El Champagne vive la peor crisis de su historia por el Coronavirus

Martes 11 de Agosto de 2020

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Un artículo de Associated Press ha proporcionado detalles sobre el futuro cercano que le espera al Champagne.

Según este artículo, el Champagne no se ha enfrentado a una crisis de tales proporciones desde la Gran Depresión de principios del siglo XX: de hecho, la provocada por el Coronavirus promete ser aún peor. Se estima que a finales de 2020 quedarán sin vender 100 millones de botellas, de una producción media anual de 300 millones, con una pérdida económica del orden de los 1.700 millones de euros: un tercio de la facturación del año pasado, según datos divulgados por el Comité Interprofessionnel du vin de Champagne, el organismo que agrupa a miles de viticultores y bodegas de la zona y supervisa la producción de vino.

Si tenemos en cuenta que la mayor parte del consumo de Champagne está vinculado a celebraciones, eventos sociales, momentos de convivencia. El Champagne es posiblemente el tipo de vino que más ha sufrido (y sufrirá) la crisis que hemos iniciado en 2020. Todo cancelado durante meses por la Covid-19, y la reapertura progresiva de bares y restaurantes no será suficiente para compensar los meses perdidos al ser contenida y limitada. 

Medidas de emergencia

Ante este negro panorama, el Comité Interprofessionnel du vin de Champagne ha decidido pornerse manos a la obra para estudiar cómo intentar mitigar los daños en este contexto de crisis sin precedentes. Este 18 de agosto, el organismo se reunirá para establecer las contramedidas de emergencia a adoptar, que serán drásticas.

La principal medida, según Associated Press, probablemente será fijar un límite muy restrictivo en la producción de botellas este año, para evitar un colapso de precios y la pérdida de valor de la marca Champagne. Esto significará que una gran cantidad de uvas de la cosecha serán destruidas o vendidas para la destilación industrial de alcohol.

Los pequeños productores pagarán el precio

El artículo cita las palabras de Anselme Selosse, pionero y uno de los máximos exponentes del acercamiento natural al Champagne, para quien es "un insulto a la naturaleza" que las preciadas uvas de la región acaben transformadas en desinfectante de manos: "Tendremos que destruir las uvas y pagar para que se destruya ... Es simplemente una catástrofe, nunca antes el Champagne se había enfrentado a una situación similar, ni siquiera durante las guerras mundiales".

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