El enoturismo supone hasta el 60% de los beneficios en una de cada cinco bodegas italianas

La experiencia en bodega se consolida como pilar económico ante la caída histórica del consumo mundial de vino

Viernes 13 de Marzo de 2026

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Wine Tourism Drives Up to 60% of Profits for Nearly One in Five Italian Wineries

El enoturismo en Italia se ha consolidado como una fuente importante de ingresos para las bodegas. Según el informe “Cuando el vino encuentra el turismo. Números y modelos de las bodegas italianas”, elaborado por Roberta Garibaldi, casi una de cada cinco bodegas obtiene hasta el 60% de sus beneficios gracias a las actividades relacionadas con el enoturismo. Para cerca de la mitad de las empresas, este porcentaje llega hasta el 30%. El estudio no ha detectado casos de pérdidas entre las bodegas analizadas.

El informe señala que la experiencia en bodega se ha convertido en un elemento estructural del modelo de negocio, especialmente en un momento en el que el consumo de vino está disminuyendo y aumenta el interés por actividades vinculadas al territorio. A nivel internacional, el sector del enoturismo se valora en 46.500 millones de dólares, con Europa representando el 51% del mercado y una previsión de crecimiento anual del 12,9%. En 2023, el consumo mundial de vino alcanzó su nivel más bajo desde 1961.

En este escenario de reducción del consumo, el informe identifica el enoturismo como una herramienta capaz de generar gasto en las zonas rurales, reforzar las ventas directas y mejorar el conocimiento sobre los clientes a través de los datos recogidos durante las visitas. El análisis se centra en empresas que desarrollan actividades enoturísticas, seleccionadas mediante códigos Ateco relacionados con la viticultura, la producción vinícola y los alojamientos vinculados a explotaciones agrícolas.

En la mayoría de los casos, la gestión del enoturismo es directa: dos tercios de las bodegas mantienen la coordinación bajo control de la propiedad y solo una minoría cuenta con una estructura específica para estas actividades. Las empresas más grandes disponen de departamentos internos más organizados. El 83% opera con menos de diez empleados, muchos de ellos temporales.

La oferta habitual incluye visitas guiadas, catas y cursos, junto a servicios más desarrollados. Entre las actividades agroturísticas figuran la restauración (36%), alojamiento (30%) y servicios para eventos (22%). El 90% ofrece recorridos tanto por la bodega como por los viñedos, lo que diferencia a Italia respecto a otros países. La duración media de estas experiencias oscila entre una y dos horas, con precios situados principalmente entre 36 y 50 euros.

En cuanto a horarios, el 91% abre entre semana y el 78% también durante los fines de semana. En días festivos nacionales, la apertura baja al 39%. La regularidad es mayor en el centro del país y más irregular en el sur y las islas.

Durante 2024, los flujos turísticos se concentran sobre todo en niveles intermedios: la mayoría de las bodegas recibe entre 500 y 2.000 visitantes al año; más de la mitad se sitúa entre 500 y 5.000 visitantes anuales; solo una minoría supera los 5.000 visitantes. El público es mayoritariamente italiano (55%), mientras que los extranjeros representan un 32%. Los residentes locales suponen un 7% y los visitantes profesionales un 4%. La proporción de visitantes extranjeros es inferior a la media europea e internacional.

La estacionalidad marca claramente la actividad: el 68% de las visitas se produce entre primavera y verano; otoño representa un 22% e invierno un 11%. En comparación con Francia, los meses de vendimia registran un aumento notable del número de visitantes. Las bodegas pequeñas logran distribuir mejor las visitas durante todo el año; las grandes experimentan mayores variaciones según la temporada.

En comunicación digital, la presencia online es habitual y suele estar disponible en varios idiomas, aunque solo una minoría permite reservas digitales. Las ventas se realizan principalmente por teléfono o correo electrónico, además de formularios online y contacto directo. Solo una cuarta parte utiliza intermediarios digitales. Facebook e Instagram son los canales sociales más usados; TikTok tiene menor presencia.

Entre 2022 y 2024 han invertido en sus instalaciones o servicios el 77% de las bodegas analizadas, superando así al sector hotelero según los datos comparativos del informe. La mitad destina entre un 6% y un 15% del volumen total facturado a inversiones relacionadas con el enoturismo, con una media del 14,15%. Esta tendencia es más fuerte en el norte del país y entre empresas medianas o grandes; sin embargo, las pequeñas destinan proporcionalmente más recursos.

Para el periodo comprendido entre 2025 y 2027, un 53% prevé nuevas inversiones; si se dan condiciones favorables esta cifra podría llegar al 63%. Las bodegas que invierten muestran mejores resultados económicos entre 2019 y 2024.

El informe distingue cuatro perfiles empresariales: predominan las bodegas locales conservadoras y los operadores internacionales tradicionales; los inversores evolutivos presentan mayor dinamismo económico.

En cuanto a gobernanza territorial, la coordinación aparece fragmentada. Los consorcios son los actores más mencionados, seguidos por departamentos regionales de turismo y distritos alimentarios; iniciativas como Strade del Vino o Movimiento Turismo del Vino tienen menor implantación. El 62% está dispuesto a participar económicamente en consorcios público-privados para promoción territorial con cuotas anuales entre cien y trescientos euros. Entre las prioridades señaladas figuran mejorar accesibilidad y transporte, simplificar trámites administrativos e impulsar la promoción conjunta del territorio junto al reconocimiento profesional del Hospitality Manager.

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