Pancho Campo, director del Climate Change Leadership: “El sector del vino en España es uno de los que puede sufrir los peores impactos del cambio climático”

Carmen Fernández

Miércoles 06 de Febrero de 2019

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El congreso internacional Climate Change Leadership reunirá de nuevo en Oporto, del 5 al 7 de marzo de 2019, a más de medio millar de profesionales del sector del vino para dar respuesta a los retos del cambio climático y unir al sector vitivinícola internacional compartiendo soluciones que sean eficaces

Pancho Campo y Barack Obama, durante la celebración de la primera CumbrePancho Campo y Barack Obama, durante la celebración de la primera Cumbre

El cambio climático afecta a la sociedad en su conjunto pero industrias como la del vino son especialmente vulnerables a las modificaciones del medio ambiente. Sequías prolongadas, lluvias y granizo fuera de temporada..., la inestabilidad atmosférica es una clara protagonista de la actualidad de un sector con un gran peso mundial que en los últimos años está comenzando a tomar  conciencia de los cambios que debe comenzar a implementar para garantizar un futuro a la industria del vino.  Sin embargo, a decir de un experto como Pancho Campo, "falta concienciación" y que el sector entienda que la solución pasa por sus manos.

Es por ello que Campo impulsa con decisión la segunda edición del congreso internacional "Liderazgo para el Cambio Climático – Soluciones para el Sector del Vino"  de la que es director y coorganizador y en el que espera reunir de nuevo en Oporto, del 5 al 7 de marzo de 2019, a más de medio millar de profesionales del sector del vino. La cita, que su director quiere convertir en cita obligada para el sector a nivel mundial, nace para dar respuesta a los retos del cambio climático y unir al sector vitivinícola internacional y sus industrias asociadas en la búsqueda de ideas que mitiguen los impactos del cambio climático, compartiendo soluciones que sean eficaces.

¿Con qué objetivos se plantea este segundo Climate Change Leadership?

Durante la primera cumbre, en la cual participaron el presidente Obama, la directora de la Unesco Irina Bokova, el Nobel Mohan Munasinghe o Juan Verde, el objetivo era dar a conocer el Protocolo de Oporto y anunciar esta segunda conferencia de marzo 2019, un encuentro en el que queremos que los ponentes ofrezcan a los más de 500 congresistas soluciones prácticas y efectivas para adaptarse y mitigar los impactos del cambio climático en la industria vitivinícola mundial. No queremos que se hable de los impactos, inundaciones, tormentas, etc. porque eso es ya conocido de todos, lo que queremos ofrecer son soluciones a los problemas a los que se enfrenta la industria vinícola mundial.

¿Cuánto tiempo se ha estado trabajando para cerrar este programa y qué dificultades se ha encontrado en el proceso?

Junto a los coorganizadores Taylor's Port llevamos trabajando en este evento más de un año y aunque aún faltan cinco semanas para el encuentro, ya tenemos más de 400 congresistas confirmadas procedentes de casi 50 países. Aunque ltodos ellos vienen de diferentes ámbitos les unen dos temas fundamentales: uno es que el vino es el centro de todas sus empresas y en segundo lugar, el cambio climático les está afectando a todos ellos. Como en casi todos los congresos de este tipo los problemas suelen ser, por una parte, el poder conseguir la financiación adecuada y, por otra, el convencer a la gente de la industria del vino mundial que este congreso es una cita obligada por la gravedad que representa el cambio climático para el sector y por la importancia de los ponentes que expondrán en Oporto.

¿Qué criterios se han tomado en cuenta a la hora de configurar este ambicioso programa?

Entre los criterios que hemos tenido en cuenta con el comité técnico a la hora de elaborar el programa y elegir los ponentes destacaría:

  1. Que se cubran todos los aspectos del sector vinícola, desde la viña hasta el consumidor;
  2. Que todos los ponentes presenten iniciativas y experiencias que aporten soluciones prácticas y asequibles para todo al sector;
  3. Que los temas a tratar sean de interés para todos los sectores relacionados con el vino de cualquier país del mundo y que no sean locales.

También estamos haciendo hincapié es que será un evento internacional que queremos convertir en cita obligada para el sector en el que Oporto es solamente la sede, ya que su implicación es mundial. Es por ello que el idioma del congreso será el inglés, aunque tendremos traducción simultánea al español de la totalidad del congreso.

