Lunes 22 de Diciembre de 2025
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Una botella de vino rosado Côtes-de-Gascogne apareció a la venta por solo un céntimo de euro en un supermercado Lidl de Sérignan, en el departamento de Hérault. El precio habitual de este producto ronda los 2,99 euros. La cadena retiró el artículo de inmediato tras recibir el aviso de la FDSEA local, el sindicato agrícola del departamento, y explicó que se trató de un error en el etiquetado.
Según la FDSEA 34, Lidl argumentó que el vino afectado era un producto descatalogado, cuya valoración en stock había pasado a cero, lo que provocó la confusión con el precio final al público. Sin embargo, para los viticultores, este incidente va más allá de una simple equivocación administrativa. Guilhem Vigroux, representante del sindicato agrícola, señaló que ya resulta preocupante ver botellas a un euro y que venderlas a un céntimo es inaceptable. Recordó que solo la etiqueta cuesta entre dos y tres céntimos.
El sindicato considera que este tipo de situaciones afectan directamente a la percepción del consumidor sobre el valor real del vino. Temen que se extienda la idea de que una botella puede valer casi nada, lo que banaliza los precios y dificulta aún más la viabilidad económica de los productores. Los responsables agrícolas advierten que ninguna explotación puede sobrevivir con precios tan bajos.
Este caso no es aislado. En los últimos años, las grandes cadenas han sido objeto de críticas por parte del sector vitivinícola por ofrecer vinos básicos a precios muy bajos durante campañas como las ferias del vino. Ejemplos recientes incluyen Bordeaux a 1,89 euros o Côtes-du-Rhône por menos de dos euros. Estas promociones han provocado protestas y acciones simbólicas por parte de los productores.
Los sindicatos agrarios insisten en que estos precios mínimos no cubren los costes reales de producción y contribuyen a la desvalorización del trabajo agrícola. El sector ya sufre una reducción en el consumo, exceso de oferta y costes elevados. Por ello, reclaman precios justos que permitan a los viticultores mantener su actividad.
El debate sobre el valor del vino en las grandes superficies refleja una tensión persistente entre la distribución y la producción vitivinícola francesa. En este conflicto intervienen factores económicos, pero también cuestiones ligadas a la tradición y a la identidad cultural del vino en Francia. La polémica sigue abierta y muestra las dificultades actuales para conciliar intereses comerciales con la sostenibilidad del sector productor.
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