La película para amantes del vino: Un buen año

Vilma Delgado

Martes 02 de Agosto de 2022

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Un buen año

El vino y el cine son buenos compañeros. No solo por el placer de ver una película con una copa de vino. Existen numerosas cintas en las que bodegas, vinos y viñedos son los protagonistas. El vino es el personaje principal de Un Buen Año. Esta película del año 2006 nos transporta hasta la Provenza para ser testigos de una historia de amor con toques de comedia que no defraudará a los amantes del vino.

Por qué ver la película "Un buen año"

Un buen año es una película amable que gira alrededor del terroir, el vino y el contraste entre el ritmo de vida provenzal y la estresante existencia de su protagonista, un bróker afincado en Londres.

Esta cinta, del oscarizado Ridley Scott, es una adaptación de la novela homónima de Peter Mayle. Cuenta la historia de Max Skinner, interpretado por Russell Crowe, un corredor de bolsa de vida vertiginosa y centrada en su trabajo. Recibe una carta en la que se le informa de que, tras la muerte de su tío, ha heredado una finca con un pequeño viñedo en la Provenza. Max viajará hasta Francia con poco entusiasmo sin saber que su forma de ver la vida va a cambiar por completo.

En Un Buen Año, el protagonista se reencontrará con los paisajes y recuerdos que marcaron los veranos de su infancia. Antes de convertirse en un implacable hombre de negocios, Max disfrutó en su niñez de la relación con su tío Henry y sus vacaciones en la Provenza, y con la muerte de Henry muchos de estos recuerdos se agolparán en su memoria.

Durante su viaje para vender la finca, llamada La Siroque, Max verá cómo su carrera profesional se tambalea en Londres por culpa de una investigación sobre sus operaciones financieras.

Por si fuera poco, Christie Roberts, una supuesta prima de Max, aparece en La Siroque alegando que es la hija ilegítima del tío Henry. Christie proviene del Valle de Napa en California, entiende de vinos y quiere luchar por quedarse con el château.

La historia no sería una comedia romántica sin la presencia de Fanny Chenal, la propietaria de un café local, interpretada por Marion Cotillard. Max se sentirá atraída por ella casi de inmediato.

Durante el transcurso de la historia, Max intentará descubrir si Christie es una impostora, recordará los consejos de su excéntrico tío Henry, interpretado por Albert Finney, y se enamorará mientras se replantea su estilo de vida y sus prioridades.

El papel principal de la película lo tiene el vino

El château, el vino y el viñedo son los ejes que vertebran la película Un Buen Año. No solo porque la acción se desarrolla entre viñedos. La vitivinicultura sirve como metáfora de la vida y el amor. En esta historia, el protagonista descubrirá toda la profundidad que se esconde tras el proceso de cuidar las viñas y elaborar vino a partir de sus frutos.

La defensa del terroir y la tradición se funden con la belleza de los paisajes de la Provenza y el contraste con el frío Londres. La dirección de fotografía es un acierto en esta película, ya que sirve como símbolo de contraste entre la vida urbana y lo rural.

Un Buen Año es una película que los amantes del vino pueden disfrutar a muchos niveles. Los más neófitos aprenderán sobre la cultura de vinos del país y de garaje que se elaboran en la Provenza.

Los más entendidos, disfrutarán con referencias como la aparición de una botella de Domain Tempier Bandol de 1969 en un flashback de la infancia del protagonista.

El personaje de Christie, encarnado por Abbie Cornish, proviene del californiano Valle de Napa. Ella descubre en la finca unos viñedos singulares que tienen más valor de lo que Max podría imaginar. El misterio en torno a los vinos producidos en La Siroque, aporta un punto más de interés para los aficionados a la enología.

Sin querer destripar todo el argumento, podemos afirmar que los amantes del vino disfrutarán de la defensa de la tierra, la tradición vitivinícola y la calidad que emana de toda la película y que transforma la manera de pensar de Max.

Otro punto a favor de esta película es el conocimiento del entorno que atesoran tanto su director, Ridley Scott, como el escritor de la novela en que se basa, Peter Mayle. Ambos poseen sendas casas en la Provenza y esta película surge gracias a la amistad entre ellos y sus conversaciones centradas en el vino, el cine y la literatura.

El vino en Un Buen Año es el vertebrador de la historia, responsable de la evolución de los personajes y una perfecta metáfora de la vida. Si te apetece pasar un rato agradable, te recomendamos que veas esta película hecha para disfrutar y paladear un buen vino mientras conoces las peripecias vitales de un bróker cualquiera que encuentra el sentido de la vida en un pequeño viñedo francés.

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