Los (poco) conocidos vinos de Madeira

Javier Campo

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Ya sabéis que tengo especial predilección por los vinos generosos por todas las alegrías que nos dan en cada sorbo. Hoy os daré una pequeña pincelada de estos vinos del archipiélago de Madeira y que no todos conocen

Y es que hay muchos que piensan que son un tipo de vino de Oporto. Pero no. Es fácil caer en el viejo chiste de "Pinocho" también era de "Madeira". En realidad, la Región Autónoma de Madeira es un archipiélago perteneciente a Portugal y está compuesta por dos islas mayores (Porto Santo y Madeira) y tres más pequeñas no habitadas denominadas "Islas Desertas". Están ubicadas justo encima de las Islas Canarias, frente a las costas de Marruecos y al sureste de las Azores.

Por su localización marítima, era (y es) lugar de paso para los barcos mercantes. Portugal, su colonizadora nación, tenía tratos mercantes con Gran Bretaña en lo que a los vinos se refiere. La India, como colonia británica, era destino de los vinos portugueses y había vinos de Madeira que no se podían vender y eran devueltos a su remitente. Como sabéis de otros artículos, encabezar los vinos con alcohol era una práctica habitual para conservarlos.

Ahí descubrieron el estufagem (estufa) o "calentamiento" tan propio de los vinos de Madeira (aunque no único ya que otras regiones utilizan técnicas semejantes). Pero volvamos al estufagem. Las altas temperaturas que tenían que soportar los vinos en los trayectos en barco, la humedad y el movimiento de las olas (a veces nada suave) aportaban propiedades licorosas al vino y, con el tiempo, se tuvo que "actualizar" el proceso natural por métodos más rápidos y modernos tales como calentar depósitos de inox con agua.

Las variedades principales (aunque no únicas) serían la tinta negra mole, la boal, la malvasía, la verdelho y la sercial.

En resumen, el de Madeira es un vino generoso cuya elaboración se compone de múltiples operaciones o fases. El envejecimiento se realiza normalmente mediante el mencionado método 'estufagem' que consiste en calentar el vino durante varios meses, a temperaturas de alrededor de 50 °C, a través de invernaderos o bien mediante el calor del sol producidos por circulación de agua caliente. El objetivo de esto es conseguir que el vino se conserve mejor y durante más tiempo, debido a que originalmente debían realizar largos trayectos en barco hasta llegar a Reino Unido, uno de los principales lugares donde era consumido. Sin buscarlo, este procedimiento de conservación otorgó el característico sabor de los madeiras ya que, debido al calor, parte del azúcar residual del vino se caramelizaba concediendo los característicos y agradables aromas y sabores a caramelos y tostados de estos vinos.

Clasificación de los vinos de Madeira

La clasificación de los vinos de Madeira también ha sufrido modificaciones debidas a su elaboración y, aunque originalmente existían solo dos tipos (madeira secos, de variedades Sercial y el Verdelho, y madeira dulces, de variedades Boal y Malvasía), actualmente la clasificación es más amplia:

  • Seleccionado: Estufagem artificial. Entre 3 y 5 años de envejecimiento. No es obligatorio que lleve el nombre de la vid o mezcla que lo compone.
  • Rainwater: Estufagem artificial, máximo 5 años de envejecimiento. Se sigue produciendo como aperitivo ligero a base de verdelho o sercial. Su nombre viene del agua de lluvia y mar que mojaba los barriles.
  • Reserva: Estufagem artificial, envejecimiento entre 5 y 10 años, no es obligatorio el nombre de la vid, ni añada
  • Reserva Especial o Reserva Velha: envejecimiento entre 10 y 15 años. No es obligatorio que indique la vid, ni añada
  • Reserva 20 años o 20 años: envejecimiento entre 20 y 30 años. No es obligatorio que indique la vid, ni añada
  • Reserva 30 años o 30 años: envejecimiento entre 30 y 40 años. No es obligatorio que indique la vid, ni añada
  • Reserva 40 años o 40 años: envejecimiento de más de 40 años. No es obligatorio que indique la vid, ni añada
  • Solera: Es obligatorio el estufagem en Canteiro (esas barras de madera que sostienen los barriles y evitan que se comben) en este caso por un mínimo de 5 años antes de pasar al sistema de solera y criaderas, a partir de aquí sigue vigente el sistema anterior de refrescado anual por un máximo de 10 veces con un máximo del 10% y embotellado inmediato al último refrescado, pero el productor puede reducir el número de refrescados según su conveniencia. Pero esto y las soleras de Jerez o de Montilla Moriles, no tienen nada que ver.
Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos
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