Lunes 05 de Enero de 2026
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La actualidad del vino italiano arranca este enero del nuevo año 2026 con una semana marcada por reconocimientos, movimientos empresariales y señales claras sobre el momento que vive el sector. El ranking Top 100 elaborado por la crítica estadounidense Kerin O'Keefe sitúa en lo más alto a tres denominaciones históricas del vino tinto italiano, todas con viñedos en altura como elemento común. Brunello di Montalcino La Pieve 2021 de La Gerla, Chianti Classico Gran Selezione Radda Bragantino 2021 de Monteraponi y Barolo Bricco Boschis Vigna San Giuseppe 2019 de Cavallotto obtienen la máxima puntuación y refuerzan la lectura de que la altitud y la frescura son hoy factores decisivos en los grandes vinos del país.
Esa misma apuesta por la altitud guía la estrategia de Baglio di Pianetto, que ha decidido concentrar su producción en las zonas montañosas de Santa Cristina Gela y Piana degli Albanesi, en Sicilia, y desprenderse de sus viñedos en Noto. La bodega defiende que el futuro pasa por vinos más elegantes y tensos, capaces de adaptarse a un clima cada vez más irregular. También en el Véneto, la tradición y la innovación se cruzan con el nacimiento de Siridia, el nuevo proyecto de Samuela y Edoardo Speri en Negrar, que combina vinos de perfil propio con un amaro elaborado a partir de uvas pasificadas de Amarone y una selección de botánicos.
En el sur, La Sibilla sigue profundizando en la identidad de los Campos Flégreos, donde la familia Di Meo trabaja con viñedos sin injertar y antiguas cisternas romanas para impulsar Falanghina, Piedirosso y otras variedades locales en un entorno volcánico singular. Más al norte, en Emilia-Romaña, Chiarli 1860 avanza en una profunda renovación industrial con una nueva línea de embotellado y sistemas tecnológicos pensados para responder a un mercado más exigente. En clave más limitada, Carlo y Marco Carini presentan Lumia, un vino de vendimia tardía elaborado con Sémillon ecológico, sin añada declarada, criado en barrica y con una producción de 1.100 botellas numeradas para brindar en la festividad de Reyes.
Entre los vinos blancos, el Greco di Tufo DOCG Riserva Vigna Laure 2023 de Cantine Di Marzo recibe los Tre Bicchieri de la guía Gambero Rosso, un reconocimiento que pone en valor el trabajo que lidera Ferrante Di Somma en Irpinia. En el plano institucional, el presidente de la República, Sergio Mattarella, subrayó en su discurso de fin de año el papel de la gastronomía y el vino como elementos culturales que explican el aprecio internacional por Italia, pocos días después de que la Unesco reconociera la cocina italiana como patrimonio inmaterial.
La mirada al territorio también explica el regreso del Prünent, un antiguo ecotipo de Nebbiolo del Val d'Ossola que la familia Garrone ha recuperado en una de las zonas vitícolas más septentrionales del Piamonte. Mientras tanto, el Consorzio Italia del Vino, que agrupa a 24 grandes grupos responsables del 15% de las exportaciones, plantea para 2026 un horizonte basado en la estabilidad, la capacidad de adaptación y la experimentación medida. No es un debate teórico: los últimos datos de Cantina Italia, actualizados a 30 de noviembre de 2025, sitúan las existencias en 53,4 millones de hectolitros, un 8,6% más que el año anterior, con ventas lentas y un consumo a la baja.
En este escenario llega el decreto interministerial de los ministerios de Economía y Agricultura que fija por fin el marco legal para los vinos con bajo o nulo contenido alcohólico en Italia, con el objetivo de proteger las denominaciones históricas. Ca' di Frara se ha adelantado con Pazza Idea, un vino sin alcohol impulsado por Luca Bellani desde Alemania mediante tecnología de ósmosis y uvas del Mosela, pensado para un mercado que empieza a tomar forma. Según el sumiller Luisito Perazzo, la forma de beber en 2026 estará marcada por una mayor atención al origen y por consumidores más informados.
Las previsiones de vendimia apuntan a una cosecha 2025 de gran nivel, con una producción estimada de 47,4 millones de hectolitros, aunque 2026 se anuncia más complejo por el peso de las existencias. Fuera de Italia, el reconocimiento a Viña Vik como mejor bodega del mundo por The World's 50 Best Vineyards 2025 confirma la importancia del enoturismo y de los proyectos integrales que combinan arquitectura, paisaje y vino. El calendario del sector mira ya a citas como Wine&Siena y a la nueva clasificación de bodegas con Grappoli que lanzará la Guía Michelin en 2026, mientras iniciativas como FORBUS ponen el foco en la gestión integral como elemento decisivo para sostener el negocio vitivinícola en un momento de cambios profundos.
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