Lunes 05 de Enero de 2026
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La Denominación de Origen La Mancha se encuentra en pleno periodo de poda en el viñedo, una labor que el Consejo Regulador considera fundamental para asegurar la calidad de los vinos de la próxima campaña. Tras una vendimia 2025 que será recordada por la excelente calidad de la uva, aunque con una producción más baja debido a las altas temperaturas del verano pasado, los viticultores afrontan el invierno con trabajo intenso en el campo.
Durante estas semanas, coincidiendo con las fechas navideñas, los agricultores no detienen su actividad. La vid entra en su fase de reposo vegetativo y es el momento adecuado para realizar la poda invernal o poda en seco. Esta tarea consiste en seleccionar y cortar los sarmientos de la planta, lo que permite regular tanto la cantidad como la calidad de la cosecha futura. El Consejo Regulador subraya que estos cortes selectivos son esenciales para mantener un buen estado sanitario de las cepas y lograr un equilibrio productivo.
Miguel Luis Casero, viticultor y vocal del Consejo Regulador, explica que cada cepa debe ser observada individualmente, ya que dentro de una misma viña pueden existir diferencias notables entre plantas. Según Casero, “hay que mirar cada cepa porque dentro de una viña, son diferentes y hacer una poda proporcional a la fuerza que tenga la cepa. En una producción de calidad, necesitaríamos una producción media”. De este modo, se busca reducir el volumen leñoso de la vid y eliminar aquellos sarmientos que no contribuyen a una mejor producción de racimos.
En los viñedos conducidos en espaldera, sistema habitual en muchas explotaciones modernas, la poda suele realizarse dejando cuatro o cinco pulgares a cada lado del brazo principal. Esta técnica permite obtener una producción equilibrada y facilita el trabajo para la siguiente campaña. Por otro lado, en las variedades autóctonas como la Airén, más habituales en La Mancha y cultivadas en vaso, se sigue un método tradicional. Aquí se seleccionan cuidadosamente los cortes para conseguir un recogimiento adecuado de la vid, eliminando los pulgares viejos y dejando el pulgar nuevo con dos yemas.
Ángel Muela, podador con experiencia en Pedro Muñoz, señala que una buena poda debe ser limpia y precisa. Según relata citando a agricultores veteranos de la zona, “una buena poda debe dejar a la cepa como si fuera una pequeña butaca o silla donde poder sentarse”. Esta imagen resume el objetivo: dejar la planta preparada para brotar con fuerza cuando llegue la primavera.
La labor de poda no termina con el invierno. A finales de primavera suele realizarse una segunda intervención conocida como poda en verde. En esta fase se eliminan los sarmientos no útiles cuando todavía están verdes y activos en su función clorofílica. Esta acción ayuda a limpiar aún más la cepa y a descargarla de brotes poco fértiles o imperfectos.
El Consejo Regulador insiste en que estas prácticas agrícolas son determinantes para obtener vinos de calidad reconocida bajo el sello La Mancha. El trabajo minucioso durante estos meses fríos es clave para afrontar con garantías la próxima vendimia y mantener el prestigio de los vinos manchegos tanto dentro como fuera del país.
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