Miércoles 28 de Mayo de 2025
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Durante el año 2024, el mercado vitivinícola italiano vivió una serie de transformaciones que reflejan tanto su capacidad de adaptación como la complejidad del entorno económico, climático y comercial en el que opera. Según el informe publicado este miércoles 28 de mayo por Vinetur, titulado "El Mercado del Vino en Italia en 2024: Rendimiento, Tendencias Clave y Perspectivas Estratégicas para Profesionales del Sector", el volumen de negocio del sector alcanzó los 14.000 millones de euros, ligeramente por encima de los 13.800 millones de 2023. Este crecimiento en valor, sin embargo, no se traduce directamente en un aumento del volumen general, y parece estar impulsado más por el alza de precios y la preferencia por vinos de mayor valor que por un consumo más amplio.
La producción de vino en 2024 experimentó una recuperación en volumen tras la mala cosecha del año anterior. Según ISMEA, se produjeron 44,07 millones de hectolitros, cifra que se sitúa aún por debajo de la media de los últimos cinco años. Esta mejora fue dispar en todo el país debido a las condiciones meteorológicas extremas: lluvias excesivas y granizo en el norte, sequía en el sur. Esta disparidad afectó tanto la cantidad como la calidad de las uvas, con regiones como Lombardía y Sicilia reportando caídas importantes, mientras que otras como Molise, Apulia o Abruzos mostraron una recuperación notable respecto a 2023.
El impulso principal para la mejora económica del sector vino del mercado exterior. Las exportaciones alcanzaron los 8.136 millones de euros, un aumento del 5,5% respecto al año anterior. El volumen exportado también creció un 3,2%, hasta los 21,7 millones de hectolitros, lo que indica un mayor precio medio por litro. Este crecimiento estuvo liderado por los vinos espumosos, en especial el Prosecco, y los vinos con denominación de origen. Los principales destinos fueron Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Canadá. En particular, el mercado estadounidense creció un 10,2% en valor, en parte por el temor a nuevos aranceles. Rusia experimentó una subida superior al 40%, mientras que las exportaciones a China y Francia retrocedieron.
En contraste, las importaciones de vino en Italia aumentaron significativamente. El crecimiento fue particularmente notable en el vino a granel, con un incremento estimado del 61,9% en volumen, alcanzando los 3,4 millones de hectolitros. España se convirtió en el principal proveedor, y este movimiento parece obedecer a una estrategia por parte de los productores italianos para compensar el déficit de vino base tras la escasa vendimia de 2023, asegurando producto a bajo coste para el mercado interno y reservando sus propias elaboraciones para la exportación y las gamas altas.
El consumo interno se mantuvo relativamente estable, con un volumen estimado de 22 millones de hectolitros y un consumo per cápita de 37,8 litros. Sin embargo, se observaron cambios en los hábitos de compra. En la gran distribución organizada (GDO), el volumen cayó un 3,4%, aunque el valor aumentó un 0,8%, reflejando un encarecimiento medio del vino en este canal. Los espumosos y los vinos con indicación geográfica protegida (IGP) fueron los segmentos con mejor comportamiento en supermercados, mientras que los vinos DOP se mantuvieron en valor pero cayeron en volumen.
En el canal HoReCa, la situación fue dispar. Aunque el gasto total creció ligeramente, el número de visitas cayó y el consumo nocturno se redujo. Los espumosos mantuvieron una evolución positiva en el aperitivo, mientras que los vinos tranquilos y otras bebidas alcohólicas bajaron. En los restaurantes de alta gama, el maridaje con vino siguió siendo una fuente importante de ingresos, representando hasta el 40% de la facturación según datos de la Fondazione Altagamma.
A nivel estructural, la superficie total de viñedo se mantuvo estable en 680.741 hectáreas, pero el número de elaboradores siguió cayendo. En 2024 se estimaron unas 30.000 bodegas operativas, consolidando la tendencia a la concentración iniciada en años anteriores. El 66% de la superficie se destinó a vinos con DOP, el 14% a vinos IGP y el resto a vinos comunes o varietales. La producción de vinos blancos y espumosos aumentó, mientras que la de tintos disminuyó. Esta transformación está impulsada por la demanda del mercado, tanto nacional como internacional, que prefiere categorías como el Prosecco y el Pinot Grigio. En consecuencia, las plantaciones de Glera y Pinot Grigio han crecido, sobre todo en el noreste del país, con el Véneto al frente.
El vino ecológico también gana terreno. En 2023, Italia contaba con 135.600 hectáreas de viñedo ecológico, un 6% más que el año anterior. Esto responde tanto a la demanda del consumidor como a las exigencias normativas y los objetivos de sostenibilidad a medio plazo. Por otro lado, la producción de vinos con bajo o nulo contenido de alcohol, todavía incipiente, se perfila como un segmento con potencial. Se espera que en 2025 crezca un 60%, favorecida por nuevos marcos regulatorios europeos.
El sector se enfrenta a problemas importantes. El cambio climático plantea una amenaza real a la viticultura tradicional. Sequías, granizadas y enfermedades afectan cada vez más la producción y calidad del vino. La inflación de los costes, especialmente en energía, envases y transporte, erosiona los márgenes. Además, los cambios en el comportamiento de los consumidores, especialmente los más jóvenes, que optan por bebidas diferentes o consumen vino con menor frecuencia, están forzando a las bodegas a replantearse su comunicación y estrategias comerciales.
En este sentido, las oportunidades más claras para el futuro pasan por reforzar el posicionamiento en el segmento de vinos de calidad, consolidar la presencia en mercados internacionales, desarrollar productos más adaptados a los nuevos gustos (como los vinos sin alcohol o con una imagen más moderna), y aprovechar el turismo del vino como vía para conectar directamente con los consumidores. La digitalización, aunque ralentizada en algunos segmentos, sigue siendo una herramienta valiosa para las bodegas, tanto en venta como en promoción.
El vino italiano cerró 2024 con signos claros de fortaleza, pero también con muchas señales que apuntan a una reconfiguración profunda de su modelo productivo y comercial. La capacidad para responder a estos cambios, mantener el equilibrio entre tradición e innovación y conectar con nuevos perfiles de consumidor será decisiva en los próximos años.
| INFORME COMPLETO |
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| (PDF)Informe Vinetur Mercado Vino Italia 2024 |
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