¿Conocemos el léxico del vino?

Javier Campo

Viernes 13 de Septiembre de 2019

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Algunos de nosotros, los profesionales del vino, sumilleres, enólogos, prescriptores describimos un vino con ciertos vocablos que, para los profanos en este mundo, suenan un poco a chino

Si asistimos a una cata de vino o leemos alguna nota de prensa con respecto a un vino. Si en el restaurante el sumiller nos cuenta como es el vino que nos va a servir en el maridaje. En muchas de las situaciones descritas hay palabras o expresiones que se nos escapan un poquito al entendimiento, pero, para no quedar como un inculto, no se dice nada. Pues no. Nosotros los profesionales además de educar en los sentidos debemos enseñar el léxico y sobre todo, no ser tan pedantes algunas veces y decir las cosas de una manera fácil de entender y poniendo ejemplos sencillos. "Probé la ultima añada y me pareció un vino muy vertical y sin tensión". Pues nada. A descifrar la frase.

Os voy a poner algunas palabras o frases de las más usadas a modo de minúsculo diccionario pero que, en muchas ocasiones, os ayudará a entender de que se está hablando. Ahí van unos ejemplos.

ATAQUE: Es la primera impresión sensorial que el vino produce en el paladar.

BALSAMICO: Aroma resinoide que puede deberse a la variedad, la tierra o a la crianza (incienso, cedro, pino, alcanfor, etc). Es un aroma noble. Menta, niaulí, eucalipto, etc.

CORTO: De sensaciones fugaces y débil sabor.

DURO: De fuerte acidez no compensada y con un alto grado alcohólico.

EQUILIBRADO: Cualidad de un vino redondo, que muestra armonía entre todos sus componentes.

FRANCO: Vino sin alteraciones ni defectos, sin falsos o inadecuados olores o sabores. Suele aplicarse más concretamente a la fase olfativa.

GLICERICO: Vino suave untuoso de buen paso de boca como consecuencia de su adecuado contenido en glicerina.

HERBACEOS: Olor y sabor de ciertos vinos que recuerdan a materias vegetales del orujo, sobre todo al raspón verde.

INCORRECTO: Vino con defectos o anormalidades de pequeña intensidad.

LÁGRIMAS: Traza de aspecto oleoso que deja en la copa un vino rico en alcohol, azúcares y glicerina.

OXIDADO: Vino alterado grave e irreversiblemente por la acción del oxígeno. Tales alteraciones afectan al color, aroma y comportamiento en la boca del vino.

PERSONALIDAD: Conjunto de cualidades distintivas de un vino o de alguna de sus fases organolépticas. Carácter.

REDONDO: Vino equilibrado, que muestra armonía entre todos sus componentes: pigmento, aromas primarios y secundarios, color, sabor y olor característico.

SEDOSO: Vino de gran suavidad en el paso de boca.

TANINO: Sustancia orgánica de sabor astringente, contenido en los hollejos y pepitas de la uva. También la madera de roble aporta, durante la crianza, los taninos propios de su corteza vegetal.

VIGOROSO: Vino con potencia de sensaciones en la boca, sabroso y con cuerpo, acidez, taninos y alcohol notables y bien conjuntados.

ZAFIO: Vino vulgar, sin atributos y con defectos.

Pues sí. Me he dejado letras y muchas muchas muchas palabras y expresiones para definir las sensaciones que pueden producir un vino o los aromas y sabores que puede transmitir. Seguro que alguna ya la conocíais y otras, no. Pero os invito a que me contéis lo más raro que habéis oído para describir un vino. Seguro que me sorprendo.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos

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