Aceleración y retardo de la maduración en el viñedo mediante el uso de reguladores

Lunes 02 de Febrero de 2015

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Práctica del uso de 'hormonas de maduración' o de retardo (BTOA) en viticultura

Vides de uvas blancas

Se denomina reguladores de crecimiento aquellas sustancias, obtenidas por síntesis en el laboratorio, que tienen los mismos efectos que las fitohormonas sintetizadas por las plantas y que pueden modificar cualitativamente el crecimiento de las mismas.

Las fitohormonas, a diferencia de sus similares las hormonas animales, no son elaboradas en glándulas u órganos especializados, sino en células diferenciadas, y tienen su acción en lugares distintos al origen con efectos muy distintos.

Muchas sustancias tienen efecto sobre el crecimiento de las células de las plantas.

ACELERACIÓN DE LA MADURACIÓN

Con objeto de adelantar la maduración y mejorar la coloración del fruto el regulador de crecimiento ácido 2-cloroetil fosfórico, conocido como 'Etefón', que libera etileno, actúa sinérgicamente con hormonas que promueven la maduración, por lo que con frecuencia se le ha llamado hormona de la maduración.

Se debe aplicar cuando las bayas han alcanzado alrededor del 10 al 15 por 100 de su colo-ración o unos 15 días antes de la vendimia, en dosis variables de 100 a 200 p.p.m., mojando tanto el fruto como el follaje.

En uvas tintas para vino se puede subir a 300 a 500 p.p.m., lográndose una gran pigmentación.

El mayor efecto favorable del etefón en las uvas de mesa es apresurar su coloración, pero el tamaño de las bayas, el azúcar y el ácido en general no cambian, incrementando de madera considerable la uva que se cosecha en cortes tempranos.

En algunos casos la acidez puede disminuir.

RETARDO DE LA MADURACIÓN

El regulador de crecimiento BOA (benzotiazol-2-ácido oxiacético), también conocido como 'BTOA', puede ser útil al retrasar bastante la maduración, de unos cuantos días a varias se-manas, tanto en variedades con semillas como sin semillas.

El compuesto debe aplicarse en concentración de 5 a 50 p.p.m., dependiendo el retraso que se desee, de 4 a 5 semanas después del cuajado de los frutos.

Ofrece la posibilidad de escalonar las fechas de cosecha o de cubrir las demandas para el mercado tardío.

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