Claves para maridar queso y vino, de manera excepcional

Lunes 04 de Mayo de 2020

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El queso y el vino es uno de los maridajes más populares y variados por la cantidad de tipologías de ambos productos, y por todo ello puede resultar complicado especialmente si no se sabe cómo realizarlo correctamente.

El motivo es que el vino tinto con queso, de no combinarse correctamente, pueden bloquearse entre ellos, algo que conocían antiguamente bodegueros al ofrecer a sus compradores quesos fuertes en las catas de bodega para poder camuflar posibles defectos del vino.

En definitiva, si bien la acidez y frescura junto a al carácter frutal de los blancos puede resultar más fácil de maridar con los quesos (en Francia, por ejemplo, suelen maridarlo siempre con blancos o con Champagne), los tintos, seleccionados correctamente pueden ofrecer una combinación satisfactoria.

Se trata pues de un maridaje que requiere de unas pautas correctas que ofreceremos en este artículo, pero que si se realiza correctamente puede resultar una combinación excepcional.

Lo primero que debemos conocer es el tipo de queso que vamos a comer. Debemos conocer el tipo de leche con el que está elaborado, a saber, vaca, oveja, cabra, mezcla... cabe destacar que los quesos de una sola leche resultarán más fáciles de maridar. Asimismo hay que conocer el tipo de elaboración: fresco, semicurado, curado, añejo,... En ambos casos, su proporción de materia grasa y sal nos obligará a elegir entre vinos más potentes o más suaves. En este sentido, el sabor del queso no debe ser superior al del vino, ambos deberían aproximarse, por ejemplo un queso fresco o suave mejor con un vino ligero, y cuanto más fuerte sea el queso más potente el vino, o mejor dicho, cuanto más curado el queso, más crianza del vino.

Maridajes recomendados

Como ya hemos dicho, el mundo del vino y de los quesos es tan amplio y variado que realizar un maridaje "uno a uno" sería una tarea casi titánica. Por ello vamos a realizar las siguientes recomendaciones basándonos en las grandes tipologías de vinos y quesos.

Quesos frescos

En este caso, para el maridaje, hablamos más bien de recetas con queso, que del propio queso, pues el vino se elegirá en base al plato. Son quesos de textura blanda, poca sal y presencia de acidez que pueden acompañarse de vinos abocados, semidulces o dulces, generosos o tranquilos, si se sirven como postres o junto a platos dulces, y con vinos blancos secos, si van de la mano de platos salados.

Quesos curados

Cuanto mayor porcentaje de grasa, es decir cuanto más curado y seco, más intenso y salado será el queso y convendrá acompañarlo de vinos blancos secos muy frutales. En cuanto a los tintos, mejor de crianza media, no más de 6 meses, donde destaque el predominio de uva. Si el queso no es añejo, los vinos rosados secos y aromáticos son sensacionales.

Quesos de pasta blanda y corteza enmohecida

Para los quesos untuosos y de textura cremosa elegiremos vinos tintos jóvenes de carácter frutal, así como también espumosos, como Cava o Champagne, brut o brut nature. Las finas burbujas de estos vinos nos ayudarán a potenciar el vino y limpiar al paladar.

Quesos de pasta blanda y corteza lavada

Para estos quesos de aromas más potentes elegiremos vinos blancos secos y aromáticos o bien tintos jóvenes pero concentrados, de uvas con mucho carácter. También los espumosos van bien aquí, sin olvidar los vinos de aguja.

Quesos azules

Son quesos muy intensos y con mucha sal, por lo que recomendamos vinos muy dulces, como los cosecha tardía, los generosos o los pasificados. También el vermut es una buena opción para estos vinos.

Quesos de pasta prensada

Quesos de sabores suaves pero aromáticos y de textura densa y flexible, en este caso sí podemos apostar por vinos de gran tanino, con gran crianza y cuerpo.

Recomendación final

El propósito de todas estas recomendaciones es ofrecer un punto de partida desde el cual puedas obtener tus propias conclusiones, porque como decimos siempre el secreto para disfrutar el vino está en probar y experimentar por uno mismo. Al fin y al cabo, tú eres el único que tiene la última palabra en cuanto a gustos.

Otra recomendación, muy habitual en el mundo del maridaje, es que pruebes el producto de un lugar, en este caso el queso, con el vino típico del lugar, habitualmente suelen dar buenos resultados.

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