Oler vino desarrolla el cerebro y puede prevenir el Alzheimer, según un estudio en Las Vegas

Miércoles 07 de Septiembre de 2016

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Una investigación determina que sumilleres y catadores tienen áreas del cerebro más grandes y desarrolladas, y que pueden detectar olores que el resto de personas no

¿Alguna vez se preguntó por qué los expertos catadores de vino pueden percibir aromas y sabores que el resto de mortales no pueden?

Un grupo de investigadores en Las Vegas se hicieron la misma pregunta e hicieron un hallazgo asombroso según fuentes de la cadena norteamericana CBS.

Así, lo que descubrieron podría suponer un gran avance para la enfermedad de Alzheimer, relata la cadena de televisión estadounidense.

Parece ser que la clave está en el olfato. Sumilleres y catadores desarrollan el sentido del olfato a lo largo de los años lo que repercute en un mayor desarrollo de ciertas áreas del cerebro que el resto de personas no ejercitan.

La doctora Sarah Banks, neuropsicóloga del Centro de Salud Mental de Cleveland en Las Vegas, afirma que su investigación muestra la existentencia de una gran actividad cerebral en los catadores de vino, lo que además de desarrollar un agudo sentido del olfato, desarrolla el cerebro de estos profesionales.

La Dra. Banks hizo escáneres cerebrales en 13 sumilleres y 13 "aficionados" cuando olían diversos aromas de vinos y frutas.

Descubrió que los expertos en vino podían detectar olores que los aficionados no pudieron. Pero también descubrió partes del cerebro más grandes, incluyendo áreas susceptibles a la enfermedad de Alzheimer.

"El hecho de que partes del cerebro son más grandes precisamente en aquellas partes que son más vulnerables a enfermedades como el Alzheimer o Parkinson, es una buena noticia para los sumilleres" explicó Banks a la cadena de TV. "Esto podrían tener algún grado de protección contra el Alzheimer", conjetura la Doctora.

Banks afirma que el desarrollo de nuestro sentido del olfato en relación con el vino (o cualquier otra profesión en la que se ejercite) podría ser clave en el desarrollo de nuestro cerebro para ayudar a prevenir la enfermedad.

La mayor parte de las veces no prestamos atención a este sentido cuando "sin duda, detenerse un poco a oler las cosas que nos rodean, nos sirven para ganar en salud además de disfrutar de la vida a través de nuevas experiencias sensoriales", concluye Banks.

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