El sexo de la vid

Ana Gómez

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El sexo de la vid es un tema que despierta gran curiosidad.

Entre las vides silvestres existen plantas masculinas y plantas femeninas, es decir son dioicas. Por el contrario, las vides cultivadas tienen flores masculinas y femeninas en la misma planta, es decir son hermafroditas. ¿Curioso, no?

Esto quiere decir, que el ser humano a lo largo de los años ha ido seleccionando las vides que eran hermafroditas.

En la Universidad de California, Dario Cantù, un científico italiano que investigó qué genes estaban implicados en esta diferenciación de ambos tipos de vides dio con la clave.

Hay aproximadamente 70 especies de "vitis" silvestres, que como hemos dicho se diferencian en plantas con flores masculinas y plantas con flores femeninas.Mientras que todas las variedades cultivadas con hermafroditas.

La "Vitis vinifera" contiene dos ramas diferentes: Vitis vinifera L. subespecie sativa y Vitis vinifera L. subespecie sylvestris. Lo que todos los autores mantienen es el carácter hermafrodita de la primera y  el carácter dioico de la segunda.

¿Cómo se convirtió la vid en hermafrodita?

En el reino vegetal, las especies dioicas no son muy numerosas. Apenas representan el 6% de las angiospermas, pero sin embargo sí que están muy extendidas filogenéticamente.

Esto quiere decir que la mayoría de las plantas con flores son hermafroditas. Aunque también se cultivan plantas que son dioicas como por ejemplo la palmera datilera, el caqui o los espárragos. En estos casos la planta domesticada y su ancestro silvestre son dioicos.

Sin embargo en las vides, o en las fresas, papayas, etc, su ancestro silvestre era dioico y al domesticarlo se produjo una reversión al hermafroditismo.

Si las vides no fueran hermafroditas habría que plantar vides masculinas y vides femeninas para poder producir los frutos, con todos los problemas que ello implicaría.

Lo primero en la cantidad de producción, ya que solo las plantas femeninas producirían los frutos. Las vides masculinas ocuparían espacio que no sería rentable en cuanto a producción.

Por otro lado, los problemas de fecundación imperfecta, dando lugar a racimos incompletos.

Se descubrió en las investigaciones que había dos genes responsables de la fertilidad de la vid.

Uno es responsable de la fertilidad masculina y el otro de la represión de la fertilidad femenina.

Se ha llegado a la conclusión de que la vid silvestre fue la que se convirtió en dioica como resultado de una serie de mutaciones.

La primera es una mutación en la vid hermafrodita que produce esterilidad en la flor masculina, dando lugar a una población compuesta solo por flores femeninas.

La segunda es una mutación de tipo dominante que provoca la supresión de la función femenina, y por tanto da lugar solo a plantas masculinas.

Existen por tanto 3 formas de Vitis: machos con flores caracterizadas por pistilos reducidos, en los que no hay desarrollo del estigma y el estilo, hembras con flores en las que las anteras y los estambres están plegados y producen polen estéril y, por último, individuos hermafroditas, dotados de flores tanto masculinas como femeninas.

Entonces, ¿por qué ahora todas las cultivadas son hermafroditas?

Los viticultores fueron seleccionando estas plantas que eran mucho más prácticas, ya que se autopolinizan solas. Además podían transportarlas de un sitio a otro de forma mucho más cómoda.

Haber identificado los genes es de gran importancia para hacer nuevos cruces

Que se conozcan estos genes es muy útil para realizar nuevos cruces, ya que basta un simple análisis genético para eliminar los individuos no hermafroditas.

Futuros proyectos sobre el terreno

Ahora, el proyecto de Dario Cantù y su laboratorio es ampliar la investigación a otras zonas del genoma de la vid, responsables de la expresión de los rasgos de resistencia a las enfermedades.

"Un paso fundamental para llegar a una viticultura más sostenible y acorde con las demandas de los consumidores".

Cesare Intrieri, profesor emérito de la Universidad de Bolonia, uno de los más importantes estudiosos de la vid en Italia, considera de sumo interés estudios genómicos como los realizados por el grupo de Dario Cantù en la Universidad de California en Davis.

"Son trabajos gracias a los cuales empezamos a comprender en detalle la acción de los genes en la expresión de características particulares como el contenido de azúcar o el desarrollo de aromas. Los avances en este tipo de investigación pueden tener implicaciones muy importantes para el futuro de la viticultura".

Ana Gómez
Licenciada en bioquímica, sommelier y MBA en Marketing digital.
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