El vino europeo, en el punto de mira de China tras los aranceles de la UE a los coches eléctricos

La guerra comercial entre la UE y China amenaza con hundir las exportaciones de vino europeo (e impulsar el australiano)

Jueves 13 de Junio de 2024

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El reciente anuncio de la Comisión Europea de imponer aranceles de hasta el 38,1% a los automóviles eléctricos importados desde China marca un punto crítico en las relaciones comerciales entre la Unión Europea y China, especialmente para la industria del vino.

Esta medida responde a la conclusión de Bruselas de que los fabricantes chinos se benefician de subsidios gubernamentales que les otorgan una ventaja competitiva injusta. El vicepresidente comunitario Margaritis Schinas y el responsable de Comercio, Valdis Dombrovskis, han subrayado que el objetivo no es cerrar el mercado europeo al coche eléctrico chino, sino garantizar una competencia justa.

Los aranceles propuestos varían según el fabricante, afectando a BYD con un 17,4%, a Geely con un 20%, y a SAIC con el máximo del 38,1%. Los fabricantes que han colaborado con la investigación soportarán un arancel del 21%, mientras que aquellos que no lo han hecho estarán sujetos al 38,1%. Las empresas chinas tienen un plazo de tres días para responder a los cálculos de la Comisión, lo que podría llevar a ajustes en las tarifas fijadas.

La respuesta comunitaria ha generado dudas entre algunos países de la UE, como Alemania y Suecia, que temen las consecuencias de una guerra comercial con el gigante asiático, especialmente en productos alimentarios, donde el vino ocupa un lugar destacado.

Sorprendentemente, la medida de la UE ha sido vista con buenos ojos por países como Francia y España. Francia, como gran exportador de vino a China, y España, no solo exportador de vino sino también de otros productos alimentarios, han manifestado su apoyo. Teresa Ribera, vicepresidenta tercera del Gobierno español y encargada de la Transición Ecológica, defendió la necesidad de aranceles horas antes de que Bruselas anunciara su decisión. Ribera declaró a la prensa en los pasillos del Congreso de los Diputados: "Es nuestra obligación respaldar al conjunto de la industria del automóvil europeo y, en particular, la española para que siga siendo una industria competitiva, moderna, actualizada y con un peso relevante en los mercados internacionales".

Por su parte, China, tal y como adelantamos en mayo en Vinetur, ha advertido que, de cumplirse la imposición de la UE, respondería con medidas similares sobre productos alimentarios como el vino, productos lácteos y carnes de cerdo, así como sobre otras exportaciones europeas, incluyendo las del sector de la aviación.

Esta medida podría poner en riesgo el comercio del vino entre la UE y China, valorado en 800 millones de dólares. Francia, Italia, España, Alemania y Portugal son los principales exportadores de vino de la UE a China, siendo Francia responsable de casi la mitad de estas exportaciones.

Además, las represalias de China apuntan de manera directa al vino europeo, sobre otros productos. Tras el anuncio de represalias en mayo, el Gobierno chino levantó, después de años, el veto al vino australiano, instaurando casi el libre comercio al imponer un arancel de importación del 0%, comparado con el habitual 14%. Esta acción sugiere que China no solo sustituiría el vino europeo por el australiano, sino que además incentivaría a los importadores a traer vino de Australia eliminando todas las trabas a la importación.

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