un cierto estilo y sabor también llevó a que la mayoría de los vinos disponibles en el mercado fuese dividida en dos grandes clases: vinos blancos fáciles de beber y vinos tintos estructurados, de color vivo y afrutado con una marcada crianza en madera. Las principales publicaciones internacionales no se cansaron de elogiar estos vinos, clasificándolos generosamente. Tal hecho sirvió de incentivo a la industria vinícola global para continuar insistiendo en estos perfiles de sabor y dirigir a los consumidores a un estilo predefinido. Pero, ¿estamos cada uno de nosotros y los habituales consumidores de vino agradecidos de adherirnos a esta forma de beber y apreciar el vino? Para los que creen que beber vino no es lo mismo que beber un refrigerante, ni es tan uniforme como simplemente degustar la crianza en roble, existe otro camino a seguir. Repleto de opciones distintas, igualmente tentadoras o mejores, a un precio justo.

Estas alternativas son los vinos de boutique, tanto con producción reducida como media y hasta, en algunos casos, con una producción substancial.

Están disponibles por decenas en mercados de todo el mundo y la mayoría de los críticos de vino en el panorama internacional se han rendido a su excelente calidad y distinción. Estos son vinos que representan un territorio pequeño pero diverso, que combinan la sabiduría antigua con los conocimientos científicos y técnicos más recientes. Pero por encima de todo, estos vinos tienen origen en un patrimonio raro y excepcional con más de 250 variedades de uvas autóctonas, un enorme legado genético de variedades exclusivas pertenecientes a la especie Vitis Vinífera unidas en un único pais. Y, es verdad que en Portugal también se pueden encontrar las uvas Chardonnay, Sauvignon Blanc, Cabernet Sauvignon y Merlot, entre otras variedades "internacionales".

Sin embargo, éstas representan un porcentaje muy reducido de las viñas y son utilizadas casi siempre como "la sal y la pimienta". El valor de los vinos portugueses se encuentra esencialmente en sus uvas, como la Alvarinho, Encruzado, Baga y Touriga Nacional, entre muchas otras. Estas son uvas que dan origen a vinos únicos, lejos del gran público y al margen de los mercados convencionales, siendo por esta razón particularmente interesantes.

El patrimonio vitivinícola de Portugal tiene otro perfil característico: raramente presenta una única uva por sí sola. Con algunas excepciones (como la Alvarinho y la Encruzado, en los blancos, y la Touriga Nacional y la Baga, en los tintos), la fuerza de los vinos portugueses está en el arte del ensamblaje, coupage o blend.  Y el arte de crear un vino que tiene origen en dos, tres, cuatro o, a veces, ¡diez variedades diferentes!  En el pasado, la mezcla de uvas en las viñas casi siempre dictaba el ensamblaje final. Hoy en día, con los avances en la viticultura, con el injerto compartimentado, es posible evaluar el valor de cada uva. Así, en el confort de la bodega, el arte de ensamblar queda a cuenta de la maestría del enólogo.

Existen muchos ejemplos de combinaciones de éxito: el coupage Arinto/Fernão Pires en vinos blancos ya es un clásico en regiones como Bairrada, las Beiras, Lisboa o Tejo. Se aprovecha la uva Arinto para traer frescura y longevidad y la Fernão Pires, la uva blanca más cultivada en Portugal, proporciona una riqueza aromática al coupage. También podemos referir la combinación de las uvas Trincadeira/Aragonez, común en Alentejo y uno de los símbolos de la vitivinicultura de la región, el tinto Pêra Manca. A variedad Trincadeira proporciona intensidad de color, matices florales y una gran capacidad de envejecimiento y, a su vez, la Aragonez contribuye con aromas de frutos rojos, con notas de especias y con un toque final de elegancia. También podemos referir otras combinaciones de variedades con resultados comprobados y frecuentes en el Douro. Los vinos de coupage con la variedad Touriga Nacional, que confiere notas florales de violeta, un buen equilibrio  y buen potencial de envejecimiento, y la uva Touriga Franca, de color intenso, aromas de fruta y taninos bien definidos. El blend resultante produce vinos encorpados pero también elegantes, el vino Barca Velha y otros vinos del Douro Superior tiene por base esa combinación.

Pero las variedades portuguesas también pueden ser mezcladas con otras internacionales. Las portuguesas aportan la estructura y el perfil de la mezcla mientras las internacionales funcionan como la sal y la pimienta de estos vinos, creando matices de aromas que dan un perfil de sabor más amplio. Coupages de Arinto/Chardonnay, Aragonez/Cabernet Sauvignon y Touriga Nacional/Syrah son muchas veces utilizados en vinos concebidos para ser consumidos recién embotellados y adecuados para ocasiones más informales.

El amplio abanico de opciones disponibles permite la elección de un vino portugués para cualquier ocasión. Para consumo diario o para ocasiones festivas y para acompañar cada comida, también como aperitivos o digestivos.

La adquisición de un vino portugués es mucho menos dispendiosa cuando se compara con la gran satisfacción que sin duda proporcionará a quien lo ofrezcamos.

Espero que os haya provocado curiosidad. Nos vemos pronto, hablando de vinos de Portugal ¡!

Artículo autoría de José João Santos para la Academia de Vinos de Portugal. Viniportugal. Traducción al castellano: Sara Peñas. La Vida Ibérica. Wine Educator Viniportugal. España.

Sara Peñas
Fundadora-Gerente de La Vida Ibérica y Profesora de Vinos de Portugal-ViniPortugal en España.

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