Cigales, más allá del rosado

David Manso

Jueves 29 de Octubre de 2020

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Un recorrido por esta denominación nos abre una sorprendente ventana a las elaboraciones en tintos en una zona tradicionalmente de rosados. En Cigales hay gran variedad de rosados, y también buenos tintos.

El concepto de enoturismo engloba más allá del mero hecho de únicamente visitar bodegas. Arte, cultura, gastronomía... etc. son parte de la identidad de una zona, de sus habitantes, y que el enoturista puede conocer con el vino como elemento vehicular. Localizaciones gastronómicas, enclaves históricos y culturales y las diferentes bodegas ubicadas en cada uno de los pueblos que recoge la Denominación. Cigales, y su conjunto, tienen mucho que ofrecer en este aspecto.

Una imponente iglesia que más parece una catedral, de hecho es conocida como "La Catedral del Vino", o una visita para conocer el trabajo de recuperación de una tradicional bodega del S. XVI. Asistir a la tradicional fiesta del vino que cada año deleita al visitante con diferentes actividades y la cata de sus vinos. Su exposición permanente del vino, donde arrancar jornada para entender mejor sus tradiciones, el entorno, sus suelos y las variedades cultivadas, en definitiva su identidad como región viticultora. Su gastronomía, bien en sus restaurantes o mediante alguna de las varias rutas gastronómicas organizadas anualmente en las que el vino cobra gran protagonismo acompañando a típicos platos regionales. Un amplio número de actividades espera al visitante con el vino como protagonista.

Bodegas tradicionales de Cigales

La mejor manera de desmitificar ciertas creencias es comprobar por uno mismo que esa idea preconcebida no es del todo acertada. Antes de viajar a Cigales, mi objetivo más directo y personal era el de poder profundizar más en las elaboraciones tradicionales de la zona. Sus rosados, elaboraciones que sirven de presentación a la DO Cigales. Vinos estos que pese a su similitud no debemos de confundir con los tradicionales claretes. Rosados en los que destacar como elemento diferenciador la particularidad en cada elaboración, no solo por las propiedades particulares que le trasmite el propio viñedo o la mano del enólogo en bodega, sino por el conjunto de uvas empleadas en su elaboración. Cada parcela de viñedo cultivada posee su propia asimetría en cuanto a las variedades de uvas cultivadas, algo que hace a los rosados cigaleños unos vinos complejos, únicos y muy particulares.

Pero Cigales no solo es sinónimo de rosado, este idea preconcebida en mí, y seguro en que en la mayoría de vosotros lectores, no es del todo cierta. En Cigales hay tintos, y buenos. Elaborados principalmente con la variedad Tempranillo, a los que el reposo y el sosiego que aporta la crianza los perfila como unos vinos complejos, de gran carga frutal, con potencia. Elaboraciones que demuestran que esta variedad puede dar muy buenos resultados. Mi concepto inicial se desvanecía en aras de estas buenas elaboraciones.

Para esta labor de conocimiento y recorrido por la D.O. Cigales cuento con la inestimable ayuda de Jesús Pilar Sobejano (Técnico de Turismo en Turismo Cigales). Una propuesta que me llevará a conocer Cigales a través de tres bodegas para tener así un amplio abanico de los vinos de la zona.

Bodega Hiriart

Primera parada Bodegas Hiriart, donde la producción de sus vinos se reparte a partes iguales entre rosados y tintos, según me comenta Inés Muñoz. Uno de los motivos para visitar Hiriart es ser la única bodega en elaborar rosados de lágrima, siguiendo esa tónica ya comentada de emplear para ello todas las variedades cultivadas en la misma parcela, ya sean tintas o blancas. Una cata a pie de depósito nos permite ver ya su evolución tanto en color como en aromas, donde una buena acidez ya les augura un buen corrido. Pero además de sus vinos, otra peculiaridad llama la atención. El vino es arte, y hay arte en el vino, frase que suelo promulgar y que en esta ocasión se cumple por partida doble.

Hiriart cuenta en sus elaboraciones con un etiquetado muy alegre y original diseñado por el pintor leonés Manolo Sierra. Todo ello en unos vinos que transmiten los orígenes franco-españoles de la familia. Rosados como Hiriart Lágrima e Hiriart Élite ambos 2019 de gran frescura, muy frutales y complejos, capaces de acompañarnos toda una comida. Y su tinto Juana de Hiriart Crianza 2016 con 18 meses en barrica, de marcados aromas a fruta madura, complejo y ligeras notas minerales. Buenas elaboraciones tanto en rosados como en tintos.

