15 sorprendentes beneficios del vino, que probablemente desconocías

Martes 03 de Enero de 2017

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Una serie de extraordinarias características acerca del consumo de vino en la salud y que la mayoría desconoce

Mujer mayor toma vino

El desconocimiento en cuanto a las bebidas con graduación provoca que muchas veces se generalice acerca de estas bebidas.

Comprender que las bebidas fermentadas, son diferentes a las destiladas; que el origen de las mismas y la forma de elaboración pueden cambiar radicalmente su composición; o que las sustancias que las integran suponen grandes diferencias en cuanto a los aspectos saludables, es fundamental a la hora de entender los beneficios que suponen las bebidas.

El vino es una bebida con graduación que sorprende a propios y extraños cada día con los innumerables beneficios que aporta su consumo moderado, pero más allá del típico "es bueno para el corazón", el vino ofrece una serie de extraordinarias características acerca de su consumo que la mayoría desconoce. Veámoslas a continuación.

  1. El vino tiene vitaminas. El vino contiene vitaminas hidrosolubles pero en cantidades no significativas desde el punto de vista nutricional. No contiene vitaminas liposolubles.
  2. El vino tiene muchos minerales. El vino contiene además cantidades importantes de algunos oligoelementos esenciales para la salud como el zinc, cobre, hierro, cobalto, litio, boro, aluminio, flúor, selenio, etc.
  3. Los hipertensos pueden tomar vino. El consumo habitual de vino no afecta a la presión arterial, ni tampoco a los riñones por tratarse de una bebida hiposódica, con un contenido do sodio de 10 a 45 mg/litro.
  4. Las mujeres metabolizan el alcohol igual que los hombres. La tasa metabólica de etanol varía mucho de un individuo a otro, pero no entre sexos. El peso, la actividad física y el hábito de consumo, son los factores que más influyen. Las mujeres, contrariamente a lo que se dice, pueden tomar la misma cantidad de alcohol que los varones, siempre de manera proporcional a su peso, esto es, la tasa metabólica de una mujer de 60 kilos es igual a la de un hombre de 60 kilos. Se suele atribuir una peor metabolización del alcohol en las mujeres debido a que, por un lado las mujeres pesan menos que los hombres y por otro debido a una mayor proporción de tejido adiposo en su cuerpo, se produce un efecto lagunaje y lo metabolizan más lentamente. En todo caso, la tasa metabólica es igual en mujeres que hombres.
  5. El alcohol no engorda, tiene calorías pero esto no significa que engorde, y ello es debido a que el etanol es una sustancia que no tiene hidratos de carbono, ni grasas, ni proteínas, y por tanto a diferencia de los glúcidos, lípidos y prótidos, no se integran en la estructura del organismo, sino que se metabolizan rápidamente dando como productos finales gas carbónico, acetaldehído y agua. Es decir, el cuerpo humano no tiene mecanismo alguno de convertir el alcohol en grasas ni músculos, sólo lo transforma en otras sustancias que después son expulsadas del organismo.
  6. El vino tampoco engorda. Una copa de vino aporta unas 150 calorías, de las cuales el 95% son alcohol, y como hemos visto en el punto anterior éstas no se transforman en materia. El 5% restante son glúcidos (azúcares) y proteínas. Es decir, unas 8 calorías reales por copa de vino, una cantidad tan pequeña que se elimina totalmente por termogénesis (la energía que necesita el cuerpo para ingerir alimentos). El vino no tiene grasas, tampoco contiene nada de colesterol, ni fibra alimentaria.
  7. El vino no está modificado genéticamente. Ninguno de los aditivos y coadyuvantes utilizados en la elaboración del vino proceden de organismos genéticamente modificados, y tampoco son transmisores de la enfermedad de la encefalopatía espongiforme bovina.
  8. Los vinos no contienen hormonas de ningún tipo, ni naturales porque no le son propias, ni tampoco añadidas, y además el contenido en alcohol las desnaturalizaría.
  9. Los sulfitos no producen dolor de cabeza, ni sensibilidad al vino, las responsables son en realidad las histaminas. Los vinos con elevados contenidos en histamina pueden provocar en personas sensibles una alteración denominada histaminosis y cuadros alérgicos.
  10. El vino es la bebida con graduación más saludable que existe debido a su contenido en polifenoles. El vino posee más de 40 tipos diferentes de contenidos fenólicos. Determinados polifenoles del vino son responsables de diversos aspectos saludables. Por este motivo el vino es beneficioso en diferentes aspectos de la salud.
  11. El consumo moderano no es lo realmente bueno para la salud. Los beneficios comprobados del vino se deben no tanto al consumo moderado, que también, sino al consumo regular y habitual. Es decir, los beneficios para la salud no se producen cuando bebes de manera moderada vino, sino cuando bebes de manera moderada vino cada día.
  12. Los diabéticos pueden beber vino. Los diabéticos pueden beber casi cualquier tipo de vino, siempre que sean secos y con menos de 2 gramos/litro. La mayoría de vinos que se comercializan se encuentran dentro de este rango.
  13. Con el vino se pueden tomar medicamentos. Beber vino habitualmente, sobre todo si es acompañando a las comidas, no es incompatible con la toma de la mayoría de los medicamentos, debiendo siempre respetarse el criterio del médico.
  14. Las embarazadas pueden beber vino. El vino no está absolutamente contraindicado durante el embarazo en las mujeres sanas y con dieta isocalórica, donde la cantidad de calorías ingeridas sea equivalente al total de calorías consumidas en función de la actividad física. La condición es consumirlo acompañando las comidas y con moderación.
  15. El vino es bueno para tu hígado. El consumo regular y moderado –una vez más, moderado- de vino puede reducir el riesgo de desarrollar cirrosis, según varios estudios realizados en los últimos años. No sólo eso, el consumo moderado y regular de vino evita la acumulación de grasa en el hígado y el desarrollo de la enfermedad del hígado graso.

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