¿Puede comentarnos algunas de las medidas, líneas estratégicas o soluciones que la industria del vino podrá conocer en esta cumbre?

A todos los ponentes le estamos insistiendo en que sus presentaciones sean de casos prácticos y soluciones probadas que los asistentes puedan usar en sus empresas, bodegas y viñedos. Hemos intentado cubrir las áreas más importantes como pueden ser la mejor utilización de los recursos hídricos, la mejora de la eficiencia energética, técnicas de viticultura más efectivas, formas de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, packaging y transporte, preservación de la biodiversidad, etc. También se hablará de cuáles son las expectativas del consumidor y como hay que comunicar a este nuestros productos e iniciativas para proteger el medio ambiente. Por último, habrá una sesión dedicada a explicar la parte económica y financiera de la adaptación al cambio climático para productores de todo tamaño.

Uno de los grandes atractivos es la presencia de Al Gore, ¿cómo se ha producido el contacto y sobre qué versará la participación del ex vicepresidente de los Estados Unidos?

He trabajado personalmente con Al Gore en diversas ocasiones y soy parte de su equipo de líderes climáticos, lo que nos ha permitido contar con él.  Lo que le hemos pedido al ex vicepresidente es que inspire a la audiencia y la anime a hacer un poco más de lo que estamos haciendo para mitigar los efectos del cambio climático. También que ponga en valor el liderazgo que está mostrando la industria del vino y que este sector puede servir de punto de referencia para otras industrias a la hora de adaptarse a la crisis climática. Por último, la presencia de un premio Nobel y ex vicepresidente de EEUU como ponente dentro del congreso es un aval de garantía y un respaldo tremendo al Protocolo de Oporto.

Pancho Campo con el 45º vicepresidente de los Estados Unidos Al GorePancho Campo con el 45º vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore

La industria vinícola española estará representada por grandes nombres del sector como Miguel Torres, Jaume Gramona o Carlos Miranda, ¿cómo se produjo la implicación de estas grandes empresas y con qué objetivos abordan esta partipación en la cumbre?

Pau Roca, Jaume Gramona, Miguel Torres, Carlos Miranda, Vicente Sánchez Migallón y Carlos Cosín son los nombres españoles que hemos invitado como ponentes. España es uno de los principales países productores de vino, con un peso específico dentro del sector, por lo que su presencia en un congreso de este tipo es obligada. Además, muchos de los estudios dicen que es uno de los países que más está experimentando el cambio climático y que está llamado a sufrir los grandes impactos de este fenómeno en el sector del vino. España tiene grandes nombres comprometidos con el medio ambiente, por ejemplo, Miguel Torres que es un punto de referencia a nivel mundial en cómo adaptar una bodega para que hacer frente al cambio climático; Jaume Gramona es uno de los grandes productores de cava, profesor de universidad e investigador que siempre se ha preocupado por este fenómeno y Carlos Cosín está considerado como uno de los mayores expertos en recursos hídricos del mundo. El objetivo de nuestro congreso siempre ha sido el de contar con los mejores expertos y para estas personalidades creo que no podían faltar a una cita tan importante, especialmente por conocer a los demás expertos en la materia, especialmente el Vicepresidente Gore.

¿Cree que la industria del vino en España es consciente de la amenaza que supone el cambio climático para el cultivo de la vid?

Por desgracia España es uno de los países que puede sufrir los peores impactos del cambio climático especialmente en el sector vinícola. No estoy seguro de que, en general, la gente en España comprenda que los impactos que está teniendo y que puede llegar a tener el cambio climático nos afectan a todos. Pero mucho más importante es que me da la impresión de que la ciudadanía, y no solo el sector del vino, no ven el cambio climático como una amenaza inminente, que les pueda afectar a ellos directamente y que la solución pasa porque todos hagamos algo, está en nuestra manos proteger el planeta.

¿Cree que la industria de este país apuesta por la implantación de otros modelos económicos basados en la sustentabilidad?