Bodegas Finca Museum

Jesús, sabedor de mis inquietudes, me propone una segunda parada en Finca Museum en la cual descubrir la capacidad en esta zona para elaborar vinos tintos. Nos recibe Tomás Jurío, Director Gerente. Un paseo por el viñedo nos confirma que en Cigales hay mucha viña vieja que desarrolla su potencial sobre suelos pobres cascajosos a una altitud media de 600 mts. Suelos de la época terciaria que aportan a la uva una alta acidez, un menor PH y una ligera mineralidad que se verá reflejada en sus vinos. Las nuevas plantaciones de Museum rompen las hasta ahora reglas establecidas buscando una alta densidad para los mismos rendimientos por ha. Esto da como resultante unos bajos rendimientos por planta, gran concentración de propiedades y una buena calidad de la uva.

Continuamos recorriendo esta icónica bodega, buque insignia en la denominación que representa el 25% del total de uva producida, la cual este año 2020 está cifrada en 8,2 M de Kg. Una gran sala nos recibe donde 5.600 barricas conformarán los vinos que la bodega comercializa tanto en España como en gran número de países. Toda su producción que va desde crianza a gran reserva, Museum no elabora vinos jóvenes, una vez terminado el periodo de crianza pasa obligadamente por el botellero para que sus vinos terminen de perfilarse. Este periodo se establece en un año para las elaboraciones de crianza y de hasta 4 para su gran reserva. Vista la parte de bodega toca catar sus vinos. Empezamos por su rosado Vinea Rosado 2019, un vino que tras casi un año en botella de mantiene fresco, aromático y posee buena acidez. Es turno de catar tintos. Tres elaboraciones: Viena Crianza 2016, Museum Reserva 2015 y la elaboración top de la bodega, su Numerus Clausus Gran Reserva 2009. Vinos con potencia, amplios, elegantes, donde la mineralidad procedente de la tierra está presente, de notas balsámicas y madera elegante. La prueba que Cigales es también tierra de buenos tintos.

Bodegas Ovidio García

Para una última visita Jesús me tiene preparada una sorpresa, conocer una bodega tradicional escavada en roca con una impresionante prensa de 14 mts. Situada en Malpique, uno de los tres barrios de bodegas que posee Cigales, Bodegas Ovidio García es la vez un museo. Gracias al trabajo de recuperación de una antigua bodega subterránea que data del S. XVI podemos conocer cómo se elaboraba vino tiempo atrás. Parte de sus vinos, los rosados, son elaborados en los originales depósitos de hormigón y los tintos criados también aquí a una temperatura natural constante, bajo tierra, en los distintos recovecos que ofrece la madre naturaleza escavados a pico y pala. Su Director Técnico, Javier García Arribas, nos explica los diferentes procesos para la elaboración de sus vinos, en los que las nuevas técnicas apoyan a las tradicionales. Con él realizamos una cata en este histórico enclave, Arrancamos con su blanco de uva Verdejo, Gario 2019 un vino de aromas a hierba fresca, notas anisadas y amplio en boca. Su rosado Ovidio García Pasión 2019 elaborado en hormigón muy frutal, complejo, con buena acidez y equilibrado. Y por último su recién premiado medalla de oro en Bruselas Ovidio García Esencia Crianza 2017 con 14 meses de crianza, un vino potente, de fruta madura, sabroso.

Un viaje de reafirmación a la buena calidad de sus afamados rosados, y a su vez de conocimiento al descubrir el potencial que tiene las elaboraciones tintas. También con una importante parte cultural al descubrir el patrimonio histórico que liga esta zona al vino desde varios siglos atrás. Cigales tiene mucho por contar y poco ya por demostrar, ya que está encaminando muy bien tanto su parte turística como enológica. Sus vinos hablan por sí solos, bien elaborados, algunos muy particulares, otros sorprendentes, con la tónica común de la buena calidad. Una visita que nos aportará conocimientos, cultura, gastronomía y buenos vinos.

David Manso
Licenciado en Marketing y apasionado del vino.
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