Las 10 mentiras que te han contado sobre el vino

Lunes 16 de Mayo de 2022

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No hay mesa que se precie, ni celebración que se prodigue, que no incluya el vino como elemento esencial. Una bebida en torno a la cual gravita un puñado de tópicos, cuya reiteración hace que puedan ser tomados como verdades para el público iniciático.

¿Desmontamos algunos de estos tópicos del vino? Empecemos...

 

El vino tinto hay que servirlo a temperatura ambiente.

Esta afirmación adquiere veracidad si vives en los Alpes suizos. Dudo que resulte placentero una copa de vino a 39ºC en una terraza sevillana.

Si hubiere que refrescar un vino, bastará con una cubitera con agua, hielo y un puñado de sal. Las neveras son para la alimentación y las cervezas, no para el vino. Aunque no hay que ser tan radical, hay vinos estupendos de "puerta de nevera".

 

Con el pescado se sirve vino blanco y el tinto con la carne.

Esta simplificación no es del todo acertada pues, si bien es cierto que las carnes rojas y las comidas pesadas demanda de un vino con cuerpo y estructura, estos atributos podemos encontrarlo tanto en un tinto como en un blanco fermentado y criado en barricas. Del mismo modo que podemos toparnos con tintos frescos, frutales y ligeros, que casan sensacionalmente con los pescados y las comidas ligeras.

 

El vino mejora con el tiempo.

Es cierto que los vinos precisan de una estancia en botella para terminar de "pulirse". Si bien, esta estancia puede ser de sólo algunos días (caso de algunos Beaujelais y maceraciones carbónicas) a algunos años (casos de Grandes Vinos de Guarda). Pese a ello, es preferible disfrutar del vino en el momento de su compra, que guardarlos en lugares poco aptos para su conservación, lo que irremediablemente desembocará en un deterioro cualitativo del mismo.

 

Un Reserva es mejor que un vino Joven.

Rotundamente falso. Cada vino tiene su momento y su ritual. Por ello, para que esta afirmación cobrase sentido, habría que responder que: Depende de para qué... Pues hay circunstancias en la que los vinos con largas crianzas en barricas pueden ser un enemigo más que un acertado aliado (en el aperitivo, en un picoteo desenfadado o con comidas ligeras).

 

Es mejor un vino tinto que uno blanco.

Aquí cobra sentido aquello de "para gustos colores". Si bien, no existen razones de peso que argumenten a favor o en contra de ninguna de las dos tipologías de vinos. Hay blancos superlativos y tintos vulgares.

 

El Champagne es mejor que el CAVA.

Depende de qué CAVA y depende de qué Champagne. El método de elaboración de ambos es exactamente el mismo (método tradicional), lo único que cambia es el tipo de uva y las diferencias del terruño. Es cierto que los CAVA's precisan de un menor tiempo de reposo en rima para pulir e integrar la acidez, lo que permiten que se disfruten más frescos y frutales, pero ello no implica que existan grandes CAVA's de guarda capaces de tutear a las mejores "Prestige Cuvée" del Champage.

 

Los Finos y Manzanillas deben ser de color pálido.

—Esta manzanilla está remontada. ¡Sólo hay que ver el color! Es una de las coplillas más populares y aceptadas de todas, pero a la vez, una de los más desacertadas.

El aspecto visual de un vino puede darnos información acerca de la edad y método de elaboración de este. Si bien, la mayoría de los vinos son sometidos a rigurosos métodos de estabilización, con el fin de adaptarlos a los gustos de los consumidores.

El color natural de un vino de crianza biológica (finos y manzanillas), poco tiene que ver con el color pálido y translucido que presentan una vez puesto en la botella. Buena culpa de esto lo tiene este falso axioma, razón por la cual muchos bodegueros optan por decolorarlos con el fin de dotarlos de un aspecto visual más bisoño y "fresco".

 

Es mejor un tapón de corcho que uno de rosca.

El hábito no hace al monje. O al menos, no en el vino.

El 95% de los vinos de España son embotellados y cerrados con tapón de corcho, pero igual de cierto es que el motivo de preferir este cierre con respecto a otros se basa fundamentalmente a motivos estéticos.

La única razón de peso para rechazar una botella de vino con tapón de rosca es su mala imagen, la cual es asociada al vino barato de baja calidad. Aunque en una cata a ciegas podríamos llevarnos más de una sorpresa.

El cierre con tapón de rosca, dada su alta hermeticidad, se hace muy recomendable en el cierre de vinos frescos y frutales, del año, ya que preserva mucho más tiempo estos atributos sensoriales. En cambio, para los vinos de reposo en bodega se hace imprescindible el cierre con tapón de corcho, ya que la microporosidad de este permite un mejor redondeo y afinado.

 

Los mejores vinos suelen ser caros.

—No. Rotundamente, no.

Piense en un vino prohibitivo, top, superlativo o excelso, que sólo con escuchar su nombre se le estimulan las papilas gustativas y retrae su cuenta de ahorros. Ahora, imagínese un tórrido día de piscina de cuarentaitantos...

—¿Descorcharía ese preciado tesoro?

El vino son momentos y cada momento tiene su vino. Por ello, se me hace muy difícil hablar "del mejor vino", sin hacer alusión de "para qué".

 

El vino da dolor de cabeza.

Una sentencia que apenas sobrepasa los límites del axioma, por más que se ha tratado de imputar a tan natural bebida, es la debida a los malestares, cansancios, decaimiento, etc. que algunos creen padecer tras su disfrute.

En origen, se le atribuyó este dolor de cabeza al alcohol del vino, después al color del vino, más tarde a los sulfitos, y la última tendencia es acusar a las histaminas... Hay alimentos y bebidas de uso cotidiano, que poseen mayores contenidos en alcohol, sulfitos e histaminas, y sobre las que no pesa esta sombra.

Es cierto que existe una minoría de personas hipersensibles e intolerantes a estos compuestos naturales de las bebidas fermentadas, de igual modo que existen muchas que son hipersensibles al poder de la sugestión...

Un artículo de Vinos de Extremadura
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