Lamentablemente se habla mucho sobre el problema pero se hace muy poco para enfrentarse a él pero, paradójicamente, hay grandes personalidades como Miguel Torres o Jaume Gramona que son líderes en este campo. Falta más concienciación y que la gente entienda que el problema es de todos y que no podemos esperar ni a los políticos ni a organizaciones a que lo resuelvan. Desde el viticultor hasta el sumiller pasando por los consejos reguladores, las bodegas pequeñas, medianas y grandes tienen que hacer mucho más y darse cuenta que la solución está en las manos de cada uno. Se deben apoyar iniciativas como la nuestra pero no solo con palabras y buenas intenciones sino con dinero y participando activamente en congresos como el de Oporto.


"La subida moderada de las temperaturas en las regiones más cálidas harán prácticamente imposible el cultivo de uvas para la producción de vino de calidad"


 

¿Es posible cuantificar el coste que podría tener el cambio climático en el sector del vino en España?

Es muy difícil poder cuantificar el costo que puede tener el cambio climático en la industria del vino porque cada año los informes nos dan resultados inesperados, por desgracia para mal. Las predicciones que se hacían en el año 2006 cuando empezamos con esta iniciativa estaban equivocadas, nos habíamos quedado cortos. Además, son muchas las industrias paralelas que contribuyen a la economía del sector, como transporte, packaging, distribución, etc. que tampoco tienen realizados estudios en profundidad que permitan valorar este costo. Lo que si está claro es que cualquier acción que se implemente hoy será mucho más económica que el día de mañana.

¿Qué franjas del globo se verán más afectadas por la evolución del cima y cuáles podrán verse beneficiadas en el cultivo del vino como consecuencia de las variaciones de temperatura, pluviosidad, etc.?

Los informes del IPCC de las Naciones Unidas y de otros organismos dicen que las zonas de climas más frescos van a experimentar cambios muy drásticos, lo cual les obligará a considerar el plantar variedades más resistentes, cambiar al estilo de sus vinos y tendrán que poner en práctica técnicas enológicas o de viticultura para adaptarse. Por desgracia aquellas regiones más cálidas, con una subida moderada de las temperaturas harán que el cultivo de uvas para la producción de vino de calidad y la adaptación sea prácticamente imposible.

Hay zonas del planeta que se han beneficiado por el aumento de las temperaturas como pueden ser el sur de Inglaterra, parte de Alemania y del este de Europa e incluso Burdeos. No obstante si no ponemos freno al cambio climático estas zonas que ahora se benefician del aumento de la temperatura media alcanzarán eventualmente niveles no compatibles con la producción de uvas de calidad.

¿Qué es el Protocolo de Oporto y a qué le compromete los firmantes?

El Protocolo de Oporto es una iniciativa que presentaron el pasado 6 de julio de 2018, el presidente Barack Obama, la ex directora de la Unesco Irina Bokoba, el Premio Nobel Mohan Munasinghe y Juan Verde. Es un protocolo sin ánimo de lucro y gratuito que pretende unificar al sector del vino a nivel internacional y a las industrias paralelas. Nace principalmente con dos objetivos muy claros y sencillos, por una parte que todas aquellas empresas e individuos que se adhieran al Protocolo adquieran un compromiso para hacer un poco más de lo que han estado haciendo hasta ahora para mitigar el cambio climático. Por otra parte este compromiso también les pide que compartan casos de éxito, estudios científicos o experiencias positivas que les hayan ayudado a solucionar los problemas ocasionados por este fenómeno. La forma de adherirse, tanto para empresas como individuos es simplemente visitar la página web portoprotocol.com y seguir los pasos que allí se indican.

¿Qué peso tienen las políticas gubernamentales en las medidas que se puedan tomar para dar respuesta al cambio climático? ¿Cree que hay suficiente implicación?

La implicación de las autoridades, gobiernos y entidades políticas es, o debería ser, fundamental para hacer frente a este fenómeno. No obstante, ya hemos visto como Donald Trump se salió del Protocolo de Paris, otros líderes han dejado el problema en un lugar secundario y muchos no se ponen de acuerdo. Como he dicho antes, debemos ser conscientes de que el problema del cambio climático no se va a solucionar si no nos implicamos todos a nivel individual y empresarial. Hemos llegado a un punto en el que no podemos esperar a que los políticos se pongan de acuerdo, a que financien la lucha contra el cambio climático o a que tomen la iniciativa. Somos los ciudadanos, las Pymes, las multinacionales, los empresarios, etc., quienes podemos y debemos tomar esa iniciativa.

Carmen Fernández
Licenciada en CC de la Información y especializada en enogastronomía y turismo

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